Mimetizada con el entorno rural

Un matrimonio adulto vuelve a la tierra de sus orígenes para vivir en una casa nueva que toma el estilo del mundo del establo. Vistas increíbles.

Emplazada en una colina sobre las barrancas orientales del río Paraná, la casa de retiro para una pareja adulta que vuelve al lugar de origen tiene como condiciones de distribución programática la compacidad para reducir los desplazamientos internos, la compartimentación para adaptarse a los usos mínimos asociados a los gastos energéticos que el rigor climático del lugar impone y la flexibilidad para adaptarse a los eventuales visitas de los hijos ahora adultos que expanden al máximo las demandas de la vivienda. Así lo explica el estudio Marsino Arquitectos (Jorge Marsino P., María Inés Buzzoni G., Claudio Santander L.), encargado de concretar “la casa de los sueños” de Jorge Marsino y Cecilia Prado, en Diamante, Entre Ríos. Los profesionales informan que la vivienda se adapta al lugar tomando prestadas formas y texturas del entorno rural, la casa de campo, el galpón, el establo, utilizando además un sistema constructivo conocido y probado en el medio, con mano de obra tradicional, conocedora del manejo del ladrillo cocido. La planta en forma de “T” define, de manera simple, espacios servidos y servidores, privilegiando la vista hacia el río de aquellos espacios más nobles como son: el estar-comedor, el estudio y los dormitorios. La techumbre supera su condición funcional de cubrir solamente la distribución espacial del programa, definiendo y generando nuevos espacios intermedios que se anexan a los recintos interiores, protegiéndolos de la rigurosidad climática del lugar. Es el caso del patio de acceso, de las terrazas del estar y el corredor que enfrenta al río. El manejo corpóreo de la techumbre y sus quiebres permite, por un lado, controlar la escala interior de los espacios, logrando mayor altura en los espacios sociales y menor en aquellos más íntimos y por otro, la aparición de lucarnas, producto de estas operaciones, que iluminan naturalmente el espacio central de acceso. Planta y cubierta se unen mediante costuras, en forma de muros-tamices de ladrillos, que se interponen entre la vista interior y el paisaje exterior, velándolo y cualificándolo a la vez. El área del proyecto suma 303,5 m²; el cálculo lo llevó a cabo el ingeniero Luis Gaitán y el constructor fue Horacio Kapp.

Fotografías: gentileza de Jorge Marsino y María Inés Buzzoni

arq.


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora