Mundialito: La presión a los niños, un clásico a erradicar

La presión de los padres a los niños es un clásico del Mundialito. Charlamos con Leo Serrano, técnico en el Deportivo Roca, para entender cómo se maneja el tema desde adentro.




Como en cada edición del Mundialito, empieza la actividad y asoma la problemática más frecuente de los torneos infantiles: la excesiva presión que los padres ejercen sobre los más pequeños.

Por eso, en “Río Negro” charlamos Leonardo Serrano, DT del equipo local de Deportivo Roca, quien ya dirigió durante la edición pasada del certamen.

“El problema no empieza con el pitazo del árbitro, sino que viene desde antes”, afirma Leo, dando a entender que son varios los problemas.

“Pasa el tiempo y este tema es cada vez más complicado. Estamos en una sociedad que exige cada vez más y cada vez hay más problemas. Normalmente nos preocupábamos, y sigue pasando, por los padres que insultan, que presionan a sus hijos. Se la pasan hablando, quieren ser los técnicos, y el chico no sólo escucha el grito sino también el murmullo, que a veces es más duro. Y ahora también se suman los problemas cuando los técnicos arman dos equipos. Se arma uno más fuerte que otro, porque a veces son muchos jugadores, y hay padres que se enojan por esto y retiran a sus chicos. Y lleva a que los niños se pierdan la experiencia de jugar el Mundialito”, explica Serrano.

Con este panorama poco alentador (y, de yapa, que continúa creciendo) por delante, ¿hay alguna solución posible?

“Si vos armás un plan de trabajo en el año, al llegar a la elección de jugadores no va a ser una situación traumática para los padres”, asevera el DT Naranja.

Al mismo tiempo, Leo explica que “con el tema padres es un trabajo de hormiga, porque vos no sos padre del padre ni padre del chico, sos el que está con ellos y se hace cargo durante una hora por día. Entonces tienen que entender que hay que hacerle caso al técnico, porque lo que hacemos es formar a los chicos. Y esa educación es clave para cuando llegan a Primera. No es que no queremos que los padres hablen, sino que queremos que respeten nuestro lugar para que la formación sea óptima”.

Hay algo que queda claro. Los chicos merecen divertirse, porque el Mundialito es su fiesta. Y si lo hacen con el apoyo (y no la presión) de sus padres, mucho mejor.

Un buen número

en las tribunas

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Datos

200
personas, en promedio, asisten a las sedes a acompañar a sus hijos. Que sea en paz...

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