Mentir con coherencia

Cinco Saltos

En política, hacer pensar y transmitir coherencia en el discurso de los actos públicos debe ser la tarea más difícil, habida cuenta de que el hombre hasta allí como individuo se transforma, en la multitud, en un hombre masa; se exacerba y envalentona al disertante a tal punto que se termina diciendo cualquier cosa y así también se aplaude.

Alberto Fernández, precandidato presidencial, dijo en el Conicet, en el auditorio de nuestros prestigiosos investigadores, que a él lo marcó la Noche de los Bastones Largos.

Este hecho ocurrió la semana del 28 de junio de 1966 durante el gobierno del general Onganía, y Alberto Fernández nació en 1959, por lo tanto era tan solo un niño de apenas siete años.

Señor Alberto Fernández, usted puede mentirles a los niños o chicos más jóvenes pero tiene que pensar que no todos compramos ese relato, ya que para mentir hace falta un poco de coherencia, imagine que es como si yo dijese que me marcó la Revolución de Mayo o que tengo marcas de las salpicaduras del aceite caliente de las invasiones inglesas.

Le recuerdo que sigue en nuestra memoria el idéntico papelón que pasó su candidata a vicepresidenta CFK con su discurso de abogada exitosa en la Universidad de Harvard.

Silvano Giacolla Caruso

DNI 8.119.343


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