Mi casa de contenedores
El joven Martín D´Antoni se propuso tener hogar propio a partir de encastrar enormes cajas de madera, donde él mismo fue instalando todo para vivir hoy con total confort, en San Martín de los Andes.
FOTOS: Patricio Rodríguez
PRODUCCIÓN: Horacio Lara
El uso de contenedores en la arquitectura se consolida por este tiempo porque genera interesantes soluciones constructivas polivalentes de bajo costo, entre otros beneficios. Es que estas grandes cajas “se adecuan a los principios de firmeza y durabilidad, utilidad y abren un infinito potencial de soluciones e interpretaciones estéticas para el arquitecto” , entusiasma Jure Kotnik, autor de Container Architecture, donde mediante una selección de cuarenta y cinco proyectos pone de manifiesto la transformación de contenedores en viviendas, oficinas, locales comerciales, galerías de arte, escuelas, pabellones comerciales. “Los contenedores se están constituyendo como la más sólida referencia-modelo para la arquitectura construida de material convencional para plantear una arquitectura útil y realista”, sostiene.
Los contenedores no deben entenderse como una herramienta que se pone al servicio de una moda sino como la evidencia de la factibilidad de la reutilización de materiales descartados para un uso concreto, la posibilidad de un reciclaje absolutamente integral de uno de los productos eminentemente paradigmáticos de la era industrial, comenta Kotnik. Prueba de ello la da Martin D`Antoni (31), a quien conocemos en San Martín de los Andes desde hace dos años. Del sector gastronómico, semanas atrás dejó de ser mozo para pasar a ser dueño de un emprendimiento gourmet. Oriundo de Villa Ballester, provincia de Buenos Aires, desde hace cinco años vive en San Martín.
“Se me ocurrió hacerme mi propia casa con contenedores por varios motivos. Alguna vez lo había visto en algunas revistas de decoración y de arquitectura y me había gustado. Además tuve la suerte de vivir un tiempo en Barcelona y ahi ví algunas cuantas casas hechas de este modo. A esto se le sumó el comentario que me hizo un amigo con el que trabajé un tiempo que contaba que en Punta del Este estaban haciendo casas con contenedores. En el momento de decidirme estaba pagando alquiler muy alto por una casa que no me gustaba mucho. El desgano de lo “no propio” me superaba. Tengo un terreno que comparto con mi hermano y se me planteaba que si quería construir de modo tradicional y a él se le ocurría vender yo tenía que ver qué hacía con lo construido. Este mix alimentó mi entusiasmo por esta alternativa”, cuenta Martín a eh!.
“Empecé a construir la casa el 27 de febrero del 2010 -el día del terremoto de Chile- y me mudé el 28 de abril del mismo año. Un loco, la casa todavía no tenía ni baño siquiera. Pero tenía que entregar la casa que alquilaba a fines de mayo y mi guarida ya tenía calefacción, cocina, barra y pecera”, continúa relatando el emprendedor. “Empecé haciendo el revestimiento exterior con traslapo de eucalipto; luego hice toda la instalación de luz, agua, y gas. Seguí con las instalaciones de la cocina y del baño. luego la calefacción que es sólo un tiro balanceado. Después vino la pintura. El mayor asesoramiento me lo dio un amigo pero todo, todo, todo, lo hice solo”.
Cuenta que muchísimas veces recurrió a internet para consultar y encontrar respuestas. “Este recurso me resultó fundamental. Hay de todo en la web y muy bueno”.
“Estoy contento con el resultado. Y lo mejor de toda la experiencia es que descubrí que cada día me gusta más hacer las cosas yo solo. Tener que esperar que vengan a hacer algo y que cobren desproporcionadamente a lo que debiera ser me embola”, confiesa Martín.
Patentados en los años por Malcolm McLean, los contenedores son elementos prefabricados, compactos, robustos, de paredes de acero y suelo de madera, resistentes a los cambios de temperatura y a las agresiones meteorológicas. Se producen masivamente para el transporte y suelen ser abandonados en los puertos de todo el mundo. “Es ahí donde uno los encuentra a muy bajo costo”, resalta Martín, que tras el proceso de construcción nos recuerda que la estructura del contenedor permite una construcción rápida y sencilla mediante ensamblaje a la manera de gigantes piezas de lego y que se necesita una adecuación mínima para ser habitables: aislamiento, climatización; apertura de ventanas; instalación de ventanas; instalación de una fachada.
“Yo pude. Uds. también pueden hacerlo”, despide en el final Martín. “El desafío es seguir mejorándola. Incluso pienso en la posibilidad de agregar otro contenedor en un futuro”.
CONTACTO:
martincho22@hotmail.com
arq
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