Magia japonesa para un tango
La sorpresa del encuentro: Noriko Tsukagoshi.
Ayer, durante una emotiva presentación que incluyó una serie de tangos de Saúl Cosentino.
Abrazada a las muchas baquetas que la acompañan en cada presentación, Noriko Tsukagoshi acepta gustosa los pedidos de fotografías de todos aquellos que la acaban de escuchar en el Auditorio Ciudad de las Artes, de la Fundación Cultural Patagonia (FCP), que organiza el Festival de Percusión. “Son mis flores”, dice refiriéndose a ellas.
Su sonrisa no revela que hace unos 10 minutos Noriko aporreó su instrumento, la marimba, con una pasión y una extraña forma de ternura que dejó al público embelesado y aplaudiendo por largos minutos.
Pero la artista no tenía un plan B y los asistentes debieron aceptar la invitación para su próximo concierto, el sábado a las 18:30, en el Centro Musical de la misma Fundación.
Su acercamiento a la marimba data de cuando tenía 12 años, pero su llegada al tango sólo ocurrió hace dos o tres, cuando descubrió unas partituras del compositor Saúl Cosentino. Ésta es la verdadera razón por la cual Noriko sorprendió a su audiencia con una serie de hermosos tangos compuestos por el pianista argentino.
Tsukagoshi es considerada hoy una de las mejores intérpretes de marimba del mundo y su cálida y –al mismo tiempo y por contradictorio que suene– vertiginosa actuación confirma un espléndido talento que no ha encontrado aún su techo. Esto a pesar de los numerosos concursos que ha ganado y del reconocimiento de la crítica internacional.
A la serie de breves piezas de Consentino le siguió una composición donde fueron comprometidos elementos tímbricos del taiko japonés a cargo del excelente Ensamble de Percusión de la Fundación Cultural Patagonia (FCP).
La asociación no podía resultar más lograda. La música, poderosa y visceral, contagió a la platea que no apagó su entusiasmo hasta bastante después de que la chica se había marchado tras bambalinas.
–¿Cómo comienza tu relación con el tango?
–A través de Piazzolla, primero, y luego gracias a la obra de Saúl Cosentino.
–¿Puedes explicarnos la pasión que se dice tienen los japoneses por el tango? ¿Cómo es que una cultura tan basta queda atrapada por el dos por cuatro?
–Hay algo en el bandoneón que nos seduce. Es un sonido especial, inusual para nosotros y que nos hace sentir bien. ¿Felices? Sí, felices. Esto puede ser parte de la respuesta.
–¿Y cómo sucedió tu arribo a la Argentina?
–Por Saúl, él me invitó. Luego Saúl me presentó a Ángel Frette y acá estoy. Saúl es mi mejor amigo.
–Aunque tu relación con él era hasta hace poco estrictamente a través de la música.
–Exacto. Nos intercambiamos partituras, mails, fui conociendo y tocando su música pero hasta hace unos días nunca nos habíamos encontrado. Mi vínculo con él fue siempre el de la música. Aun así quería verlo y pasó.
–Sos una chica con suerte
–¡Soy una chica con suerte, sí!
Si bien los padres de Noriko escuchaban tango, su contacto con la música de Carlos Gardel, Aníbal Troilo y tantos otros no fue debido a una herencia o mandato familiar. Fueron sus amigos músicos quienes le prestaron discos y partituras.
Japón, dice la artista, no transcurre por sus mejores días, la crisis también ha afectado a esta moderna sociedad, pero los jóvenes y adultos, explica, mantienen un gran respeto por la carrera musical. “Son muchos los que quisieran convertirse en artistas. Y en una cultura donde se trabaja muy duro y donde todo trata de hacerse bien, tomar esta decisión no siempre es fácil”, explica Noriko.
–En Japón también hay una sabida admiración por el blues y sobre todo el jazz.
–Sí, yo también toco un poco de jazz, pero no para mí misma. No me atrevo. No existe un “jazz de Noriko”, sólo toco cuando estoy con mis amigos. Improvisamos en grupo y la pasamos muy bien.
–¿Con este instrumento?
–Sí, con la marimba.
–¿Te mueves por Tokio con una marimba de esas dimensiones para zapar con tu amigos? ¿Usas un taxi o un flete?
–(Risas) Sí, en la alocada Tokio. ¡Pero uso mi propio auto!
–Entonces debes tener un auto muy grande.
–No, resulta que mi marimba puede desarmarse en 10 partes. Entonces cuando voy a zapar a alguna fiesta, por ejemplo, la desarmo y luego la armo en el lugar.
–No puedes emborracharte.
–¡No, no puedo! Sólo puedo tomar agua mineral, si tomo alcohol no podría rearmarla (risas).
Aferrada a sus flores, Noriko hará de nuevo este sábado, a las 18:30, un poco de esa bella magia japonesa en la Patagonia.
X festival internacional de percusión de fundación cultural patagonia
Claudio Andrade
candrade@rionegro.com.ar