Neli Saporiti, o la música como herencia familiar
Hija y sobrina de Nilda y Nelly Omar respectivamente, Neli Saporiti salió al ruedo sola.
La cantante Neli Saporiti se atrevió a revelarse como cantautora para dar forma al reciente y atractivo álbum “Travesía americana” con el que, arriesgó, “encontré mi manera de sentirme inscripta en una herencia y en una tradición”. En una entrevista con Télam, Saporiti relativizó el riesgo de ese paso y, en cambio, sostuvo “el valor que se le dé a ser consciente de algo y descubrir un tesoro riquísimo que teníamos y que no sabíamos”. Para permitirse avanzar en ese camino hasta aquí inédito, la creadora que es hija y sobrina de las cantantes Nilda y Nelly Omar estudió con la poeta Diana Bellesi y se enfocó en la exploración musical. “Hay un período en el que estuve estudiando pero también me descubrí sometida a la influencia familiar y a ver cómo se emplean las herramientas para la composición”, comentó la pareja y compañera del pianista Gerardo Gandini. La intérprete señaló que en esa labor “me centré en cómo citar materiales, cómo elaborar una narrativa, pero también empecé a trabajar a partir de ciertos compositores y letristas. Diría que más que estudiar, siento que trabajé sobre las cosas que me iba planteando”. Al calor de ese bagaje y al aporte de una historia personal en la que fue parte de las Soul Fingers y publicó dos placas en solitario (“Canciones argentinas” y “Locas tentaciones”), Neli fue perfilando su futuro artístico. “Pero de todas maneras –confesó entre risas– el nacimiento de este trabajo fue un poco esotérico porque soñé con la tapa de un disco que decía ‘Travesía americana’”. Ya con el título del material como referencia, apuntó que “empecé a jugar con esa idea, con mis propias travesías, y fui como relacionándome con los recuerdos y las sensaciones para gestar estas canciones”. El desafío de la creación fue un impulso enlazado con sólidas raíces que remiten a la tradición tanguera, a los aires latinoamericanos y, también según agregó, “a mi interés por la influencia africana dentro de la música argentina que se fue metiendo debajo de la piel”. Saporiti resumió que entonces “fueron apareciendo todas esas coincidencias que pintaron un paisaje interior y también un momento histórico particular que nos permite recuperar vivencias negadas acerca de la patria grande latinoamericana”. Con esos legados, dio forma a un repertorio vital, fresco, testimonial y de gran intensidad sonora que reúne los títulos “Milonga de medianoche”, “El río está en mí”, “Noche larga en Barcelona”, “Río de la Plata”, “Aromas y espinas”, “La arisca”, “Ella volvió”, “Lejanía”, “Puerto fugaz”, “Travesía americana” y “Partir incierto”. Esas canciones cuentan, además, con el decisivo aporte de Diego Rolón, coproductor de la placa y al que la vocalista presentó como “joya oculta de este disco”. “Diego hizo un trabajo alucinante porque él piensa el detalle musical para cada canción y no apela a una fórmula única, sino que cada textura responde a la composición en sí y por eso creo que muchos de los logros del disco son indudablemente mérito de él”, subrayó. Neli consideró que pudo darse este espacio para ahondar en una nueva faceta porque “soy una artista independiente que no tiene urgencias ni apuros más allá del deseo y de mis propias búsquedas”. A modo de balance de esta experiencia, reflexionó que “una de las cosas más difíciles de un intérprete es encontrar un repertorio. Así que por qué no animarse a trabajar realmente con material propio”.
Hija y sobrina de Nilda y Nelly Omar respectivamente, Neli Saporiti salió al ruedo sola.
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