Muchas personas aún creen que si asisten a una persona descompensada y no sobrevive le harán juicio.

RCP: una técnica fácil de aprender y que salva vidas

Las técnicas de Reanimación Cardiopulmonar son fundamentales para ayudar a personas descompensadas. En Neuquén el SIEN y los bomberos voluntarios las enseñan gratuitamente todas las semanas.

07 sep 2018 - 00:00

Cada minuto que pasa una persona sin recibir ningún tipo de asistencia durante un paro cardiorrespiratorio representa un 10% menos de probabilidades de que sobreviva o que tenga altas probabilidades de padecer secuelas permanentes. En Neuquén capital, en los últimos 6 años se han capacitado unas 40.000 personas en maniobras de RCP (Reanimación Cardiopulmonar), una técnica “solidaria” que puede ser el factor clave entre la vida y la muerte, ante una situación crítica.

Las técnicas de RCP van más allá de realizar una simple maniobra de reanimación, son conocimientos que tienen que ver con identificar el estado de la persona que debe recibir asistencia y saber cómo actuar ante la emergencia.

En la capital provincial uno de los organismos que imparte enseñanza gratuita es el SIEN (Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén). En otras localidades de la provincia hay aportes fundamentales desde los cuarteles de bomberos voluntarios, como por ejemplo en Centenario, que cuentan con cinco instructores avalados

internacionalmente por la American Heart Association (AHA) que es el máximo organismo internacional en lo que refiere a las técnicas.

“A medida que pasan los minutos las neuronas se van muriendo si la sangre no llega al cerebro y ante esto debemos cumplir con una serie de pasos que se llaman cadena de supervivencia. Se realiza una serie de eslabones que no pueden fallar: primero reconocer el problema, darnos cuenta cuando una persona entra en paro cardiorrespiratorio; segundo se solicita ayuda de emergencia, informar ubicación precisa e informar la condición de la persona; el tercer eslabón es realizar las compresiones en el pecho y si estamos en lugar público donde existen desfibriladores automáticos externos, debemos solicitarlos, los puede utilizar cualquier persona que no sea de salud”, explicó la directora del SIEN, Luciana Ortiz Luna.

Las compresiones se tienen que hacer en el centro del pecho con el talón de la mano. Se traban los codos para ejercer fuerza y para ser eficaz se deben bajar cinco centímetros desde nivel del pecho. Esto debe ser a un ritmo de 100 compresiones por minuto y cada 200 compresiones debe cambiar la persona que realiza la maniobra, para mantener un ritmo acorde.

Hay que tener en cuenta que en la ciudad rige la ordenanza 13.062, que ordena que en todos los lugares donde la concurrencia de público es masiva (mayor a 500 personas) debe haber un desfibrilador externo automático. Si bien la norma no se cumple en plenitud, se pueden encontrar en ocho puntos de la capital: “existen en el Cine Español, en el Banco Provincia de Neuquén, en el Coto, en el edificio de Osde, en la Terminal de Ómnibus, el Aeropuerto, la Asociación Española y en el edificio de Ospepri, pero deben estar en todos los lugares donde hay asistencia masiva”, puntualizó Marcelo Paredes, uno de los instructores del SIEN.

RCP: una técnica fácil de aprender y que salva vidas
El último curso a cargo del SIEN convocó mucha gente de la zona.

Aprender a practicar RCP no es una tarea compleja, los cursos duran entre dos y tres horas y media, y se sugiere que todos los años se realice una capacitación.

En ese contexto el segundo jefe del cuartel de bomberos de Centenario, Patricio Álvarez, indicó que “son teóricos y prácticos, se enseñan RCP y cómo desobstruir las vías aéreas. Se hace mucho hincapié en que la gente se involucre y que esa mínima porción de vida que se intenta conservar se pueda mantener hasta que llegue una ambulancia, que tiene el personal y los medios para aplicar técnicas más avanzadas. Lo que se intenta es preservar la vida”.

Álvarez enfatizó en el rol que deben asumir las personas a la hora de efectuar maniobras de reanimación y destacó que “debe haber alguien que tome la voz de mando, que de instrucciones precisas al resto y que tome el control de la situación. Son cosas básicas y debemos aprender a dejar atrás un montón de temores que existen en la población con relación a la aplicación de las maniobras de reanimación, porque todo lo que se hace o intenta hacer es para salvar la vida”.

Para quienes imparten los cursos de reanimación cardiopulmonar, uno de los desafíos más grandes es el de derribar los mitos que existen, uno de ellos tiene que ver con lo legal y el temor que existe en la población “a hacer algo mal y que después le hagan juicio. Eso no existe. Vos no vas a hacer nada a propósito para generar un mal a la persona que está con riesgo de vida, siempre se intenta ayudar. Se intenta hacer un bien aunque las cosas pueden salir mal”, dijo el bombero.

