Murió «Cuchi» Leguizamón, un creador genial
Una de las figuras sobresalientes del folclore nacional. Compuso más de 1.000 zambas y chacareras.
Salta- El poeta y músico Gustavo «Cuchi» Leguizamón falleció ayer en un sanatorio céntrico de esta ciudad, debido a una enfermedad pulmonar por la cual estaba internado desde hace dos meses, informaron voceros del centro asistencial.
El deceso del prestigioso folclorista salteño, integrante de una camada de grandes músicos y compositores de esa provincia como «Payo» Solá, Manuel Castilla y Juan José Botelli, se produjo a las 16.45, dos días antes de que cumpliera los 85 años.
Durante los dos meses que permaneció internado, Leguizamón estuvo varias veces en terapia intensiva con respirador artificial debido a la afección pulmonar que lo aquejaba, informaron los médicos del sanatorio «El Carmen».
Autor de más de mil composiciones que contribuyeron a difundir el folclore salteño en el país y en el exterior, el «Cuchi» se recibió de abogado, pero su amor por la música lo llevó a dejar el derecho para sentarse delante de un piano, una pasión que conservó toda su vida y que lo hizo conocido en todo el mundo.
Entre sus piezas más famosas están la «Zamba del carnaval», «Zamba del laurel», «Zamba del silbador», «La pomeña», «Zamba del guitarrero», «El fiero Arias», «Zamba del pañuelo», «Carnavalito del duende», «Chacarero del zorro», «Zamba de Lozano», «La arenosa», «Zamba de Balderrama», y «Zamba de Anta»».
Este legado sólo puede compararse con el que dejaron otros grandes del norte como Jaime Dávalos, Juan José Botelli y Manuel Castilla.
Sus obras fueron grabadas por Mercedes Sosa y Cesar Isella, entre otros cantantes folclóricos, pero quien hizo un culto de su obra fue el Dúo Salteño.
Notable pianista, director y orquestador de conjuntos folclóricos, siempre se caracterizó por alejarse de los encasillamientos, en una búsqueda constante de libertad creativa.
Esta libertad también supo conjugarla con su deseo de mostrarse en público lo menos posible, especialmente en sus cortos viajes a Buenos Aires, adonde solía llegar de incógnito y sin anunciarse. «Hay una manera distinta de vivir en las provincias, el tiempo corre en función de otras cosas. ¿Vos has visto algún porteño que mire el cielo?», interrogaba con ironía.
Su principal compañero de ruta fue el poeta y comprovinciano Manuel José Castilla, con quien formó un binomio autoral de gran trascendencia, acaso una de las duplas más destacadas del folclore local.
Otro hito de su carrera fue la obra integral sobre poesía de Armando Tejada Gómez titulada «Cantata de las Comidas». Con el consentimiento del poeta chileno Pablo Neruda musicalizó uno de sus poemas de «Residencia en la Tierra», titulado «La Muerta».
«Cuchi» admitió alguna vez que admiraba al anarquismo, porque «permite que uno se gobierne solo. Es así que he adoptado un sistema de vida donde practico la libertad, así viví siempre y ya no podré cambiar más», afirmó.
En un reportaje concedido durante los años de la última dictadura en Argentina (1976-1983), el hombre de tupida barba afirmó: «Todos hablamos de libertad y todos usamos la libertad como una meta imposible, pero lo que necesita la libertad es una profunda conciencia de quien la ejerce. El ser humano ya sabe que cuanto más culto, mejor podrá discernir».
El compositor se sentía a gusto en su tierra, que le permitía explotar su libertad creativa.
Una vez las autoridades locales del ferrocarril le permitieron que utilizara varias locomotoras, ya que quería probar que mediante complicadas maniobras de avance y retroceso, a distintas velocidades, se podía componer una chacarera «cantada y bailada» en las vías por las máquinas.
Otra vez sincronizó los campanarios de la provincia y los hizo tocar una conocida canción salteña.
Pero el «Cuchi» trascendió ampliamente los límites de su provincia natal. Fue aplaudido en escenarios de Europa, y su obra llegó incluso a latitudes tan lejanas como Japón, donde una calle lleva su nombre.
Leguizamón, separado y con cuatro hijos, se alejó en su momento a conciencia del ejercicio de la abogacía.
«La ejercí durante 30 años, antes vivía de la discordia humana, ahora vivo de la alegría», sostenía.
El artista fue también maestro de vocalistas, dúos y conjuntos folclóricos salteños. (Télam/DyN/DPA).
Salta- El poeta y músico Gustavo "Cuchi" Leguizamón falleció ayer en un sanatorio céntrico de esta ciudad, debido a una enfermedad pulmonar por la cual estaba internado desde hace dos meses, informaron voceros del centro asistencial.
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