Los ‘pungas’, una plaga que invade Neuquén

Actúan los días de cobro, no emplean armas ni violencia. La mayoría viene de Chile.

NEUQUEN (AN).- Al hombre, bien vestido, no le preocupó quedar apretujado en medio de la aglomeración de gente que pugnaba por llegar hasta el mostrador. El comercio estaba atiborrado de clientes apurados por hacer compras de último momento. Y el hombre parecía uno más. Pero de pronto, como si hubiera perdido todo interés, se alejó del grupo. Miró con discreción hacia los costados y caminó cada vez más ligero. A las pocas cuadras sacó su tesoro del bolsillo: varios billetes bien doblados. El hombre no era cliente; era un punga que le acababa de amargar el fin de año a alguien.

“En la semana de cobro de sueldos detenemos tres o cuatro pungas por día”, reconoció un jefe policial. “Nos vuelven locos, no hay cómo pararlos”. A pesar de que una brigada se especializó en combatir esta modalidad delictiva, los resultados son poco alentadores y el número de damnificados crece en forma continua.

Ingenio, habilidad, perseverancia, oportunismo y una cuota de audacia. Los pungas y sus “parientes”, las mecheras, son ladrones profesionales que actúan a cara limpia, sin violencia, en grandes aglomeraciones. Poseen una técnica que se adquiere con paciencia y mucha práctica (ver aparte).

Eligen bien la época del año en que actúan. “Por acá aterrizan los días de cobro”, señaló una fuente policial. “Los pungas vienen de Chile y están a lo sumo cinco días en Neuquén. En ese período dan la mayor cantidad de golpes posible, depositan la plata robada o la giran a su país, y regresan”.

El investigador no ocultó su disgusto porque “a pesar de que están identificados y tienen antecedentes, nadie los detiene. Cruzan la frontera con toda tranquilidad cuantas veces quieren”.

Pungas y mecheras se mueven en escenarios bien definidos: hipermercados, grandes tiendas, autoservicios que exhiben sus productos en góndolas y hasta en las veredas. Sus víctimas preferidas son las personas de edad avanzada, las mujeres embarazadas y quienes presentan alguna discapacidad.

Los hipermercados y grandes tiendas estiman que entre 3 y 5 por ciento de la mercadería se “esfuma” en manos de las mecheras. Y los investigadores creen que de diez “lances” de un punga, sólo uno es denunciado.

“A pesar de que siempre se les pone algún obstáculo nuevo, humano o tecnológico, lo burlan con algún recurso. Vamos muy atrás de ellos”, reconoció un investigador.

De todos modos, el permanente seguimiento de las mecheras permitió a los servicios de seguridad locales identificar entre 12 y 15. Son mujeres que visten muy bien aunque sin llamar la atención. Tienen entre 17 y 25 años y sóla una, que a su vez tiene a su hija como discípula, tiene 54 años.

Viven en barrios periféricos y lo que roban -ropas, calzados, artículos de perfumería, bijouterí-, lo venden, a mitad de precio. Sus compradores suelen ser sus vecinos y otros negocios.

Para hurtar, se colocan las prendas una encima de otra en los probadores. Los zapatos se los calzan, y los viejos los guardan en bolsas de otros comercios. Esconden ropas en sus senos, en la ropa interior y en las carteras.

Los broches de seguridad de la ropa no son un obstáculo: con pinzas o limas de puntas muy fina los destraban.

Roban en especial artículos pequeños, pero hay excepciones. Una mechera fue sorprendida con una pastalinda eléctrica en su cartera y otra cuando intentó ocultar una computadora portátil.

Pungas y mecheras no se resisten cuando los detienen. Saben que cometen delitos que son excarcelables. “En Neuquén se hace el expediente, pero en otros lugares no porque son causas que mueren apenas el sujeto es liberado”, dijo un investigador

Practican y siempre están desarrollando nuevas estrategias

NEUQUEN (AN).- Mecheras y pungas no son lo mismo. Las primeras actúan a partir del arrojo; los segundos depositan el éxito de su accionar en la habilidad de sus manos.

