Más de la mitad del agua que se potabiliza se va por el derroche

Se inyectan al sistema unos 48.000.000 litros a diario y el agua igual falta. Zona norte y corredor Viterbori, los más complicados por falta de inversión.

Unos 29 litros de agua por hora, lo equivalente a casi tres baldes de uso familiar llenos. Al final del día, 700 litros que se fueron. En la semana, serán 4.900 litros que en el mes alcanzarán los 147.000. Esa cantidad consume promedio cada roquense, según los registros y estimaciones de la empresa Aguas Rionegrinas S.A. (ARSA).

El nivel de gasto se ubica casi tres veces por encima de lo que indica la Organización Mundial de la Salud, que establece que se deben garantizar unos 250 litros diarios por usuario. Para ARSA, la demanda del recurso es el principal problema que enfrentan en la actualidad. Incluso los 34.000 medidores expresan que el consumo se hizo más fuerte en los últimos años.

Con agua potable se lavan autos, se riegan calles, se llenan piletas en verano. En lo cotidiano el recurso se destina también a largos baños, se desperdicia al lavarse los dientes con los grifos abiertos y se va también cuando los “cueritos” rotos permiten su salida sin pausa, y esas gotas juntas se vuelven cantidad.

Los números del consumo indican que en los últimos 5 años en Roca subió un 20 por ciento el dispendio, y también la franja horaria en que las reservas no dan abasto. En el 2012 el grueso de la demanda era de 12 a 18. Hoy inicia a la madrugada y continúa hasta la medianoche, sin parar.

“Es permanente la actualización del sistema hidráulico para entregar más agua, sin embargo el problema fuerte que hoy tenemos es que no hay conciencia del valor del agua frente al consumo, hay un gran derroche”, enfatizó el jefe de Servicio de ARSA, David Caminos.

La previa

Unos 48 millones de litros de agua inyecta por día ARSA al sistema. Antes de llegar a los usuarios, ese líquido recorrió caños, piletas y pasó por filtros. Desde la captación en el río, el caudal recorre 4 kilómetros hasta llegar a la planta de Stefenelli y una hora después sale lista para el consumo.

En una vista panorámica, claramente la firma distingue los dos sectores más complicados. Uno de ellos es la llamada “zona alta”, que nace en el Canal Principal de Riego y se extiende hacia la barda norte. En su ejido contiene a barrio Nuevo, uno de los más populosos de la ciudad. A pesar de que a principios de septiembre se sumó –como en cada primavera– el bombeo de 600 metros cúbicos por hora desde los filtros rápidos ubicados en la calle Maipú, se anticipa que en pleno verano volverán los inconvenientes de abastecimiento.

“Hay sectores inferiores con buena disponibilidad de agua y que por eso los vecinos riegan constantemente la calle o que llenan piletas porque disponen de cantidad, y ahí se genera el derroche”, insistió el jefe.

Otro sector complejo es el que se encuentra en el corredor Viterbori. “Mosconi, La Ribera, Paso Córdoba, Chacra Monte tienen agua, pero hay nuevos loteos que no. Eso obedece al crecimiento que tiene la localidad”.

Proyectos

La planta se fundó en el año 1994 con una proyección a 20 años para dar respuesta al incremento demográfico. Recién este año se sometió a discusión el nuevo Plan Director de Aguas que proyecta ampliación de la infraestructura existente para cubrir los pedidos de conexión a nuevas urbanizaciones de la ciudad.

Entre las posibilidades existe la idea de ampliar un ala más la planta de agua, la construcción de otra al sur de la Ruta 22 e incluso la instalación de un largo acueducto que conecte directamente la zona norte con la planta potabilizadora, en un caño que recorrería la zona norte y bajaría desde el punto para aprovechar el efecto “tobogán” que genera el declive geográfico del terreno.

“Se cree que el agua sólo se filtra pero el proceso previo a los filtros es determinante y da como resultado la calidad del agua”,

indicó Idiarte, que lidera el equipo de 12 personas que trabaja en la potabilización.

“El agua que sacaste de la manguera se fue, porque el agua no consumida de la forma debida no llegó al vecino que está más arriba”.

David Caminos, jefe de servicio de ARSA.

Derroche en números

El camino de una hora que inicia con una reja

Cuatro equipos de bombeo toman unos 900 metros cúbicos de agua cruda por hora en forma constante del río Negro. Una reja frena el paso de las bolsas, botellas y ramas que arrastra el afluente.

Cuando hay tormenta río arriba, ya se visualiza en ese lugar que vienen también los sedimentos del río Limay. “Repercute en la fuente, genera más suciedad y se analiza acá y en la planta la calidad”, amplió Emanuel Idiarte, jefe de la planta.

Por eso es que se realizan análisis a la fuente previo al proceso y posterior, para ir acentuando o no la aplicación de químicos para el asentamiento de partículas.

Los acueductos son de asbesto cemento. Uno se rompió y dejó sin agua a Roca por más de un día en marzo y más de 10 horas en mayo.

Caños viejos que se rompen

Es una de las pocas provincias argentinas que tiene disponible el recurso de las altas cumbres en la cordillera, suficiente en los ríos de los valles y de arroyos en la Línea Sur.

Todas las fuentes de agua

Datos

“Se cree que el agua sólo se filtra pero el proceso previo a los filtros es determinante y da como resultado la calidad del agua”,
“El agua que sacaste de la manguera se fue, porque el agua no consumida de la forma debida no llegó al vecino que está más arriba”.
12
litros se van al lavarse los dientes sin cerrar la canilla.
100
litros se destinan en promedio a regar un cantero. Hay casas con más de uno, y muy grandes.
6.000
litros demanda el llenado de las piletas de lona redondas. “Hay gente que renueva el agua todos los días, porque se le ensucia y la cambia”.
200
litros gasta una persona en bañarse en promedio en la zona. Lo ideal serían 50 litros.

Exit mobile version