López Jové, monumental

El neuquino logró un histórico lugar 27 en la general de motos y fue el abanderado de los regionales.

Pasó por el podio, recibió su medalla y la apretó en una de sus manos. Antes y después, mostró la simpleza que lo caracterizó en toda su campaña deportiva. Silencioso, humilde, Esteban López Jové se ganó un lugar en la historia de los argentinos que participaron del Dakar en motos, al conseguir un estupendo vigésimo séptimo lugar, nada menos que en su debut. El neuquino llegó a las pruebas de rally raid con el objetivo de hacer experiencia, porque su gran desafío era participar en un Dakar. En menos de un año cumplió con todo, porque fue tercero en el Argentino de cross country, juntó moneda por moneda el presupuesto para participar del Dakar y se alistó en el RPM Rally Kawasaki, de su amigo Marcelo Sánchez. El resto de la historia de Esteban en su debut en el Dakar 2015 es conocida, porque con el paso de las etapas asombró con su regularidad, por la forma en la que cuidó su moto y el resultado final lo terminó ubicando como el segundo mejor argentino. López Jové tendrá tiempo para disfrutar de lo que fue casi una hazaña en el Dakar, siendo el mejor regional hasta ahora de los que se animaron al desafío en motos, pero a su vez deberá volver a su trabajo, porque no se dedica en forma profesional, lo que resalta aún más su tarea. –¿Fue un resultado muy importante? –Sí. Logré terminar en un lugar muy bueno, bárbaro, teniendo en cuenta que largué tan atrás y en las primeras etapas se hizo duro poder avanzar, superar a mis rivales. –¿Esperabas andar tan bien en tu primer Dakar? –Para mí era todo nuevo. Fui descubriendo el Dakar con el paso de las etapas. No esperaba este resultado, me conformaba con hacer un buen trabajo. –¿La estrategia que hiciste fue perfecta? –Hablamos mucho con los integrantes del equipo. Sabía que no tenía que cometer errores, que debía mantenerme arriba de la moto y evitar los golpes. Todo salió perfecto. Encaré la prueba con respeto, con todos los que hablaba ponían enfasis en su dureza y lo pude comprobar porque fue muy dura. –¿Fueron duras las etapas en Chile y la ida a Bolivia? –En realidad, todo fue exigente. La segunda etapa hizo estragos. Por suerte, pude avanzar bien. Navegar en el desierto de Atacama se hizo complicado, como poder pasar por el salar de Uyani, en Bolivia. Esta prueba no tiene nada sencillo, no te podés relajar. Hay que estar concentrado al ciento por ciento. López Jove no se cansó de sacarse fotos, de atender a la prensa y de agradecer a todos los que lo ayudaron a cumplir con su sueño de ser parte del Dakar.


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