Los usos de la ortiga

Previene y controla plagas de piel blanda. Fertilizante y fortificante.

El género Urtica está representado en el mundo por cerca de 35 especies. En nuestro país hay dos tipos principales de ortigas. La ortiga grande es la Urtica dioica. Es una planta rizomatosa y perenne. Se reproduce por semillas y rizomas. La ortiga chica es la Urtica urens. No tiene rizomas y es anual, por lo que desaparece al final del verano. Se reproduce por semillas y es la que más “pica” de las dos.

Las ortigas son ricas en hierro, elementos menores, fósforo, nitrógeno, vitaminas y enzimas. Por eso se emplean para confeccionar tes y purinas.

Los tallos y hojas se cosechan durante la primavera y el verano. Se puede usar toda la planta, excepto las raíces.

Es tradicional que se asocien los buenos suelos con la presencia de ortiga. El ácido que provoca el ardor en nuestra piel, lo inyectan por medio de pelos que son como jeringas hipodérmicas cuyas puntas se quiebran como cristal y penetran en la piel. Ese ácido actúa tanto como preventivo como para controlar ataques de pulgones, de orugas y otros insectos de piel blanda. Si el té se deja reposar un tiempo más se trasforma en purín y en ese estado actúa como fortificante de las plantas y hasta como fertilizante.

Purín de ortiga

Como repelente de insectos y fortificante de plantas.

1 kilo de ortiga fresca se sumerge en 10 litros de agua. Si fuera material seco, alcanza con 100 ó 200 gramos.

En uno o dos días comienza la fermentación, que finaliza aproximadamente a los 14 días (dependiendo de la temperatura ambiente). Remover periódicamente y cuando deja de espumar está concluida la fermentación y se puede usar rebajada en agua al 10% para fertilizar las hortalizas, frutales y resto de las plantas del jardín. Si se desea mojar las hojas, se la debe diluir mucho más.

Para usar como fertilizante y activante de la vida microbiana, 10 litros cada 1.000 metros cuadrados.

Extracto urticante

1 kilo de hojas y tallos verdes en 10 litros de agua y dejar reposar 12 horas, sin que fermente. Contra pulgones, arañuelas, clorosis en las hojas, no rebajar y mojar las plantas.

Para regar plantines, se usa una concentración de 1:20. Para fortificarlos, regar una vez por semana a una concentración de 1:50.

Para fertilizar plantas de mayor tamaño, rebajar 1:10.

Para mejorar el suelo en primavera, se puede aplicar sin rebajar.

Agregar un poco de jabón neutro o un detergente biodegradable.

Es inestable y se debe usar lo más rápidamente posible, porque comienza a degradarse el principio activo.

Té de ortiga con jabón

Se usa toda la planta de ortiga menos la raíz. Se cortan los tallos cuando la planta comienza la floración y se secan a la sombra, en un lugar ventilado, para así poder usarla todo el año.

1 kilo de ortigas frescas, volcarles encima agua hirviente y mezclar con jabón blanco. Colar y usar para controlar pulgones y ácaros y en forma preventiva.

Resultados contradictorios

Ensayos realizados en el Instituto de Biología de Berlín (Alemania) no han arrojado los mismos resultados que argumentan numerosos jardineros y horticultores biológicos. Esto deja concluir que los preparados de ortiga pueden ser efectivos para el control de insectos, especialmente pulgones, pero no en todos los casos con seguridad absoluta, sino que depende de otras condiciones de cultivo y ambientales.

La huerta orgánica no son hechos aislados y puntuales, sino una forma de cultivo integral, que engloba al suelo, el riego, la consociación, la alternancia, la existencia de predadores, el uso de compost y mulch, pero por sobre todo, la no utilización de biocidas.

TEODORICO HILDEBRANDT

ELJARDIN@RIONEGRO.COM.AR

jardinería


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