«Lula» peleará otra vez la presidencia

Por Redacción

El histórico líder de la izquierda brasileña lanzó en forma extraoficial su candidatura a la presidencia brasileña. Aunque todavía no hace el anuncio formal, ya está preparando a los cuadros del PT para la campaña, y delinea la propuesta con que intentará por cuarta vez llegar a la esquiva presidencia de la república.

SAN PABLO (ANSA) – Luiz Inácio «Lula» Da Silva, líder histórico del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), está dispuesto a disputar por cuarta vez la Presidencia de Brasil en los comicios del próximo año, pero intentará postergar algunos meses el anuncio formal de su candidatura.

Así lo señaló ayer José Dutra, líder del PT en el Senado, quien indicó que «es un sentimiento prácticamente unánime: todos queremos y sentimos que el candidato será él y estamos trabajando en ese sentido».

«Pero, Lula es una figura muy conocida en todo Brasil y no conviene ni tiene necesidad de anticipar el anuncio formal de su candidatura. El, por ahora no dice nada: ni sí, ni no. Y nosotros tampoco preguntamos nada», agregó Dutra.

En forma coincidente, el presidente del PT, el diputado José Dirceu, señaló que «la tendencia es que Lula sea el candidato, pero él todavía no hizo ningún anuncio».

En diálogo con ANSA, Dirceu sostuvo que «el comité nacional del PT ya dispuso que cualquier tipo de anuncio sea realizado en el último trimestre del 2001 o en el primer trimestre del 2002 porque todavía falta mucho para las elecciones».

«Como se dice aquí en Brasil, no vamos a sufrir con anticipación», dijo Dirceu, con humor.

«Todavía no sabemos quiénes serán los otros candidatos, Lula ya tiene el 30 por ciento de las preferencias electorales, el PT es el primer partido en votos y ahora tenemos otra agenda: queremos gobernar bien estados y alcaldías y, en el plano social, luchar por las cuestiones sociales y por esclarecer los casos de corrupción», explicó Dirceu.

Los últimos sondeos, difundidos a mediados de marzo, ubican a Lula en el primer lugar de las preferencias electorales, con el 30 por ciento, muy lejos de la patrulla de postulantes que asoman en la coalición de partidos que respalda al presidente Fernando Henrique Cardoso.

El lunes, Lula reunió a los «cardenales» del PT en la sede del Instituto Ciudadanía, en San Pablo, una organización no gubernamental dirigida por el ex líder de las huelgas obreras en la periferia paulista, entre 1978 y 1982.

En esa reunión reservada, Lula se comportó como virtual candidato a Presidente y algunos diarios, como O Estado de Sao Paulo, informaron hoy que Lula «anunció a la cúpula del PT que será candidato a Presidente en el 2002».

Tanto el diputado Dirceu como el senador Dutra dijeron que solo fue un «encuentro de amigos y amigas», en el que «hicimos un análisis global de la situación política, económica y social y no hablamos de candidaturas».

De todos modos, los escasos parlamentarios que participaron del encuentro estaban hoy organizando una reunión con uno de sus compañeros de bancada, Eduardo Suplicy, quien insiste en desafiar a Lula en elecciones internas.

El senador Eduardo Suplicy es el esposo de la alcalde de San Pablo, Marta Suplicy, quien ayer cumplió sus primeros cien días al frente de la mayor ciudad de América del Sur.

Tortura en las cárceles

BRASILIA (Reuters) – Brasil defendió ayer sus esfuerzos para erradicar la práctica de la tortura de detenidos por la policía, tras la divulgación de un informe de la ONU que denunció una cultura de brutalidad en el país.

«El gobierno se ha comprometido en todos los frentes para eliminar esta práctica» de los cuarteles policiales, dijo a Reuters el secretario de Derechos Humanos del gobierno, embajador Gilberto Saboia.

El informe del relator especial de la ONU, el jurista británico Nigel Rodley, advirtió que la tortura y otras formas de maltratos son prácticas comunes en gran parte de Brasil, que visitó entre agosto y septiembre de 2000.

Rodley denunció también que los políticos explotan la inseguridad en sus plataformas electorales, lo que justifica la violencia contra detenidos en las delegaciones policiales.

La ley de 1997 tipifica la tortura como un delito grave, pero según el informe de Rodley, la legislación «es prácticamente soslayada por los promotores y jueces, que usan nociones tradicionales e inadecuadas de «abuso de autoridad» y «lesión corporal» «.

Pero Saboia sostuvo que hay indicios de un cambio de actitud en esta materia.