MEDIOMUNDO: A estudiar





 

Tengo mis serias dudas acerca de que sea correcto decir: «mandar a estudiar» a los chicos, cuando se habla de enviarlos a la universidad, de pagarles su perfeccionamiento al exterior, o lo que sea que se le parezca y se refiera a la educación.

Creo que existe un error de concepto en esa frase puesto que uno no manda, en realidad, a estudiar a sus hijos sino que los impulsa más bien a vivir.

Como me dijo una vez un amigo: un padre es quién le acomoda una mochila al hombro a su crío, le regala un pequeño mapa y le da un beso en la frente. Una vez que el muchacho o la muchacha se suben al colectivo, poco es ya lo que podemos hacer.

Estudiar se refiere a una pequeña porción de todo lo que un ser humano debe hacer para alcanzar la adultez y, en el medio, no hundirse en el fracaso de terminar viviendo una vida que nunca deseó.

Permítanme traer a colación un recuerdo. Hace ya unos 20 años cuando aprestaba mi propia mochila con destino a Buenos Aires, mi madre me enseñó en tres minutos como cocinar un pollo a la manteca y un arroz graneado. Hoy entiendo que su acto culinario se trataba de una metáfora, un asunto revestido de poesía, que en su momento representaba lo que ella poseía en materia de supervivencia. Eso y la esperanza de que su chico se convirtiera en un hombre sin demasiados dramas en el camino. En el medio pasaron muchas cosas. Sólo puedo asegurar que la brújula que me dieron aquel par de personas maravillosas y contradictorias, los viejos, aunque humilde y sin adornos, funcionaba bien.

Imagino a cada padre soñando lo mejor para cada hijo. Imagino el sabor de sus temores cuando los mañosos de la casa se marchan dejándolos huérfanos. Ellos, esas pieles, esos aromas, más importantes que dios. Personas por las que somos capaces de dar todo lo que nos falta. Lo leí en un libro de Pierre Rey refiriéndose a Lacan: amar es dar lo que no se tiene.

Entiendo que la educación normal, planificada, tiene un rol socializante y formativo. Sin embargo, creo que el aprendizaje debe completarse con lecciones de supervivencia y creatividad. La supervivencia estará referida a la enseñanza práctica del vínculo del chico con la tierra, que aprenda a hacer producir su propio suelo, a germinar del grano al fruto; y la creatividad, es ni más ni menos que el placentero acercamiento a los libros, la música, el cine, en definitiva, las ideas.

A los hombres y mujeres nos lleva una gran cantidad de tiempo conocer cuál es el secreto y la llave maestra que abre nuestras puertas más íntimas. Porque es ahí donde ocultamos la espada que descabeza al minotauro. Luego de que parte del acertijo ha sido resuelto nos enfrentamos a la molesta verdad de que el camino de los deseos está sembrado de frustraciones y de que sólo una voluntad y una adecuada manera de entender los problemas nos conducirán hacia algún refugio.

Lo que queríamos para hoy tal vez suceda en 10 años de dura marcha.

Al menos un fragmento de esta pintura sería bueno que el bebote se lleve en el bolsillo de su jeans gastados.

 

CLAUDIO ANDRADE

candrade@rionegro.com.ar


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