“Lo nuevo y lo viejo”
La política neuquina parece no detenerse en su constante reacomodamiento a los nuevos tiempos. Desde el 2001, con el “que se vayan todos” los distintos partidos han intentado maquillar una situación que, con el correr del tiempo, no hizo más que hacer caer la careta de aquellos que se escondían en lo nuevo sin abandonar lo viejo. Es gracioso ver que quienes intentan imponer la agenda política provincial tengan como argumento político la despolítica. Desde el MPN se configura una lista de concejales que a primera vista representaría lo novedoso, a partir de la designación (por interna) de personajes de la vida cultural de nuestra localidad para llegar al Concejo Deliberante. En el otro lado de la vereda, sin quedarse atrás en la interpretación de los “nuevos tiempos”, el “Pechi” avanza un poco más en el camino de la despolitización de la política (iniciada por el MPN) y convoca a un hombre (como cabeza de lista) cuyo mérito político es ser pastor de iglesia. Seguramente el intendente habrá visto con beneplácito que con tal designación obtendría alguna “manito” divina. Así, en apariencia el “Pechi” tendría una leve ventaja sobre “Jorge Augusto”, ya que la población tendría que elegir entre un buen saxofonista o un buen pastor, y Dios marcaría la diferencia. Cabe aclarar que quienes fueron designados como candidatos son excelentes personas y, por supuesto, no está en tela de juicio su moral o buen nombre, sino que lo que se pretende aclarar o dejar al descubierto es que más allá de sus méritos personales no son más que “objetos de una mentira” cuyo único objetivo es un “triste maquillaje” que permitiría presentar en sociedad una pureza inexistente en la vida política neuquina. La política no va a ser mejor porque el primer candidato sea una persona “apolítica” o como se dice “que no viene de la política”, sino que este cambio se va a dar por el fortalecimiento de los partidos a través de sus cuadros jóvenes, formados en una nueva ética y no en la práctica inmoral como la que ofrecen hoy los partidos gobernantes. Pero no todo termina en las actuaciones de los partidos gobernantes; también existen otros partidos o alianzas, que intentan terciar en lo que parece una pelea de dos y, en este caso, los mismos carecen de capacidad de renovación, ya que vemos al único y absoluto candidato de Une nuevamente en carrera y por supuesto al eterno (siempre presente) candidato que ofrece la alianza entre el PS y Proyecto Sur o algo así. Seguramente en todos los partidos políticos habrá cientos de jóvenes que, militando en forma desinteresada, pueden reemplazar (con honores) a muchos de aquellos que desde el inicio de la democracia han tenido el monopolio de la representación electoral. La política merece un recambio de ideas, de actitud, de moralidad. Los jóvenes de hoy merecen equivocarse y ser los nuevos referentes que contagien la ilusión de lo nuevo. Ya es hora de terminar con los candidatos de portación de apellido y de consagración divina (como parece ser la generación que desde 1983 en adelante se viene repitiendo). Es hora de un cambio en serio, de jerarquizar la política desde la política, desde el estudio, el compromiso moral y la responsabilidad. Marcelo Barros, DNI 18.105.043 – Neuquén
Marcelo Barros, DNI 18.105.043 – Neuquén
La política neuquina parece no detenerse en su constante reacomodamiento a los nuevos tiempos. Desde el 2001, con el “que se vayan todos” los distintos partidos han intentado maquillar una situación que, con el correr del tiempo, no hizo más que hacer caer la careta de aquellos que se escondían en lo nuevo sin abandonar lo viejo. Es gracioso ver que quienes intentan imponer la agenda política provincial tengan como argumento político la despolítica. Desde el MPN se configura una lista de concejales que a primera vista representaría lo novedoso, a partir de la designación (por interna) de personajes de la vida cultural de nuestra localidad para llegar al Concejo Deliberante. En el otro lado de la vereda, sin quedarse atrás en la interpretación de los “nuevos tiempos”, el “Pechi” avanza un poco más en el camino de la despolitización de la política (iniciada por el MPN) y convoca a un hombre (como cabeza de lista) cuyo mérito político es ser pastor de iglesia. Seguramente el intendente habrá visto con beneplácito que con tal designación obtendría alguna “manito” divina. Así, en apariencia el “Pechi” tendría una leve ventaja sobre “Jorge Augusto”, ya que la población tendría que elegir entre un buen saxofonista o un buen pastor, y Dios marcaría la diferencia. Cabe aclarar que quienes fueron designados como candidatos son excelentes personas y, por supuesto, no está en tela de juicio su moral o buen nombre, sino que lo que se pretende aclarar o dejar al descubierto es que más allá de sus méritos personales no son más que “objetos de una mentira” cuyo único objetivo es un “triste maquillaje” que permitiría presentar en sociedad una pureza inexistente en la vida política neuquina. La política no va a ser mejor porque el primer candidato sea una persona “apolítica” o como se dice “que no viene de la política”, sino que este cambio se va a dar por el fortalecimiento de los partidos a través de sus cuadros jóvenes, formados en una nueva ética y no en la práctica inmoral como la que ofrecen hoy los partidos gobernantes. Pero no todo termina en las actuaciones de los partidos gobernantes; también existen otros partidos o alianzas, que intentan terciar en lo que parece una pelea de dos y, en este caso, los mismos carecen de capacidad de renovación, ya que vemos al único y absoluto candidato de Une nuevamente en carrera y por supuesto al eterno (siempre presente) candidato que ofrece la alianza entre el PS y Proyecto Sur o algo así. Seguramente en todos los partidos políticos habrá cientos de jóvenes que, militando en forma desinteresada, pueden reemplazar (con honores) a muchos de aquellos que desde el inicio de la democracia han tenido el monopolio de la representación electoral. La política merece un recambio de ideas, de actitud, de moralidad. Los jóvenes de hoy merecen equivocarse y ser los nuevos referentes que contagien la ilusión de lo nuevo. Ya es hora de terminar con los candidatos de portación de apellido y de consagración divina (como parece ser la generación que desde 1983 en adelante se viene repitiendo). Es hora de un cambio en serio, de jerarquizar la política desde la política, desde el estudio, el compromiso moral y la responsabilidad. Marcelo Barros, DNI 18.105.043 - Neuquén
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