Mauricio Kartun, desde el lugar sagrado de la risa

El dramaturgo vuelve a Roca con una relectura político-teatral del Génesis, que será parte del festival teatral organizado por Fundación Cultural Patagonia y el Instituto Universitario Patagónico de Artes.



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Presente. El director va a todas las funciones de obra. (Foto: gentileza )

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Experiencia. Kartun quiere ver la reacción del público patagónico

El multipremiado dramaturgo Mauricio Kartun regresa a Roca para ser parte del Quinto Festival Nacional de Teatro con “Terrenal. Pequeño misterio ácrata” escrita y dirigida por él, pieza sobre la que habló con “Río Negro”.

P- En el título de la obra que vas a dirigir en la región, bien vale desmenuzar cada palabra. Empezando por ácrata. Según un viejo diccionario de la Real Academia Española, es un partidario de la acracia, concepción que niega cualquier clase de autoridad, señalando una sociedad organizada antiestatalmente y un orden social basado en el principio de no agresión.

R- En principio ese título corresponde a dos categorías: misterio, como género teatral asentado en una hipótesis de divulgación religiosa, fue el que el catolicismo utilizó como difusión de la religión en tanto representación de pasajes bíblicos. Pero en mi caso, mi mirada sobre la Biblia es cruzada, sesgada… Sobre ella hay siempre visiones tradicionales, hasta institucionales, que son de los exégetas. La exégesis es la lectura que busca en la Biblia, reafirmar en nuevas miradas, los viejos valores. Pero, ha habido otras consideraciones controvertidas, las eisegéticas, que están en todas las religiones, de aquellos que la leyeron en busca de nuevas resonancias que no necesariamente se relacionan con lo que afirma la doctrina. La entienden como un libro de mitos sabios y rastrean en ellos otras perspectivas.

La mía es una lectura eisegética. Yo atravieso el relato tradicional y encuentro, en este caso, en el mito de Caín y Abel, nuevas resonancias que hacen que ese misterio no pertenezca a todas las religiones que abrevan en la Biblia, sino en una hipótesis filosófica diferente, la ácrata o libertaria. Miro la realidad desde la necesidad de entender al mundo con otros valores, otro orden.

P- Siguiendo del final al comienzo del título, aparece ahora, pequeño.

R- Si, es una manera de caracterizar el formato de la obra. Aunque juega siempre con un supuesto poético. ¿Cómo lee un espectador que un misterio es pequeño? También me pone en medida de la humildad. El escribir un misterio, justamente con todo el antecedente religioso que posee, le da una solemnidad que nuestra obra, por supuesto, no tiene porque es de humor, de comicidad. Lo serio, la filosofía, el pensamiento, la mirada sobre Dios y el nacimiento del mundo, está llevado en código de varieté. Por lo tanto, lo pone en una medida razonable.

P- Hay humor, ironía, válvula de defensa histórica que ante las graves crisis, permite verlas de otra forma, entenderlas más rápidamente, entrar de un modo más liviano a temas complejos, densos.

R- Efectivamente. A mí, me es imposible separar el humor de mi escritura y también del teatro que me gusta. William Shakespeare tiene ese curioso atributo. En todas sus tragedias aparece la mirada irónica, en cruce a veces cómico. El humor es parte de la actividad sagrada del ser humano; se relaciona mucho con la poesía, es hermano de ella, tiene procedimientos similares. Por lo tanto, me resulta impensable escribir un texto teatral que carezca de eso.

P- Vamos por fin a terrenal…

R- Corresponde a un doble sentido que configura la ocurrencia. Por un lado, el concepto de terrenal es inevitablemente religioso, tiene que ver con la tierra mirada desde una de las dos dimensiones, la sagrada. Pero, por otro, en mi obra, refiere al algo más vulgar, un terrenito, un lote en el que dos hermanos viven, lo han heredado de su padre, y se lo disputan siempre. No logran acordar sobre esa propiedad terrenal.

P- Cuando se vuela demasiado con algunas ideas, se pide bajarlas a la tierra; se habla de poner los pies en ella. Hay una verdad en situarse allí, es una base, ahí pisamos todos…

R- Claro, y con todos esos significados juega el nombre de la obra.

P- ¿De qué manera te divierte la construcción del texto de tu pieza, la dramaturgia, la dirección de los actores, lo previo hasta que el espectador se sienta en la sala; ¿qué clase de diálogo, de juego establecés con esa estructura hermosa, poética, compleja, que propone reflexión?

R- En principio, y ya que estamos jugando con las palabras, tomo literalmente lo que me preguntás. ¿Qué me divierte? Divertir es verter por otro campo, encontrar una salida para lo profano desde el lugar sagrado de la risa, la diversión, el éxtasis. Divertido es aquello que saca de la red conceptual cotidiana y lleva a otra parte. Uno se deleita con un chiste, cuando lee, ve una película, una obra de teatro… A mí, el arte como práctica me divierte extraordinariamente, en el sentido literal. Me saca de un sitio y me pone en otro. Esto crea una pasión y ella, una necesidad.

Yo trabajo por necesidad de diversión, porque escribiendo obras y dirigiéndolas también termino de entender las cosas. Creo que el arte es una forma analógica de lo filosófico, del pensar. Quien escribe, en realidad, está pensando y lo constituye en un soporte diferente a la filosofía. En este caso es un relato, pero no deja de ser pensamiento. Por tales razones, por una pasión por esa diversión, le pongo a esto tanto tiempo, tanto esfuerzo y energía.

