Mónica Müller: «La ciencia corre siempre detrás de los virus»
Pandemia: virus y miedo”, la más reciente publicación de la Editorial Paidos, podría pasar como un título apurado y oportunista en medio de la conmoción mundial por el avance del coronavirus. Pero no, muy lejos de serlo, el libro fue publicado originalmente en 2010 y narra la pandemia desatada un año antes por la Gripe A. Diez años después, el trabajo de Mónica Müller, su autora, adquiere una actualidad impactante por lo que su reedición resultó tan necesaria como reveladora de qué es lo que enfrentamos cuando enfrentamos a un virus que se expande hasta la pandemia.
Müller , graduada en Medicina en la UBA, investigó en archivos de prensa, textos médicos y testimonios directos las pandemias de 1918, 2009 y 2020, ubicándose para ello en un escenario equidistante del terror y del escepticismo que todo lo simplifica.
Mi primera reacción fue pensar “ya llegó” porque era evidente, como digo en el libro, que esto iba a ocurrir más temprano que tarde. No esperaba que fuera un coronavirus, pero sí que fuera un nuevo virus respiratorio de origen animal».
Mónica Müller, sobre la aparición del coronavirus.
¿Qué tienen que ver tres pandemias tan separadas en el tiempo? Cierta relación de parentesco. Eso es lo que Müller nos demuestra. En diciembre de 2019 en Wuhan, China Central, se reportó a un grupo de personas con neumonía aguda causada por un virus de la familia Corona, común entre algunos animales pero capaz de infectar a los humanos. En 2002-2003, un primo cercano había provocado un grave síndrome respiratorio: SARS. En 2009, el mundo se enfrentó al virus A, que oficialmente se cobró 14.000 víctimas, pero según investigadores actuales serían veinte veces más. Uno de sus hermanos fue el responsable de los casi cien millones de casos fatales que provocó la Gripe Española de 1918. Los síntomas, su mecanismo de acción, las lesiones que muestran las autopsias fueron idénticos en 1918 y en 2009. Así, unas de las revelaciones de este libro a los ojos del gran público es que los virus son eternos. Estarán siempre, aunque haya veces que se retraigan para luego reaparecer acaso más feroces.
Müller describe con didáctica, pero sin perder rigor científico, el modo en que los virus se relacionan con animales y humanos; la influencia de la industria de los medicamentos, el modo en que se trabaja en la búsqueda de las vacunas y el accionar del gobierno en 2009 que curiosamente era del mismo signo político que el actual.
En una entrevista con Río Negro, Müller explicó las diferencias y similitudes entre la actual pandemia y la de 2009, le apuntó al desprecio por el medioambiente como una de las causas que dieron forma al coronavirus y evaluó el accionar del gobierno, entre otros temas.
P: ¿Cuál fue su primera reacción al enterarse de la aparición del COVID 19?
R: Mi primera reacción fue pensar “ya llegó” porque era evidente, como digo en el libro, que esto iba a ocurrir más temprano que tarde. No esperaba que fuera un coronavirus, pero sí que fuera un nuevo virus respiratorio de origen animal. Porque la manera en que la industria sigue depredando el planeta y tratando a los animales como mera carne de consumo, favorece la aparición de estos virus que saltan la barrera de las especies y se hacen infectivos para los humanos.
P: ¿En qué aspectos se resignifica este libro sobre aquella pandemia de gripe A publicado originalmente hace diez años ante una pandemia que asoma como más feroz?
R: Este libro sigue teniendo la misma vigencia que en 2009 porque integra la historia de la Gripe de 1918 con la de 2009, y traza los lineamientos para el futuro, que es lo que estamos viviendo hoy con la pandemia de coronavirus. Que esta vez el virus sea más agresivo y provoque más casos fatales en corto tiempo responde solo al azar de las recombinaciones virales, que como en la ruleta rusa pueden dar un cuadro inofensivo o uno dramático

