Streetwear, rock y denim: el pulso fashion de la Fiesta de la Confluencia
Durante cuatro días, el festival reunió música, identidad y estilo sin perder la funcionalidad.
La moda va de la mano con la música, y eso es indiscutible. Una no sería lo mismo sin la otra y viceversa. Donde hay un evento cultural, las dos expresiones artísticas convergen. Y eso pasó en la Fiesta Nacional de la Confluencia. Durante cuatro días se fusionaron estilos, sonidos e identidades, convirtiendo al predio en una pasarela popular donde los looks también fueron protagonistas.
En la Isla 132 de la ciudad de Neuquén se celebró la duodécima edición del festival más convocante de la Patagonia. Ángela Torres, Trueno, Dillom y Luck Ra fueron algunos de los artistas que subieron al escenario y, al mismo tiempo, marcaron el pulso estético de muchos de los outfits que se vieron entre el público.
La fusión entre lo urbano y lo rockero fue la estética dominante. Las siluetas oversize coparon la escena: remeras amplias y pantalones holgados se repitieron en distintos looks, combinados con zapatillas chunkys o botas acordonadas que reforzaron el carácter relajado y funcional.

El denim, se consolidó como un infaltable. Apareció en bermudas, jeans largos, minifaldas y tops, confirmando su versatilidad y vigencia transversal a todos los estilos.
También se destacaron las remeras estilo fútbol americano, presentes tanto en looks femeninos como masculinos, reafirmando su lugar como prenda sin género dentro del streetwear. Las faldas —con volados o tableadas— tuvieron su espacio, combinadas con tops o remeras cortas que equilibraron las proporciones.

En cuanto a la paleta, el negro fue el gran protagonista. Un color que funciona como pilar del guardarropa y en versiones monocromáticas. Algunos apostaron por acompañarlo con tonos clásicos, mientras que otros sumaron acentos de color como el rojo o se animaron a distintas estampas.
Los borcegos fueron, sin discusión, el calzado más elegido y riñoneras aportaron ese mix de practicidad y estilo tan propio de los festivales.

Pero si hubo un denominador común en todos los looks fue la combinación de autenticidad y comodidad. Entre vestidos estampados, medias bucaneras, carteras originales, bermudas intervenidas y hasta polainas inesperadas, cada elección estética respondió a una idea clara: expresar la identidad personal sin resignar funcionalidad.

La moda va de la mano con la música, y eso es indiscutible. Una no sería lo mismo sin la otra y viceversa. Donde hay un evento cultural, las dos expresiones artísticas convergen. Y eso pasó en la Fiesta Nacional de la Confluencia. Durante cuatro días se fusionaron estilos, sonidos e identidades, convirtiendo al predio en una pasarela popular donde los looks también fueron protagonistas.
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