“Más que una muerte”
El lunes a primera hora del día, cuando el fin de semana se terminaba, se dio a conocer una de esas noticias que nadie quiere escuchar. No pasa por tener una ideología política o defender a unos u otros a partir de una denuncia judicial, sino por el hecho de que la muerte del fiscal de la Nación Alberto Nisman atenta directamente contra la República. Argentina es un país joven con una democracia aún más joven y hechos como el sucedido no ayudan en nada; más bien atrasan y debilitan el desarrollo de esa forma de gobierno. ¿Qué les quedará a las nuevas generaciones si lo que es lógico termina no siéndolo? Porque la tarea de cualquier fiscal en cualquier parte del mundo es investigar y denunciar. Pero ¿cómo confiamos en su rol si cuando esa persona hace lo que debería su cuerpo termina tirado con un balazo en su cabeza? No somos quiénes para decir si su trabajo estaba a la altura de las circunstancias o si el hecho de manejar una causa “tan pesada” como la que llevaba hacía que la investigación tuviera que hacerse de la manera en que la llevó adelante. Lo cierto es que su muerte no nos tiene que hacer olvidar que el fiscal estaba investigando otra causa que aún hoy, luego de más de veinte años, no tiene responsables. Entonces, ¿qué pueden exigir los familiares de las víctimas del atentado en la AMIA en 1994, si la persona que estaba investigando presuntos encubrimientos no podrá terminar el trabajo comenzado porque nunca más volverá a estar entre nosotros? El hecho de haberse suicidado o de que alguien eventualmente lo haya matado a esta altura pasa a un segundo plano. No pretendo subestimar la situación, porque la familia en primer lugar y el pueblo argentino en segunda instancia tienen todo el derecho y la obligación de saber qué paso. Pero el punto es que la ausencia física del fiscal es una mancha muy grande a la Nación que se suma a otras como la desaparición de Julio López, también días antes de declarar como testigo ante juicios de lesa humanidad. También hay que ser muy cuidadosos cuando se hable sobre el tema, por respeto a la familia del exfiscal, a las familias de las víctimas del atentado a la AMIA y (si es que algo queda) a las instituciones que deben fortalecer y sustentar la democracia. El oportunismo político puede ser muy mal visto; la mezquindad de algunos dirigentes para sacar un provecho electoral será un camino de ida si es que alguien se anima a hacerlo. Por el lado del oficialismo, más allá de algunos comunicados, mucho no se hizo. Las conjeturas mediáticas tampoco tienen que ser las protagonistas de estas horas. Sí es necesario que los líderes de cada uno de los espacios den un mensaje de tranquilidad y ayuden a revertir la imagen que se tiene sobre la Justicia. Es hora de que ella actúe, porque sería peor que salgan a decir que no esperemos justicia. Hay que apoyar más que nunca estas instancias porque no podemos permitirnos que cosas como ésta sigan sucediendo. Particularmente, apunto a tener una mejor Nación, a evitar que los aún más jóvenes que yo se vayan de este maravilloso y a su vez perturbador país en busca de mejores condiciones. Siempre esperamos que “esto haya sido el final” para comenzar de nuevo. Pero no tenemos tregua. ¿En cuánto de ello tenemos responsabilidad como sociedad? Seguramente en mucho, pero también debemos demandar más y salir del letargo. Si no exigimos nosotros, nadie lo hará. Mariano Vila DNI 31.532.989 Buenos Aires
Mariano Vila DNI 31.532.989 Buenos Aires