Negativo primer ADN a hijos de dueña de Clarín

Se cotejarán las muestras con otros desaparecidos.

BUENOS AIRES (DyN).- Marcela y Felipe Noble Herrera no tienen ningún lazo sanguíneo con los familiares de desaparecidos que reclamaban su apropiación, según confirmaron ayer los resultados de las comparaciones de ADN que fueron efectuadas entre las muestras entregadas por los jóvenes y las aportadas por las familias querellantes Lanoscou-Miranda y Gualdero-García.

Ahora, los cotejos seguirán con los ADN de otras familias que denunciaron secuestros hasta diciembre de 1976 y si los resultados también dieran negativos, entonces se completarán las comparaciones con el resto de las muestras que constan en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), informaron voceros judiciales.

Según el abogado de Ernestina Herrera de Noble, Gabriel Cavallo ahora la finalización de los cotejos con el resto de los ADN del Banco “no debería durar más de 72 horas”.

La noticia trascendió por la tarde, apenas terminado el cotejo, pese a que la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado había hecho firmar a los peritos y las partes un pacto de confidencialidad que se debía respetar.

Los abogados de Marcela y Felipe y el letrado de la empresaria dijeron que se enteraron del resultado “por los medios de comunicación” y afirmaron que la consecuencia directa e inmediata de esta situación es el apartamiento de la causa de las familias Lanoscou-Miranda y Gualdero-García.

De hecho, el abogado Cavallo aseguró que a esta respuesta “se podría haber llegado hace ocho años, porque la sangre de los hijos de la señora Noble fue proporcionada en 2003 para que se cotejara con las familias querellantes”.

El trámite, sin embargo, no se hizo porque tanto esas familias como la tercera querella, la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo, pretendían compararla con todos las datos sanguíneos de las abuelas que buscan a sus nietos.

Roberto Lanuscou y Barbara Miranda fueron secuestrados por la dictadura el 3 de septiembre de 1976, junto a sus tres pequeños hijos -una beba, un nene de 4 y una nena de 6 años-, quienes nunca aparecieron.

Los familiares de Lanuscou y Miranda sospechaban que Marcela Noble Herrera podía ser aquella beba, pese a que -según sus abogados- su edad no coincidía con la criatura que estaban buscando. En tanto, la familia García-Gualdero reclamaba una vinculación con Felipe: María del Carmen Gualdero, embarazada y a punto de parir, fue secuestrada el 8 de junio de 1976, mientras que Ernesto García, su pareja, había sido asesinado en 1975.

Según los abogados de Herrera Noble, “por las fechas de sus adopciones resultaba imposible que tuvieran vínculo biológico con ambas familias”, pero además “en el caso de Marcela su grupo sanguíneo difería del de Matilde Lanuscou”, la beba buscada.

Archivo

Los abogados de los hijos adptivos de Ernestina Herrera de Noble se quejaron que la causa podría haberse saldado hace ochos años.

Caso Noble-Herrera


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