P: Si bien reconoce algunos aciertos de parte del Gobierno durante la pandemia de gripa A de 2009, fue más bien crítica de su desempeño. ¿Cómo evalúa el desempeño del actual gobierno, teniendo en cuenta que es del mismo signo político que aquel y que incluso muchos protagonistas actuales son los mismos de entonces?
R: Sí, he sido crítica de algunas de las actitudes de los funcionarios en ese momento. Algunos reaccionaron con una enorme frivolidad, sin conciencia de la responsabilidad que tenían entre manos. Hay que reconocer que en esos momentos no había tanta información adelantada como esta vez. En 2009 los primeros casos se produjeron en México y no tuvimos tiempo de observar cómo se comportaba el virus. Está vez tuvimos la oportunidad de ver qué ocurría en Asia y en Europa, y eso nos permitió prepararnos mejor, evaluar las medidas exitosas y las erradas y elegir el camino más efectivo. El gobierno actual es del mismo signo político del que teníamos en 2009 y me alegro mucho de eso, porque en ambos casos se prioriza la salud de la gente, y no el negocio de los privilegiados como podría ocurrir bajo otro gobierno. También valoro el esfuerzo que se está haciendo para sostener a los más vulnerables en esta dificilísima situación, que es especialmente trágica para los que viven en situaciones tan precarias.
La forma natural de obtener inmunidad es contraer la enfermedad, que es la etapa en que estamos en este momento. Vamos inmunizándonos lentamente como comunidad a medida que más personas se enferman, claro que a costa de muchos casos graves y fatales».
Mónica Müller.
P: Usted le dedica un extenso capítulo al tema de las vacunas y lo hace de modo crítico, pues apunta contra la industria farmaceútica y su relación con los gobiernos. ¿Qué podemos esperar al respecto?
R: Más que una mirada crítica o escéptica sobre las vacunas, insisto en que habría que rever cuáles son necesarias y cuáles superfluas y en qué momento aplicarlas. Mi crítica a la industria farmacéutica no abarca sólo la cuestión de las vacunas. También sobre todos los medicamentos opino que la industria, junto con los gobiernos, debería plantear una nueva mirada para terminar con el abuso de medicamentos y con el concepto de medicamentos como objetos de consumo. Si se tienen en cuenta las cifras de muertes por medicamentos, es evidente que algo debería cambiar (en Argentina, por su uso inadecuado, murieron 21.800 personas en 2009). Hay que ser muy cómodos, muy negadores o muy cínicos para no tomar ninguna decisión sobre algo tan grave.
La creación de una vacuna contra el SARS COV2 sería algo estupendo en este momento en que pocas personas tienen inmunidad natural contra él. El problema es que cuando esté lista para ser aplicada a todo el mundo, los contagios serán infinitamente menos, y su valor preventivo no sería el mismo que si se aplicara hoy. Siempre digo que la ciencia corre siempre por detrás de los virus, y en este caso también es así.
P: Dos frases fuertes que usted utiliza en varios tramos del libro son que el virus nunca muere y que estamos condenados a compartir el planeta con los virus. ¿Qué deberíamos aprender para convivir con los virus?
R: Los virus nunca mueren porque no son seres vivos. Nos necesitan para multiplicarse. Hemos convivido con ellos desde que estamos en este planeta y formamos una familia, junto con las bacterias, que no se puede separar. Cómo en las familias disfuncionales hay épocas de equilibrio y calma, y épocas de conflictos que se repiten una y otra vez. Pero en los últimos años nuestra actividad depredadora, contaminadora y destructiva favorece que aparezcan nuevos virus nacidos de mutaciones de virus animales. El HIV, la encefalitis espongiforme bovina, el SARS, el MERS, la gripe aviar, la gripe porcina, el Ébola y el nuevo coronavirus aparecieron por la relación tortuosa de explotación y violencia que tenemos con los animales.

P: En el libro dice usted de la pandemia de 2009 que fue la primera en la era de internet. A la actual se le suman las redes sociales más desarrolladas que entonces y el streaming como recurso. ¿Cómo ve la cuestión de la información en esta pandemia?
R: Me parece muy útil poder disponer de información al día sobre las medidas que hay que tomar, cómo prevenirse y cuidarse, y los descubrimientos que se hacen día a día sobre la enfermedad. Todo eso es gracias al streaming y la redes sociales. Pero el lado oscuro de esta nueva realidad es la información morbosa, los datos falsos, el alarmismo, que solo contribuyen a crear pánico en la población.
P: En este sentido, ¿cómo ve la reacción en el país y las medidas tomadas al respecto?
R: Todas las medidas que se están tomando me parecen impecables. Aún con lo difícil que es decidirlas, porque no son amables para nadie, se están decidiendo y aplicando con claridad y firmeza. Es evidente que el grupo de expertos que asesora al gobierno es de primera línea y está afiladísimo para manejar la emergencia. Y lo más importante es que son escuchados. Gracias a todo eso estamos por el.momento en una situación envidiable en relación con el resto del mundo.
P: Sin olvidar que siempre se irá detrás del virus, ¿cree que con una vacuna alcanza o es necesario acompañarlo de otros para que sea efectivo?
R: Una vez que la vacuna existe, si es efectiva, corta la propagación del virus. La forma natural de obtener inmunidad es contraer la enfermedad, que es la etapa en que estamos en este momento. Vamos inmunizándonos lentamente como comunidad a medida que más personas se enferman, claro que a costa de muchos casos graves y fatales.
Una reedición necesaria
Publicado originalmente en 2010, el libro fue reeditado este mes a partir del avance feroz del coronavirus. “Pandemia: virus y miedo” es el único título de abril editado por el Grupo Planeta y se consigue , a $399,99, sólo en versión e-book.

Mónica Müller trabajó durante tres décadas como directora creativa en agencias de publicidad y se graduó luego en Medicina en la UBA.

También es autora de «Mi papá alemán»; la nouvelle “El gato en la sartén”; del libro de relatos “Secuelas”; y del ensayo “Sana Sana. La industria de la enfermedad”.
Pandemia: virus y miedo”, la más reciente publicación de la Editorial Paidos, podría pasar como un título apurado y oportunista en medio de la conmoción mundial por el avance del coronavirus. Pero no, muy lejos de serlo, el libro fue publicado originalmente en 2010 y narra la pandemia desatada un año antes por la Gripe A. Diez años después, el trabajo de Mónica Müller, su autora, adquiere una actualidad impactante por lo que su reedición resultó tan necesaria como reveladora de qué es lo que enfrentamos cuando enfrentamos a un virus que se expande hasta la pandemia.
Müller , graduada en Medicina en la UBA, investigó en archivos de prensa, textos médicos y testimonios directos las pandemias de 1918, 2009 y 2020, ubicándose para ello en un escenario equidistante del terror y del escepticismo que todo lo simplifica.
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