Primero fueron los bancos, hoy las compras de Navidad

Embotellamientos y comercios saturados de gente. Con el cobro del aguinaldomuchos salieron a resolver las cuestiones pendientes. La esquina de Mitre y avenida Olascoaga fue la más complicada. Los comerciantes esperan la misma postal para hoy.

Redacción

Por Redacción

En el último día hábil antes de Nochebuena, la ciudad de Neuquén se movió con desenfreno y locura. “A último momento” es la frase que unificó a aquellos que peleaban por realizar los trámites bancarios que quedaron pendientes por el paro del jueves pasado y la gente que salió a hacer las compras para pasar el 24 a la noche. Unos por cuestiones de tiempo, pero la mayoría, por la llegada del ansiado aguinaldo.

Las calles desbordaron de autos donde todos se disputaban los pocos agujeros que se abrían entre los vehículos. En el Alto y el Bajo neuquino reinó el mal humor y el nerviosismo, las calles se transformaron en un escenario de debates y fuertes discusiones entre conductores y peatones, donde no habían aliados.

El ojo de la tormenta fue en el cruce entre calle Mitre y Avenida Olascoaga. Lugar donde dos importantes flujos vehiculares se encontraban apretados. Además de los rodados particulares, el transporte público aportaba lo suyo. Se formaban filas de colectivos repletos de gente que por la lentitud de la circulación, algunos discutían con los choferes para que les abrieran las puertas en lugares no permitidos. Los taxis entregados a la buena voluntad de la gente para poder salir de las paradas, intentaban abrirse paso. Los estacionamientos sobrepoblados y las infracciones de tránsito a la orden del día.

Y como si fuera poco al frenesí de autos se sumaron los motociclistas y ciclistas, que por su reducido tamaño se colaban entre los pocos espacios generando intercambios verbales con los conductores. Una mujer que recorría el centro neuquino, Inés Robles expresó que “además de Navidad justo cumplieron años unos sobrinos, entonces aprovechamos y compramos unos juguetes. Lo más baratito si, porque con el sueldo no alcanza, aprovechamos el aguinaldo, pero tampoco alcanza para tanto”.

La zona bancaria se pobló de gente que emprendía una carrera contrarreloj para poder cobrar el aguinaldo y no quedarse del otro lado del vidrio como le sucedió a muchos el jueves pasado. La gente se movilizaba en malón, cargados con bolsas y cajas envueltas en papel de regalo. Entre los vendedores ambulantes, los carteles publicitarios y los peatones, las veredas no eran lo suficientemente anchas.

La encargada de ventas de una juguetería del bajo, Cynthia Vásquez, dijo que entre el jueves y viernes “vino muchísima gente, mucha más que el año pasado en la misma época. Yo creo que tuvo mucho que ver que la gente cobró el aguinaldo ayer y otros hoy”. Para hoy se espera que la intensidad sea la misma, los comerciantes pendientes y ansiosos por el cobro del aguinaldo, estiman que durante la mañana la gente salga en busca de lo pendiente.

“Yo soy de Picún Leufú y no pude venir antes. Compré unos juguetes para los chicos aprovechando que llegó el aguinaldo”,

contó Patricio Flores, mientras esperaba en la fila de una juguetería.

“Este año con mi familia elegimos jugar al amigo invisible. Cada uno le regala a uno solo, porque para todos no alcanza”,

dijo Mabel, que miraba precios y promociones en un comercio.

Se sumaron las

protestas sociales

Al caos que se generó en la ciudad por la cercanía de las fiestas también se sumaron las medidas de fuerzas realizadas por distintos sectores, un condimento que ya es casi una constante del centro neuquino. En la zona bancaria de la ciudad, con el grito de lucha de “’¡Colabore con el plan de lucha de los trabajadores!” y la venta de pan dulce, los obreros de Maderas al Mundo intentaban romper con la rutina de la gente. Al mismo tiempo cientos de militantes del movimiento Barrios de Pie se agruparon nuevamente en las cercanías del monumento a San Martín, para continuar con el reclamo por un bono de fin de año. El referente del movimiento, Sebastián Íbalos expresó que “desde el lunes 4 de diciembre que no tenemos ninguna novedad. Esta debe ser la quinta o sexta actividad pública que hacemos”.

Y agregó que “con esto lo que buscamos nosotros no es sólo que el gobierno escuche nuestro regalo. Lo que intentamos hacer es que la gente también sepa que estamos pidiendo”.

Datos

“Yo soy de Picún Leufú y no pude venir antes. Compré unos juguetes para los chicos aprovechando que llegó el aguinaldo”,
“Este año con mi familia elegimos jugar al amigo invisible. Cada uno le regala a uno solo, porque para todos no alcanza”,

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