Lörihen vuelve a Neuquén: 20 años de rock duro
Una década después de su última visita, la banda regresa para festejar su vigésimo aniversario. Antes, Emiliano Obregón, su fundador y alma mater, se entrevistó con “Río Negro”.
A diez años de su última visita, la banda de hard rock Lörihen vuelve a Neuquén para tocar en Social Club (Lastra 150), este sábado a las 22, festejando sus dos décadas con la presentación su último disco “Aun sigo latiendo”, del que están disponibles los videos de “Muro del silencio” y “Solo tus ojos”, dirigidos y realizados por Emiliano Obregón, guitarrista y compositor de la banda.
De una idea suya, Lörihen nació en 1996, cuya formación completan hoy Hernán Ríos en batería, la voz de Lucas Gerardo, el bajista Nicolás Ciancio y Julián Barrett guitarrista también de Asspera, Adrián Barilari y Tarja Turunen.
Día de trabajo musical para Obregón, encuentro con “Río Negro” en la sala de controles de su Virtual Estudio que comanda desde hace casi veinte años en el microcentro de Buenos Aires. En la estructura sonora de Lörihen, que bien podría decirse sinfónica, se escuchan violines aunque no estén, trazos barrocos de violonchelos.
P- Tranquilamente podría transcribirse para orquesta…
R- Es uno de los proyectos. Yo deliro, vuelo mucho, tiro cosas todo el tiempo y algunas se concretan. Una es hacer un concierto sinfónico para el 2017, pero lo vamos a postergar por la sencilla razón de que hay disco nuevo en camino, un devedé que va a salir. Sí, es un proyecto que quiero realizar, pero lleva mucho laburo y quiero hacerlo bien. Me ocuparía de hacer el desglose musical, el arreglo para cuerdas o para una pequeña formación sinfónica, y luego pasárselo a alguien que entienda,
P- Lörihen suena cuidando la voz del cantante, para que se escuche en el primer plano que tiene, sin forzarla.
R- Siempre buscamos que las melodías vocales sean muy cuidadas, cuadren muy bien con la música de la banda y es uno de los puntos a los que dedico muchísimas horas, antes de arrancar a grabar. La producción vocal parte desde la composición, compongo la línea melódica junto con los arreglos de coros. Y cuando Lucas (Gerardo) pone la voz, obviamente termina potenciado por el caudal que tiene y su facilidad expresiva; por cómo se le entiende a Luquita. Es su particularidad dentro de la escena del metal. Es uno de los cantantes que más caudal y más potencia posee, pero aparte tiene una dicción muy clara, y es un combo diferente.
P- La banda es ciertamente un proyecto personal que cuenta con tu composición, dirección musical, de los videos y su producción. Como un hijo tuyo…
R- Y sí, es la mitad de mi vida. Cumplo en días (el 27-9) cuarenta. Son muchos años dedicados a esto, a aprender, a dárnosla contra la pared y sentirme agraciado de contar con compañeros que se suben a todas las locuras que se me ocurren. Creo que llegamos a buen puerto. Lörihen se hizo de cero, y eso también le da un mérito y un color distinto a haber llegado a veinte años de vida, a siete discos. Es tiempo de trabajo que se ve reconocido por la gente. Esta nota forma parte de ese reconocimiento, y nos quedan aún mucho camino por recorrer.
P- Estás con músicos que concretan en sonidos lo que escribís, lo que imaginás. Podés crear algo muy loco, pero sin un guitarrista como Julián, no sonaría…
R- Definitivamente.
P- O un baterista preciso que no es palero y cuida el volumen de sus golpes.
R- Es una cuestión de armonía en la convivencia, de armonía y equilibrio musical. Por lo menos en lo que nos sucede, uno llega con recursos técnicos reunidos durante muchos años, y la experiencia marca la pauta de cuánto conviene meterle o no a determinada obra. Particularmente en este género que es muy técnico. Pero, si la cabeza del productor y la del músico arriban a una comunión de entender que menos es más, por momentos, y el ego propio no pelea contra eso y deja que la cosa fluya, la canción sale adelante; el alma de la banda, de las melodías que llegan a la gente, en definitiva.
