“Polvareda de un trovero”, el primer largometraje del IUPA
“Polvareda de un trovero” es el primer largometraje documental producido íntegramente por el IUPA. Será presentado hoy a las 10 en el centro de convenciones de Fundación Cultural Patagonia.
A los nueve años, Saúl Huenchul fue prestado por su padre para tareas rurales en un campo vecino. A los 16, aún analfabeto, decidió aprender a leer y escribir. Y lo hizo solo. Como aprender a tocar la guitarra e hilvanar versos. En definitiva, ser payador. Tiempo después, tuvo decidir entre seguir trabajando el campo o bolichear. Y eligió bolichear. Esto y mucho más cuenta “”Polvareda de un trovero”, el primer largometraje documental producido íntegramente por la Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), que tendrá hoy, a las 10, en el centro de convenciones de Fundación Cultural Patagonia.
En su propia voz, Saúl Huenchul revela las artes de la payada, su vida criolla en el campo y la vida del boliche y el festival Así, construye un relato sólido y conmovedor acerca de una vida atravesada por su sangre originaria y la conquista. Escrita y dirigida por Néstor Ruggeri, el filme se sumerge en la profundidad de la estepa patagónica para descubrir la vida de un hombre que decidió ser cantor popular para acorralar al soledad del hombre de campo como antes le había pasado a él.
Ruggeri, junto a Lara Decuzzi, productora del documental, hablaron con “Río Negro”, antes de su proyección y del viaje que tendrá la película por los festivales de La Habana y el FAB, de Bariloche.
P- ¿Qué es “Polvareda de un trovero”?
Néstor Ruggeri- Es un largometraje documental que toma como protagonista a Saúl Huenchul, un puestero de campo. Relata aspectos de su vida y, a través de su figura, hablar del arte popular, la identidad cultural.
Es un proyecto que nace bajo la hipótesis que estamos atravesando una profunda crisis cultural y nos largamos a profundizar sobre esto. Encontramos en Saúl Huenchul un artista popular y libertario, como él mismo se define, con una identidad propia del paisano campero.
P- ¿Cómo llegan a él?
NR- Teníamos referencias de él, conocíamos su nombre, es una persona que tiene editados más de 50 discos y tres libros…
P- La pregunta es cómo no sabíamos nosotros de él!
NR- Claro! (risas) Pero más allá de su producción discográfica es un tipo muy conocido en el ambiente paisano. Vas a las fiestas populares y se reúnen dos mil personas. Yo ya había trabajado con él en un programa de tevé que se llamaba “Entusiastas”, un micro que se emitía hace años por canal 10 y Saúl fue uno de los “entusiastas”. Pudimos reconectarnos con Saúl a través de Sergio Herrera, un comunicador de aquí de Roca. Así fue que nos reunimos el director de la carrera de cine del IUPA, Lisandro Martínez, Sergio Herrera en la “oficina” de Saúl Huenchul, la YPF de la Ruta 22 (risas). Pasaba por Roca y nos encontramos ahí. Le hicimos la propuesta y aceptó.
Lara Decuzzi- Lo que también impulsó este proyecto fue el hecho de preguntarnos si como IUPA podíamos producir por nuestros propios medios.
P- ¿Qué quisieron contar con este largometraje documental?
NR- Saúl es un personaje con amplias dimensiones. Es un nómade, lo seguimos durante casi un año por distintos festivales de la región, mostramos su itinerancia como payador, incluso la meseta del Somuncura. Y después nos fuimos a su campo, en el departamento de Curacó a orillas del Colorado a unos 40 kilómetros de Duval, en provincia de La Pampa. Tiene su pequeño ganado, pero su vida es el canto.
P- ¿De qué habla Saúl en la película?
NR- Habla de todo y libremente. No es un hombre al que puedas decirle lo que tiene que decir. Se armó una puesta en escena y le propusimos que invite a un amigo, una persona de su confianza para entablar diálogos delante de cámara. Alguien con quien él se sintiera cómodo para hablar con naturalidad. Ese amigo es Pablo Solo Díaz, un payador de Las Flores, provincia de Buenos Aires. Con ellos dos pusimos una puesta en escena, dos paisanos hablando alrededor de un fogón. Sencilla, austera, pero eficaz.
P- ¿Cómo resolvieron el contenido de los diálogos, los temas?
NR- Había dos o tres pautas, dejamos fluir los pensamientos para generar el clima. Teníamos que construir esa situación óptima para que las personas puedan largarse a hablar. Y hablaron de música, del oficio del cantor popular, después filosofaron acerca de sus vidas y de la vida criolla. Y otra cosa que queríamos contar en el documental, como universidad de arte que somos, es la honestidad del artista. Desde dónde se planta él como Huenchul, como mapuche, como criollo. Desde dónde contás lo s me contás, y el tipo está muy bien parado. Tiene un lugar desde donde mirar la vida muy claro. Es un mapuche de ojos celestes, su madre es de descendencia española y su padre tiene ancestros caciques. La película también muestra lo que Saúl genera como payador en los festivales que va.
P- ¿Y técnicamente cómo fue el trabajo fílmico en el campo?
NR- Nos movimos con un grupo electrógeno para cargar baterías, un par de luces. Éramos un sonidista, dos camarógrafos, un asistente de dirección, en algunos casos, como fue ir a la meseta de Somuncura, se sumó un chofer para la camioneta.
P- ¿Cómo se inscribe este documental desde lo institucional.
LD- Cuando uno está metido en lo académico no hay mucho lugar para la producción hasta que nos preguntamos “che, ¿por qué no producimos”? Y ahí fuimos de a poco hacia el documental. Le buscamos la vuelta, porque si pretendíamos producir como dicen los libros, no producís nada. Nosotros como institución de formación tenemos que dar el ejemplo en esto también: mostrarle a los alumnos como se pueden generar proyectos con la realidad que vive la industria audiovisual actual. Digo: se puede hacer sin un gran presupuesto. O lo que es lo mismo, no contar con grandes presupuestos no es excusa para no hacer. No podemos decirles a los chicos que el subsidio del Incaa es la única forma. Tenemos que salir y buscar los recursos, con ingenio, creatividad y ganas de hacer. La infraestructura le permite al IUPA hacer este producto.
NR- Nosotros queremos destacar la decisión del IUPA de sostener este proyecto con su infraestructura, sus equipos, sus recursos. Y esperamos que sea el comienzo de algo mucho más interesante.
LD- De hecho, con los chicos de cuarto años de cine estamos preproduciendo el primer largometraje hecho por alumnos. En definitiva, promover que la universidad también puede generar contenidos.
NR- De hecho se está haciendo.
“Lo que queríamos contar en el documental, como universidad de arte que somos, es la honestidad del artista”.
Néstor Ruggeri, guionista y director del largometraje.
“Como institución de formación tenemos que dar el ejemplo y mostrarles a los alumnos cómo se pueden realizar proyectos”.
Lara Decuzzi, productora del filme y docente del IUPA.
“Polvareda de un trovero”: ficha técnica
Guión y dirección: Néstor Ruggeri
Producción: Lara Decuzzi
Cámaras: Luciano Ruggeri, Agustín Ortega y Gonzalo Maldonado
Sonido: Rodrigo Garabito
Montaje: Nicolás Noses
Asistente de producción: Agustín Ortega
Duración: 78 minutos
“Polvareda de un trovero”, el primer largometraje del IUPA
Datos
- “Lo que queríamos contar en el documental, como universidad de arte que somos, es la honestidad del artista”.
- “Como institución de formación tenemos que dar el ejemplo y mostrarles a los alumnos cómo se pueden realizar proyectos”.
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