Los migrantes venezolanos recuperan sus hábitos a través de la gastronomía

Son la principal corriente de extranjeros en los últimos años y de a poco buscan sus puntos de encuentro. Sus propuestas atraen a propios y ajenos.



Uno de los locales ofrece espacio para quedarse. Se convirtió en un lugar de encuentros para aliviar el desarraigo. Foto: Yamil Regules.

Uno de los locales ofrece espacio para quedarse. Se convirtió en un lugar de encuentros para aliviar el desarraigo. Foto: Yamil Regules.

La migración venezolana en la región dejó de ser una novedad. Según la Delegación de Migraciones de Neuquén esta comunidad ya supera en ingresos a las corrientes históricas en la zona. Durante el primer semestre una de cada dos radicaciones correspondió a ciudadanos venezolanos. En total fueron 1.200 nuevos registros que se asentaron y se proyecta un número similar hacia fin de año.

De a poco los venezolanos no solo se fueron instalando sino que comenzaron a recuperar parte de sus hábitos. Uno de ellos es la gastronomía que funciona como un espacio de socialización. A la oferta de comidas típicas se sumaron varios locales que tientan a neuquinos y extranjeros, pero por sobre todo se convierte en un punto de encuentro para aliviar el desarraigo.

Carla Barreto es venezolana y hace un año y ocho meses que instaló “Frida Coffe and Tea” para ofrecer las comidas típicas de su tierra. Legó a Neuquén junto a su esposo, vinculado a la actividad petrolera. “Quería un café, acá se me dio la oportunidad porque veo el movimiento. Al principio no quería tener nada de comida venezolana, comencé con arepas los viernes y la gente me fue pidiendo más”.

Las arepas son conocidas por su origen ancestral, ya que el maíz era molido hasta llegar a la textura de la harina. Se le agrega agua, sal y aceite, su masa es versátil porque se puede cocinar asada, frita o al horno. Pero la clave es el relleno, ahí radica el secreto del plato.

Luis Fiorita llegó desde su Venezuela natal hace un año. Con mucho esfuerzo abrió su café y pastelería venezolana “Cacao” para ofrecer sus delicias al público neuquino. El venezolano no teme mezclar lo dulce con lo salado, resalta Luis, por eso la idea de tomar un café en compañía de un tequeño es una tentación.

Cacao ofrece tequeños y cachitos. Los tequeños se realizan con una masa de trigo que envuelve el queso y se fríen. Los cachitos son una especie de pan, su masa tiene huevo, leche y azúcar, que le da un sabor dulce. Se rellena de jamón cocido o panceta con queso barra.

Enilena Montero llegó hace menos de dos años y, recién, hace un mes inauguró: “Aripo, sabor venezolano”. El local gastronómico ofrece comidas típicas de Venezuela como arepas, tequeños, tostones, patacones y empanadas. “Nos ha asombrado bastante la receptividad que hemos tenido, tanto de los venezolanos como de los argentinos. Cuando llegan nos preguntan qué es la arepa, el tequeño y casi siempre se van por las arepas. Tenemos clientes que vienen una o dos veces por semana, eso nos da alegría” explicó Enilena.

El menú incluye además hamburguesas que, según su variedad, llevan el nombre de playas de Venezuela como Morrocoy, El Yaque, los Roques y La Patanemo. También ofrecen las clásicas empanadas de harina de maíz con pollo y carne.

Los patacones son similares a una hamburguesa, sólo que en vez de tener pan tiene una masa de plátano. Utilizan el plátano amarillo o verde, lo hierven, pisan y fríen hasta formar una masa tostada. Luego se rellena de carne, queso, verdura, jamón o pernil para deleitar al paladar del sabor caribeño.

“Desde que abrimos han venido venezolanos, incluso cuando entran se le caen las lágrimas. Dicen que se sienten como en casa, que les hace recordar a Venezuela y esa es la idea”, concluyó Enilena Montero.

En números

$430
puede costar un patacón. Las arepas se venden dsde $220. Los tequeños a $70.

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