P- Otra cosa interesante es el uso de los silencios.
R- Hay punto aparte, comas… Dejemos que hable el silencio… Eso resume todo. Se necesita ese espacio, ese aire, y las canciones que tienen movilidad, vida, y llevan un montón de energía, de a ratos lo precisan para volver a levantarse. Las pequeñas pausas, los breaks, instantes de mayor tensión… En los primeros discos de Lörihen tenía menos pausa la composición. Yo me sentía seguro así y hoy escucho chicos que me dicen que por entonces éramos más paleros. Si yo compusiera lo mismo a los cuarenta que a los veinte, tendría que replantearme todo. Lörihen, como todo lo que tiene vida, tiende a mutar, a adaptarse, a buscar, a cambiar… Nos pasó eso. Nuestros primeros compactos tuvieron muy pocos años entre sí y los cambios compositivos fueron menos abruptos que en los últimos, distanciados por seis, siete años, cada uno. Esos cambios refieren a nuestra vitalidad como banda y como artistas, de seguir incorporando data, de continuar buscando y realizar lo que nos hace sentir más cómodos, mejor a nivel musical.
P- Las letras también, de una etapa de manifiesto han mutado hacia la reflexión…
R- Para que veas cuan profundo han cambiado, la incomunicación humana es el leitmotiv del próximo disco; cuánto ha calado en mí haber leído a Bauman (Zygmunt, sociólogo, filósofo y ensayista polaco, 1925), un poco el disparador de “Aun sigo latiendo”, a partir de encontrar en él un montón de conductas que yo tuve y me llevaron a una ruptura sentimental, a una separación o a replantearme el vínculo con mi hija (Lu, ya cerca de los trece), ciertos parámetros de comunicación que hoy tengo con ella; con esto (levanta su celular) y hasta dónde permitir ciertas cosas…
P- Hablando de hijos, tu niña ya está en edad de cuestionarte.
R- Sí, obviamente. Me hace replantear una pila de cuestiones… No sucedía eso hace años, particularmente por la incorporación de la info que hoy tienen a tan corta edad. Mi hija es mi community manager (construye, gestiona y administra una comunidad en Internet), de a ratos. En muchos casos, cuestiona situaciones relacionadas con cómo comunicarse. Tiene data de cómo llegar, mucho más que nosotros.
P-¿Ella ha aparecido, aparece en alguna canción?
R- Sí… en miles… Tácita o inconscientemente está desde que nació en 2003, en plena etapa de producción del disco “Paradigma”. Un tema, casualmente, que compuse una semana antes de enviar el máster a la replicadora, cuando me enteré que su mamá estaba embarazada, es “Una gran mujer”, la última pista y lo terminé de modificar cuando supe del embarazo, Después apareció en más composiciones, algunas editadas, otras no, pero está constantemente porque de las veinticuatro del día, pienso veintiséis en ella. Yo soy padre separado y tengo tiempos fabulosos con Lu porque aprendí a concebirlos, a tomarlos de esa manera. Como se vive y con la carrera que elegí, es muy complicado. No pudimos llevar adelante la relación con su mamá, pero trato de darle ni muchos ni pocos, sino buenos momentos a mi hija. Eso es lo que uno se lleva de esta vida. Ella forma parte de todo lo que hago, es uno de mis motores energéticos, en realidad.
P- Además de la música.
R- ¡Olvidate!
El último disco

“Aún sigo latiendo”, editado en el 2015, es el séptimo disco y el último editado por Lörihen hasta la fecha.
De sus once temas sobresalen las colaboraciones de Lula Bertoldi, de Eruca Sativa, en “Sueños rotos”, y de Andrés Blanco, tecladista de Crytical en los temas “Castillos de papel” y “Solo tus ojos”.
Las entradas anticipadas para el show de Lörihen están a la venta en Suburbios Tattoo, Mix Laser (Neuquén), Rockería El Pozo (Cipolletti) e Inferno Rockería (Roca).
Datos
- Las entradas anticipadas para el show de Lörihen están a la venta en Suburbios Tattoo, Mix Laser (Neuquén), Rockería El Pozo (Cipolletti) e Inferno Rockería (Roca).
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