RCP: una técnica fácil de aprender y que salva vidas
No existe límite de edad para aprender. Las clases duran entre 2 y 3 horas.

¿Cuánto tiempo puede durar una reanimación?

La respuesta es hasta que llegue el servicio de emergencia o hasta que la persona reaccione a las maniobras, pueden ser 30 minutos o una hora pero las compresiones nunca se deben detener, porque lo primordial es mantener el bombeo cardíaco de sangre hacia el cerebro.

“Por eso es importante aprender a realizar RCP, porque trata de buscar la forma de conservar esa vida. Si la persona sale adelante quiere decir que el procedimiento estuvo bien, si la persona muere, también lo hicimos bien, porque hubo un intento y no se dejó morir sola a la persona”, explicó Álvarez.

¿Dónde se aprende RCP?

En Neuquén capital el SIEN cuenta con un sistema de capacitación todos los martes en el Cine Teatro Español. Ortiz Luna señaló que desde la creación del organismo de emergencias, se han capacitado a unas 40.000 personas.

Los bomberos de Centenario realizan cursos cada 15 días y se dictan los sábados en el cuartel de la localidad ubicado en calle Estados Unidos al 898.

“Las compresiones deben ser hasta que la persona recupere la conciencia, que vuelva a respirar o que llegue el servicio de emergencias”.
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Marcelo Paredes, uno de los instructores del SIEN avalado por la AHA.
“Debe haber alguien que tome la voz de mando, que dé instrucciones precisas al resto y que tome el control de la situación”.
Patricio Álvarez es jefe de Bomberos Voluntarios de Centenario.
“Desde la creación del SIEN se capacitaron unas 40.000 personas. Dictamos los cursos los martes en el Cine Español”.
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Luciana Ortíz Luna, jefa del Sistema Integrado de Emergencias.
Precisión
100
son las compresiones que debe efectuar el reanimador por minuto en personas mayores de un año.
5 cm
es la profundidad a la que se debe hundir el pecho para la compresión en adultos. En niños se reduce a 4 cm.
Los cuatro pasos para lograr la supervivencia
Según los rescatistas, existe una serie de pasos a seguir para garantizar el éxito de la RCP.
Primero: reconocer el problema, darse cuenta cuando una persona entra en paro cardiorrespiratorio.
Segundo: se solicita ayuda de emergencia, se informa ubicación precisa y el estado de la persona.
Tercero: realizar las compresiones en el pecho y si se está en lugar público solicitar desfibriladores automáticos externos.
Cuarto: tomar el control de la situación y dar instrucciones precisas a los presentes.
Dos casos que demuestran la importancia de saber y actuar

Los resultados de las maniobras de reanimación cardiopulmonar están a la vista y la prueba está en el pasado martes cuando una maestra de Centenario fue noticia porque salvó la vida de una alumna en la escuela 109 con maniobras que había aprendido cuatro días antes con los Bomberos Voluntarios de Centenario.

El segundo jefe de la institución, Patricio Álvarez, explicó que el rol de la docente ese día fue fundamental, porque “cuando llegamos al lugar había unas 20 personas y esta maestra se había hecho cargo totalmente de la situación”.

Relató que el hecho se desencadenó cuando una de las niñas que asiste a la escuela se descompensó y fue llevada hasta el baño porque se sentía mal, allí la situación se agravó porque se desvaneció y comenzó a perder el pulso.

Rápidamente Claudia aplicó las técnicas que había aprendido el sábado anterior y pudo reanimarla con rapidez.

El bombero explicó que cuando se volvieron a reencontrar con la docente “Claudia nos comenzó a contar lo que había pasado se emocionó mucho, no paraba de llorar. Hay que poner en valor su actitud a la hora de hacerse cargo de la situación”.

Otro caso trascendente fue el de Lautaro Bettini Speranza, quien el primero de enero fue agredido con una piedra en la cabeza y cuando cayó al piso fue asistido por una guardavidas que pocos días antes había aprendido maniobras de RPC en una capacitación del SIEN.

Luciana Barrera, la joven que lo asistió, relató a “Río Negro” que Lautaro se encontraba “convulsionando en el piso y de un momento a otro comenzó a vomitar y broncoaspirarse. En ese momento la guardavidas tomó las riendas de la situación y pidió ayuda para voltear al muchacho y ponerlo de posición lateral.

Barrera explicó que en ese caso no fueron necesarias las compresiones ya el muchacho tenía signos vitales, por ese motivo lo que se hizo fue esperar la llegada de la ambulancia para que lo retire del lugar.

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