P- Ahí está el maestro, el sabio de la tribu contado historias alrededor del fuego… Y cada uno de los que escuchan, hace su propia lectura, su composición de lugar, toma para sí según su estructura de pensamiento. El teatro es un cuento que contás, tus actores participan del relato y los espectadores creemos, seducidos por la historia, también para divertirnos y transitar otro canal.

R- Así es. Desde siempre existe la inteligencia narrativa entre los hombres, pero curiosamente recién en el último siglo la mira en su función específica. El humano tiene por un lado, la inteligencia lógica que viene de su capacidad de inducción y de deducción, de relacionar, asociar y disociar. Procedimientos más matemáticos, más lógicos, mensurables. Pero hay otra, la capacidad de transmitir un saber mediante relatos, presente en la totalidad de lo conocemos como cultura. Y la seguimos hallando en un tipo que se sienta frente a una película en el cine, lee una novela o va al teatro.

Es encontrarse con un relato que nos dice algo, más allá del mero entretenimiento. Un aspecto necesario para el placer mismo de leer, concurrir al teatro o ver una película. Pero, qué hay dentro de ella? La vieja expresión que usaban mis padres, es buena cuando te deja algo, suena un tanto anacrónica pero yo la recupero. Significa que algo trasciende dentro de tu cabeza, construye sentido o reflexión, reelabora ese material. Y esa es, nada más y nada menos, que la función del arte. Si no, deberíamos pensarlo como mero entretenimiento y habría otras cuestiones más cautivantes que el hecho artístico. El arte se sostiene y se sostendrá como vínculo entre los humanos, justamente porque algo deja. Y esa es la intención de estos relatos.

P- Vayamos a vínculo… “Terrenal…” está recorriendo distintos escenarios de Buenos Aires y de muy importantes ciudades de nuestro país.

R- Las giras al interior como al exterior, las hacemos en un acto casi demente (reímos), sí, porque terminamos el domingo y el lunes viajamos hacia algún lugar y volvemos el jueves a la mañana para volver a montar toda la escenografía y seguir con las funciones en Capital. Tiene algo, como te decía, demencial y extraordinariamente placentero para nosotros porque nos permite vincularnos con otros públicos.

P- Ahora viene a Roca y Neuquén, y vos la acompañás con la expectativa, la incertidumbre de ver cómo reaccionará el público local.

R- La obra ha hecho, ya vamos por la cuarta temporada, un largo recorrido. Estuvo en México, Perú, Uruguay, España, Chile, Costa Rica, y en Jujuy, Santa Fe… Es decir, se ha vinculado con espectadores muy diferentes y en todos los casos, la experiencia siempre ha sido: los públicos encuentran cómo decodificar. Es un espectáculo gozoso como tal, que se puede disfrutar.

Claro que su textura no es convencional, fácil ni concesiva. Pero, ahí reside el placer de enfrentarse con un texto que supone una exigencia y, por otra parte, acepta la hipótesis de darte satisfacción. Tenés que pasarla bien, reírte, disfrutar de lo allí está pasando.

Ir hacia un nuevo público, significa enfrentar eso, ver cómo resuenan aquí las cosas. Y a mí, me interesa especialmente el patagónico.

Me causa mucha gracia que el personaje protagónico de la pieza, nada menos que Dios encarnado en un folclorista, hace siempre una valoración especial de las sierras de Córdoba y las enfrenta con las bardas. Me intriga cómo se leerá en Patagonia, un dios que valora más Cosquín…

P- ¿Desde dónde mirás la obra? Te imagino pulsando en vivo cómo reacciona la gente ante tu creación, tu poética…

R- Yo empecé a escribir algo así como hace treinta años y durante los primeros veinte, fui un autor de escritorio, un tipo que terminaba un texto, se lo llevaba a un director y se quedaba abajo del escenario.

Los últimos quince, cambié la modalidad y decidí dirigir. Y eso me ha creado una variante sin regreso. Me resulta muy difícil imaginar ahora la idea de escribir una obra para dársela a otro, justamente por lo que mencionás… Yo siento que ahora estoy metido en la totalidad del fenómeno. Puedo ver el soporte final, la cabeza del espectador en estado de placer o de displacer.

Funciones

En Roca y Neuquén

La multipremiada “Terrenal. Pequeño misterio ácrata”, escrita y dirigida por el dramaturgo Mauricio Kartun (San Martín, 1946), subirá a escena el martes próximo a las 21 en el Auditorio Ciudad de las Artes de Fundación Cultural Patagonia y al día siguiente a las 22 en el Cine Teatro Español de Av. Argentina 235, Neuquén. Anticipadas disponibles en Todomúsica, en el 261 de la misma avenida.

FICHA TÉCNICA

“Terrenal”

Elenco: Claudio Martínez Bel (Caín), Claudio Da Passano (Abel) y Rafael Bruza (Tatita).

Escenografía y vestuario: Gabriela Fernández.

Asistencia de escenografía: María Laura Voskian.

Iluminación: Leandra Rodríguez.

Diseño sonoro: Eliana Liuni.

Fotografía: Malena Figo.

Asistencia de dirección: Alan Darling.

Dramaturgia y dirección: Mauricio Kartun.


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