“Son el tipo de delincuentes que denominamos ‘buenos’. No apelan a la violencia, están desarmados, no enfrentan a la policía y casi no hablan cuando se los detiene, excepto algunas mecheras que se defienden acusando al vigilante o haciéndose pasar por víctima”, dijo un investigador policial.

En cuanto a la leyenda sobre la “escuela chilena” de pungas, tiene su fundamento. Al menos los que son detenidos en la zona tienen esa nacionalidad. La explicación es que acá, hasta hace apenas un par de años, nadie los perseguía.

Un investigador recordó que hubo dos lugares, uno en el sector del bajo y otro en barrio Confluencia, que fueron descubiertos como centros de operaciones de punguistas.

“Lo de la escuela es real, se transmiten técnicas y estrategias. En un allanamiento encontramos un maniquí que usaban para practicar”, comentó un investigador.

Añadió que el maniquí estaba vestido con saco y pantalón clásico y en los bolsillos tenía campanillas para delatar cuando el movimiento de la mano era violento o torpe. “Los mismos pungas, una vez que son descubiertos, reconocen algunas de sus tácticas. El lema de ellos es ‘ver con los dedos’. Desarrollan tanta sensibilidad que cuando meten la mano en un bolsillo, al tacto distinguen un billete de un papel cualquiera”, añadió.

Las mecheras no sólo tienen como cómplices a mujeres. Vendedores ambulantes, lavacoches o cirujas les “marcan” el lugar o el momento de dar un golpe. Siempre inventan algo nuevo.

Cuando una mechera es descubierta puede reaccionar de diversas maneras. Algunas arman un escándalo, incluido llantos y gritos, y se ponen en el papel de víctimas; otras se muestran indiferentes.

Con simples recaudos se puede ahuyentar al ladrón

NEUQUEN (AN).- Los investigadores brindan una serie de consejos para evitar que un punga se salga con la suya.

• Si en una aglomeración lo empujan, deje paso si cree que fue sin querer. Pero si cree que fue con intención de hurto, reclame en voz alta para alertar a todos. Es probable que el punga se aleje de inmediato.

• Para las mujeres, es importante no llevar la cartera apoyada a los costados del cuerpo; es preferible llevarla en bandolera y aferrada. Elija carteras con hebillas o tapas difíciles de abrir; los cierres son de fácil acceso.

• Los adolescentes que usan mochilas sobre sus espaldas no deben guardar dinero allí.

• Cuando se trata de hacer operaciones en las que interviene mucho dinero (operaciones inmobiliarias, por ejemplo), se aconseja no llevar el dinero en maletines o portafolios que son fácilmente arrebatables.

• En bares o restaurantes nunca se debe dejar la cartera en una silla o en una mesa cercana. No la coloque en el suelo entre las piernas, ya que con un alambre de atrás se la pueden quitar.

• Si viaja con varias valijas procure que lo acompañen. No las apoye en el suelo desorganizadamente.

• Cuando viaje en auto, no apoye su portafolio o cartera en el asiento del acompañante. Déjelo en el suelo de su vehículo.

• Si su auto tiene un desperfecto, no estacione en cualquier lugar. Si alguien le indica que se ha pinchado su neumático, trate de llegar a un lugar iluminado o donde haya gente para detenerse y hacer los controles necesarios.

• En caso de trámites bancarios, no vaya solo a realizar operaciones importantes.

• Conserve una actitud natural, sin objetos -valijas, portafolios- que llamen la atención.

• Trate de no contar a nadie los movimientos de fondos que usted va a realizar.

• Tenga en cuenta que en la misma institución donde va a realizar la operación puede haber un “marcador”.

• Evite realizar todos los meses, el mismo día, la misma operación. Los delincuentes pueden observar la rutina.

• Cuando concluya la operación, no tome un taxi en la puerta del banco. Tal vez exista una combinación entre el taxista y una persona que observó todos sus movimientos.

• Si utiliza el cajero automático, esté atento a que no haya personas sospechosas merodeando en el lugar.

• Nunca lleve en su bolillo trasero su billetera o portadocumentos, es el lugar de mas fácil acceso para un punguista.


Comentarios


Los ‘pungas’, una plaga que invade Neuquén