Los taxis, a un lado y otro de las vallas
Tractorazo
“No nos vinieron a vender café hoy”. Más de 30 taxistas alineados espera pasajeros en el sector del ex peaje. Con los días, el muchacho de los termos se convirtió en un aliado. Los autos particulares, amontonados, aguardan a que se libere un lugar en el improvisado estacionamiento junto al puente carretero. Desde lejos se ven rostros cansados que llegan de Neuquén, con bufandas. Miran si algún conocido los puede acercar hasta la terminal de Cipolletti, o con suerte, compartir el viaje hasta el centro de la ciudad.
“No, pará, no hay que pelarse con los taxistas, ellos tiran para el mismo lado que nosotros”, comenta un productor a otro compañero que se dispone a insultarlo porque no permite el paso del resto de los autos. Los ánimos han ido cambiando. Al principio, el ambiente estaba cargado de malhumor pero, con los días, “la gente se fue acostumbrando” al caótico escenario.
Algunos cuentan que por las noches el casino recibe más visitas que lo habitual. “Se cruzan a comer algo” y otros “se tiran unas fichas”. Transcurre la mañana y un productor asegura, entre risas, que el tractorazo es “un submundo” que refleja situaciones y conductas que en pocos otros lugares se pueden llegar a ver.
Muchos pasan en silencio, aunque con cara de fastidio, pero otros dan a conocer su opinión sobre reclamo que divide y afecta a las dos provincias. “¿Cuándo van a pensar en nosotros, en los que pasamos caminando todos los días por acá?”. Es una mujer que propina una catarata de insultos en plena asamblea del sector frutícola.
El gasto extra es casi inevitable para quien quiere llegar a tiempo a su trabajo o a un turno en el médico. “Tuve que gastar 300 pesos para llegar al hospital de Cipolletti, porque vengo de un barrio de Neuquén”, le comenta una mujer que hace el transbordo en un taxi de este lado del puente. Es que con los colectivos interurbanos casi no se puede contar, ya que desde hace dos semanas no tienen horarios de referencia.
Falta poco para el mediodía y se escuchan conversaciones políticas, sobre funcionarios que “traicionaron” a la producción, o de quienes ya no están en el poder “por no escuchar al pueblo”. Peatones y productores esperan que vuelva la normalidad. Hoy, el sector se reunirá con Aníbal Fernández en Buenos Aires. “Ese bigote es Maradona con la lengua. Es rapidísimo para contestar las preguntas de los periodistas y dar vuelta los reclamos para invalidarlos”, bromea un chacarero mientras se refugia del viento y del frío. (AC/AN)