Los sueños de River, el sueño de la 'Gata'

El delantero se durmió durante una sesión de relajación en Núñez.

La goleada ante Quilmes del último domingo instaló el buen humor y la tranquilidad dentro del plantel de River. El nivel de relajación alcanzó quizás el pico máximo en el año. Tal es así que ayer, en la primera práctica de la semana, Gastón Fernández se quedó dormido en césped del Monumental durante 45 minutos. El preparador físico Gabriel Macaya aseguró que se trataba de un ejercicio de distensión y que el delantero lo asimiló muy bien…

Bajo las órdenes del profesor Macaya, los jugadores se recostaron en el pasto para estirar los músculos. Y a los quince minutos, ordenó comenzaran un trote suave. Todos los futbolistas se fueron levantando de a poco pero Fernández permaneció tendido en el suelo. A la salida del vestuario, el delantero intentó explicar su siesta, aunque no pudo evitar ponerse colorado. «El profe hizo un trabajo terrible. Después de haber hecho un buen partido, hoy nos podemos encontrar y disfrutar entrenando», comenzó el relato de la «Gata» y continuó: «Reemplacé la siesta (risas). Pero en eso consistía el trabajo. Era un rélax total».

Cuando pasaron 45 minutos, el rubio se levantó y no entendía nada. No sabía para dónde arrancar.

Lo cierto es que más allá de los trabajos que disponga el profesor Macaya, la serenidad que sobrevuela por Núñez está relacionada con el sólid andar que exhibe el equipo. Con el triunfo ante los de Gustavo Alfaro, River mantuvo su fortaleza como local; en esa condición ganó los últimos diez partidos que disputó en el Monumental (la última caída fue el 24 de octubre de 2004 contra San Lorenzo). Además es el conjunto más goleador del Clausura, con 20 tantos, y le convirtió cuatro goles Quilmes, que era el equipo al que menos le habían convertido (cinco).

Hasta ahora, los dos partidos que perdió River pueden leerse sólo como tropezones. Porque tras la caída ante Newell´s, tal como sucedió después de la derrota ante Estudiantes, el conjunto de conduce Leonardo Astrada se levantó y goleó. (ABA)

 

• Refuerzo. Es casi un hecho que desde junio de este año, la zaga riverplatense estará reforzada con Daniel Díaz. Es que Astrada no está nada conforme con la actuación de su zaga, sobre todo cuando falta uno de los titulares, Horacio Ameli o Eduardo Tuzzio. (Télam)

Las claves del éxito

¿Por dónde pasa la clave del buen rendimiento? Gallardo, Mascherano, González, Fernández, Farías…

Sin dudas que la jerarquía de cada una de las individualidades del plantel 'millonario' son un argumento lo suficientemente sólido como para pelear cualquier competencia. Sin embargo, a pesar de que Astrada elogia a todos sus futbolistas en general, el entrenador focaliza su análisis en la conducción del Muñeco. «Tengo que destacar a Marcelo Gallardo, que recuperó su condición física y es el jugador diferente que tiene el fútbol argentino», sostuvo el director técnico.

Además, el equipo logró el último domingo ser regular y equilibrado en sus líneas, dos cuestiones que le permitieron cerrar el triunfo sin sobresaltarse.

Otro de los pilares fundamentales es la confianza que tiene el equipo, que a pesar de estar segundo en el Clausura, se siente líder. El «Coco» Ameli lo expresa así: «Si River realmente se lo propone no importa el rival, porque tenemos grandes jugadores y sólo depende de nosotros ganar todo», apuntó el defensor, refiriéndose al objetivo de fondo, que es obtener el Clausura y la Copa Libertadores. (ABA)

Desábato negó haber llamado 'negro' a Grafite

El jugador argentino Leandro Desábato, primer futbolista preso por racismo, negó haber llamado «negro» al brasileño Grafite y criticó a la policía de San Pablo, horas después de que los fanáticos de Quilmes exhibieron leyendas racistas en un estadio. «No dije nada de racismo, sólo respondí a provocaciones que Grafite había hecho días antes. El dijo que mostraría una banana si nos hacía un gol y yo le dije que se le guardara en el trasero», dijo Desábato, en sus primeras declaraciones públicas, tras pasar 36 horas preso en Brasil.

Desábato contó que fue tratado «como si fuese un delincuente» y que pasó horas en una cárcel toda una noche con apenas una silla para sentarse, en una entrevista al programa Fantástico, de la TV Globo.

El defensor de Quilmes recordó que en el partido de ida de Copa Libertadores que el 'cervecero' jugó ante Sao Paulo cambió inclusive su camiseta con Grafite, por lo que se sorprendió de que éste lo denunciara tras el cotejo de vuelta, el miércoles pasado en San Pablo. El argentino trató durante toda la entrevista de «señor Grafite» al jugador, a quien dijo que admiraba.

En Brasil la policía de San Pablo afirmó que Desábato fue «tratado de modo correcto» y sin «abuso de poder», y que sólo fue detenido tras el partido del Morumbí luego de que Grafite lo acusó de haberle proferido un insulto racista.

