Murió el poeta español Rafael Alberti

Considerado uno de los más grandes hombres de las letras, vivió exiliado en la Argentina durante más de 20 años.

Cádiz (dpa/EFE)- El poeta Rafael Alberti, unos de los hombres más importantes de las letras españolas murió esta madrugada en esta ciudad.

«Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera» cantaba el ayer fallecido Rafael Alberti en uno de sus tantos versos dedicados a su gran amor, el océano. Ahora la voz de este gran poeta español, «el poeta de la calle», se ha apagado para siempre.

En su larga trayectoria artística, Alberti escribió miles de versos. No es de extrañar que todavía en la actualidad aparezcan poemas inéditos del último superviviente de la influyente «Generación del 27», nacido en la sureña localidad del Puerto de Santa María (Cádiz) el 16 de diciembre de 1902. Allí vivió hasta el final.

Hace no mucho tiempo eran presentados en su casa «Poemas de Alberti», una obra hasta entonces desconocida, editada en México en 1935 y que le fue obsequiada por el poeta cubano Angel Augier.

La pequeña colección, de apenas seis poemas, se enmarca en la «Poesía cívica» o «política» del gran autor gaditano, mejor conocido como «el poeta de la calle». «El prólogo del libro lo escribió Germán List, un mexicano que fue promotor del 'estridentismo', un movimiento de vanguardia que comenzó en los años treinta», explicaba durante la presentación la esposa de Alberti, María Asunción Mateo.

Ella se convirtió en la voz del laureado poeta de melena gris y gorro marinero, aquejado desde su juventud de una afección pulmonar, desde que éste sufriera una fuerte recaída a finales de 1996. La noticia de su hospitalización mantuvo en vilo al mundo de la cultura y a la gente de la calle, a la que este «marinero en tierra» siempre se sintió unido. Ya entonces se temía lo peor.

Remontar los desastres

Pero Alberti, que como decía su mujer «soportaba un sostenido y tenaz pulso con la vida» y poseía «una envidiable capacidad para remontar los desastres», logró como en otras ocasiones recuperarse.

No obstante, sus apariciones en público se volvieron desde entonces escasas. Una de ellas fue la celebración de su 95 cumpleaños en 1997.

«Si sigo así viviré hasta el 2015», bromeó entonces.

Alberti se dedicó primero a la pintura. En 1917 llegaba a Madrid para estudiar dibujo. Entre otras cosas, ilustró libros de su amigo Federico García Lorca, otro de los poetas de la «Generación del '27» junto a Vicente Aleixandre, Jorge Guillén y Gerardo Diego. Entre los contemporáneos y amigos de Alberti estaban también el cineasta Luis Buñuel y el pintor surrealista Salvador Dalí.

Su enfermedad obligó a Alberti a permanecer cinco años en un sanatorio de la Sierra de Guadarrama, cerca de Madrid. Allí descubrió su amor por la lírica, si bien nunca dejó del todo el pincel. Lejos de su querida tierra andaluza y el océano, escribió su primera obra poética, «Marinero en Tierra». Tenía sólo 22 años, pero el poemario le valió en 1925 el Premio Nacional de Literatura. En 1983 conseguiría la máxima distinción de las letras hispanas, el Premio Cervantes.

«Marinero en tierra» apareció en plena década de eclosión de las vanguardias artísticas y literarias (surrealismo, ultraísmo, creacionismo) y significó el rescate definitivo de las formas populares y la revaloración para la modernidad de la cultura poética hispánica, de los versos de arte menor provenientes de la más profunda y arraigada tradición popular. La crítica considera la obra aún hoy día «una verdadera piedra de fundación del canon poético moderno de la lengua hispana».

A esta obra le siguieron «Cal y Canto» (1927) y «Sobre los ángeles», caracterizada por su inquietante oscuridad metafísica (1927-28) e igualmente surrealista como «Sermones y moradas» (1930).

Intelectuales antifascistas

En 1931, Alberti, hijo de padres católicos y burgueses, se afilió al partido Comunista. Junto con García Lorca fundó la asociación de intelectuales antifascistas y publicó las entonces más importantes revistas literarias, «Octubre» (1933/34) y «El mono azul» (1936-39).

En esos años aparecieron además sus colecciones «Consignas», «Verte y no verte» y «De un momento a otro».

En la Guerra Civil (1936-1939) Alberti luchó en el Frente Popular contra las tropas del después dictador Francisco Franco (1939-1975) y escribió canciones de guerra y «El poeta en la calle», donde llora la lucha fratricida y las esperanzas perdidas.

Con la derrota de los republicanos, Alberti salió del país y se exilió en Francia, Argentina -donde vivió 24 años y a la que se sentía muy unido- e Italia.

Después del retorno de la democracia, el poeta regresó a España.

«Yo me fui con el puño cerrado y he vuelto con la mano abierta en señal de concordia con todos los españoles», manifestó a su llegada.

Alberti conquistó un escaño por el Partido Comunista (PCE) en el nuevo Parlamento democrático, pero no soportó el trote político más de dos meses y decidió dedicarse nuevamente a la poesía.

En 1990, un año después de la muerte de su primera esposa, María Teresa León, Alberti se casó a los 87 años con su secretaria, la escritora María Asunción Mateo, autora de una importante monografía de su obra. Ella preside la Fundación Alberti, que en 1995 publicó el más reciente volumen de las memorias del poeta. Entre sus muchas distinciones destacan además el Premio Lenin de la Paz, otorgado por la Unión Soviética en 1964, y la Medalla de Oro de las Bellas Artes, que obtuvo en España en 1992.

Entre sus demás publicaciones resaltan «La arboleda perdida», «La amante», «El alba de alhelí», «Capital de la gloria», «Entre el clavel y la espada», «Pleamar», «A la pintura», «Baladas», «Canciones del Paraná» y obras teatrales como «El adefesio», «El trébol florido», «La gallarda» o «Noche de guerra en el Museo del Prado».

La única hija de Alberti, Aitana, que reside en Cuba, dijo esta madrugada a EFE que tiene «una sensación de vacío muy grande» por el fallecimiento de su padre.

Aitana Alberti señaló que «aunque hacía tiempo que pensaba que iba a ocurrir, porque mi padre era casi centenario, todavía no puedo creerlo».

«Tengo una sensación de vacío muy grande», manifestó Aitana Alberti, quien está casada con un ciudadano cubano y trabaja en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Aitana Alberti nació en Buenos Aires, donde sus padres estuvieron exiliados tras la guerra civil española (1936-39).

Uno de los maestros más grandes

Por su parte en Quito, Ecuador, el escritor ecuatoriano Galo René Pérez, afirmó que Latinoamérica ha perdido a uno de sus maestros literarios del siglo.

«Estuvo muy vinculado a las letras latinoamericanas y es por ello que muchos autores del continente han escrito sobre él», señaló Pérez, quien manifestó que «todos los que nos iniciamos en la letras en los años cincuenta ya teníamos en cuenta la aureola de la que estaba rodeada la personalidad de Alberti».


Cádiz (dpa/EFE)- El poeta Rafael Alberti, unos de los hombres más importantes de las letras españolas murió esta madrugada en esta ciudad.

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