Mucho silencio



Hay razones para dudar sobre si finalmente se logrará reformar positivamente el sistema político rionegrino.

Y las razones se fundan en los datos que brinda la historia y en los que se deducen del presente.

Durante la administración Verani -por caso-, en materia de promesas de reforma no se hizo otra cosa que demagogia. Pero no fue un equívoco el hecho de que se consumiera tiempo sin que nada mudara. Ese proceso simplemente expresó la cultura política que definió a esa administración. Cultura fundada en la resistencia a mejorar la calidad de gestión no sólo del gobierno sino del sistema en su conjunto.

Por esta razón esa pérdida de tiempo no fue neutra.

¿Qué hay hoy en esta materia?

En el seno de la administración Saiz hay un grupo imbuido de la necesidad de reformar el sistema político. Lo más definidamente activo de ese grupo se reduce al ministro de Gobierno Iván Lázzeri y a la abogada Nelly Meana, titular de Relaciones Institucionales. Cuentan, claro, con el respaldo del gobernador. Y también de un grupo de técnicos que, trabajando sigilosamente, se inscriben en el compromiso con el proyecto.

Pero por debajo, en el interior del gobierno, el proyecto no está afincado. Y quizás tampoco resistido.

Se trata de una inquietante ausencia de opinión sobre el tema.

En la cotidianidad de sus relaciones con la sociedad, el grueso del gabinete no hace del tema una reflexión.

Algo así como un no pertenecer a una cuestión que de plasmarse con grandeza, tendrá mucha significación para la vida de la provincia.

Un silencio poco aconsejable. Y que aún alejando teorías conspirativas, no enriquece el camino hacia del destino final del proyecto de reforma.

Carlos Torrengo

Nota asociada: Diálogo político: marche otro  

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