Las declaraciones de Desábato se conocieron poco después que los hinchas de Quilmes exhibieran el domingo leyendas racistas en el partido que su equipo perdió 4-0 en el estadio Monumental ante River, criticando a Grafite y apoyando a su jugador. Las banderas decían «Grafite macaco», «Plátanos» y «Blancanieves», a tono con mensajes de Internet que aficionados habían enviado al sitio oficial del club Quilmes, que por ello decidió cerrar provisionalmente su página. (Télam)

Opinión: Las distintas maneras de discriminar

Leandro Desábato suele ser discriminado por las crónicas que sólo destacan a los habilidosos. Quilmes es discriminado por la prensa que sólo habla de los clubes grandes y por los árbitros que siempre protegen a los más poderosos. Los hinchas de Boca son discriminados por hinchas rivales que los tratan despectivamente de «bolivianos y paraguayos». Y los de Boca discriminan a los equipos brasileños que pisan la Bombonera cantándoles que «son todos negros, son todos putos». En una final de Libertadores, había hinchas de Boca que adquirían sus entradas por Internet y tarjeta de crédito, con una simple llamada telefónica. Otros debían realizar hasta día y medio de cola, bajo la lluvia, en medio de caballos y palos de la policía y soportar que les bajaran la ventanilla antes de tiempo porque la barra se quedaba con talonarios enteros para su habitual negocio de la reventa. Los palcos VIP ofrecen TV, frigobar y asientos mullidos. La popular está igual desde hace medio siglo. El fútbol, el deporte más popular del planeta, el «people's game», el deporte del pueblo, como lo llamaron los ingleses, el único deporte que acepta a los Garrincha de la favela de Pau Grande sin exigir inglés, computación ni buena presencia, es sin embargo un viejo y permanente teatro de discriminación.

Es cierto, decir negro en Brasil es distinto que decir negro en Argentina, como insiste en defenderse ridículamente el fútbol local, sin aclarar que Desábato, en todo caso, fue acusado no por decir negro, sino por decir 'negro de mierda'. Pero Brasil, es cierto, tiene casi la mitad de su población de 180 millones de habitantes afrodescendiente (un 5,9% de negros y un 41,4 «mixturados», como se dice allí). Brasil fue el último país que en 1888 abolió la esclavitud. Y que llevó a sus tierras diez veces más esclavos que Estados Unidos procedentes de Africa. Por algo su presidente Lula pidió reciente perdón en Senegal. Hoy en Brasil el 65% de los negros son pobres y el 71%, indigentes. Los negros analfabetos son el doble que los blancos y el salario medio del negro es casi la mitad del del blanco. Apenas un 2,2% de los negros pueden dar trabajo. Se trata de una realidad tan dura que, para que un gerente dejara de quejarse de tener que compartir un ascensor con un empleado de limpieza negro, se legisló en 1998 prohibiendo la discriminación, como se acaban de desayunar Desábato, el fútbol y buena parte del periodismo deportivo de Argentina. ¿Sabrían en Quilmes que los jugadores negros de comienzos de siglo se blanqueaban con talco y harina para poder jugar? ¿O que los jugadores negros no podían cometer falta al blanco, so pena de que se detuviera el juego para que el blanco pudiera devolver la patada?

Decir «negro de mierda» hoy en Brasil es cometer un delito, por mucho que le pese a Julio Grondona, el presidente de la AFA que llegó a decir una vez que no había árbitros judíos en la Primera División «porque a los judíos nunca les gustaron las cosas difíciles». Pero tampoco resulta creíble querer ejemplificar con Desábato diciendo que será suspendido por toda la Libertadores, como hizo el presidente de la Confederación Sudamericana, Nicolás Leoz, el hombre que en pleno congreso de la FIFA 2001 en el hotel Hilton de Buenos Aires recordó que él nació en plena selva paraguaya, en un lugar donde había sólo tres personas y «veinte indios» (sic). Tampoco, es cierto, resulta muy creíble que sea justamente un extranjero, en este caso Desábato, el primer jugador preso en Brasil por racista, tras la furia mediática del periodista Galvao Bueno, de la TV O' Globo. «No tenemos empresarios negros, diputados negros, presidentes negros, si hasta la redacción de la Globo parece Dinamarca», ironizaron en un programa rival, Cidade Alerta.

En Argentina, afortunadamente, no tenemos el mismo problema de racismo que en Brasil, insistían en decir el domingo algunos periodistas, mientras en la cancha de River los hinchas de Quilmes exhibían el cartel «Grafite macaco» y al jugador como si fuera un mono. Grafite, en realidad, como dijo una socióloga de la Universidad de San Pablo, es uno de los pocos «negros de sangre azul» de Brasil, porque es futbolista y es exitoso. Y si algún día llegara a jugar un Mundial sería un «astronauta», como le dijeron una vez a Ronaldo, que desde su humilde Bento Ribeiro llegó a la luna. Si se quiere, Desábato, hasta hace una semana un desconocido futbolista argentino, es «más negro» que Grafite. «Me dí cuenta que dejé de ser negro el día que escuché en una fiesta a alguien que decía: 'uh, allí está O.J. Simpson con dos negros'», contó una vez el ex jugador de football americano, negro él. Más claro fue el ex boxeador George Foreman. «Yo -dijo una vez Foreman- recuerdo cuando era negro, cuando era pobre».

Ezequiel Fernández Moores


La goleada ante Quilmes del último domingo instaló el buen humor y la tranquilidad dentro del plantel de River. El nivel de relajación alcanzó quizás el pico máximo en el año. Tal es así que ayer, en la primera práctica de la semana, Gastón Fernández se quedó dormido en césped del Monumental durante 45 minutos. El preparador físico Gabriel Macaya aseguró que se trataba de un ejercicio de distensión y que el delantero lo asimiló muy bien...

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora