Lo deportivo colmó todas las expectativas

Salió una carrera espectacular, con Burns y Pozzo como las figuras.

Por Redacción

En lo deportivo fue brillante. En lo organizativo es necesario recuperar el terreno perdido. Es indudable que la vigésima edición del Rally de la República Argentina, que ya entró en la historia, dejó «mucha tela para cortar». Desde el brillante triunfo del británico Richard Burns, la consagratoria actuación del joven cordobés Gabriel Pozzo y algunos desencuentros dirigenciales que hicieron tambalear una estructura que en los últimos años había sido ejemplo en el calendario mundial.

Los protagonistas respondieron y con creces a la expectativa que esta nueva edición del rally argentino había despertado. Estuvieron los principales equipos que participan del Mundial y los mejores pilotos, lo que jerarquizó la prueba.

Ni siquiera la lluvia de las dos últimas etapas pudo conspirar contra una carrera que fue brillante. Si hasta tuvo como cinco punteros y varios con marcas diferentes durante su desarrollo.

Y el triunfo fue para el que llegó como principal candidato. Ya dejó de ser una revelación. Hoy el británico Richard Burns es uno de los pilotos más rápidos del Mundial y encima cuenta con un Subaru Impreza que rinde a pleno.

Igual no le fue sencillo, pero seguro que en muy pocas carreras se dará una recuperación como la que tuvo Burns. Después de numerosos problemas, al término de la primera etapa -hasta allí ganaba el español Carlos Sáinz, que se quedó muy rápido en la segunda por un error conductivo- estaba sexto y a más de medio minuto de la punta.

En la segunda etapa inició una recuperación que fue incontrolable para sus rivales. Sólo el finlandés Marcus Gronholm y el escocés Colin McRae le siguieron el «tren» y quedaron a tiro para el día de la definición, en los míticos caminos del Valle de Traslasierra.

Allí, ni el agua ni la niebla pudieron contra Burns. Si pagó caro su audacia de salir a buscar la victoria McRae, ya que abandonó por avería en su Ford Focus, mientras que el sorprendente Gronholm entendió que esta vez no había con qué darle al líder del Mundial y se conformó con llevar su Peugeot 206 al podio.

Hasta acá se habló mucho de la punta y de Burns, quien desplegó todo su talento conductivo en las serranías cordobesas y demostró que es el principal candidato al título.

Un papel secundario esta vez tuvieron los más afamados pilotos del rally mundial, como los finlandeses Tommi Makinen y Juha Kankkunen, quienes nunca pudieron prenderse en la tremenda lucha por la punta.

Y si lo de la división «top» fue brillante, el Grupo N-4 no se quedó atrás. También protagonizó una carrera electrizante, donde el local Pozzo tuvo un papel consagratorio, más allá que el triunfo quedó otra vez para el uruguayo Gustavo Trelles.

A los 21 años, es indudable que Pozzo logró su graduación. Seguro que en su campaña habrá un antes y un después de esta carrera, donde le peleó -y hasta que una goma se rompió en la última etapa- al tetracampeón Trelles y al líder del Mundial, el austríaco Manfred Stohll.

Así como Pozzo hizo una carrera impecable, hubo otros que quedaron en deuda. Los fracasos más grandes fueron los de Gabriel Raies y Claudio Menzi. De Jorge Raúl Recalde poco para comentar, porque corrió en el grupo más «picante» y con un auto desactualizado.

Del resto, poco y nada. Tal vez la sobriedad de Jorge Bescham para llevar al Renault Maxi Mégane, o lo bien que anduvo Marcos Ligato hasta su abandono.

Otro tema. El público, muy bien. Casi, como siempre en la prueba cordobesa. Y ayudó. El tramo Tanti-Cosquín que se suspendió, fue un capricho de la FIA.

La lluvia se hizo sentir y mucho. Igual no aplacó el ánimo de los aficionados -hubo muchos visitantes-, pero se esperaba algo más, que hubiera sucedido con otra condición del tiempo.

Y así llegamos al aspecto organizativo. Hay «chispazos» entre los cordobeses y el ACA, que ya no se pueden disimular y que influyeron en lo deportivo.

Hubo cantidad de gente para trabajar, faltó más organización. Mucha responsabilidad para David Eli y Luis Gómez, pero no pueden largar un especial y después estár en el final del mismo. Esto no ocurrió por poco, por supuesto, pero viene bien para graficar todo lo que hizo.

Fueron varios los desajustes. De un diez hace un par de ediciones, esta vez el calificativo de la FIA no pasará de siete y medio. Y no vendrá mal un replanteo por parte de la organización, porque si bien la carrera es del ACA, está claro que los cordobeses -llámese Acryr- aporta mucho.

La vigésima edición entró en la historia. Ahora será cuestión de un replanteo para no regalar el prestigio conseguido a través de tantos años de esfuerzo. Por lo demás, salió una carrera inolvidable. Lástima que pasó tan rápido, porque ver manejar a estos monstruos es un placer.

Raúl Bernal


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