No puede salir de Cuba 'por su cerebro' 30-12-03
Una neuróloga disidente quiere ver a su hijo y a sus nietos en la Argentina.
El gobierno argentino estudia mediar en estos días para que Cuba le otorgue a una médica cubana el permiso para viajar a nuestro país y así poder visitar a su hijo, Roberto Quiñones y conocer a sus dos nietos. Según revelaron ayer varios medios porteños, el gobierno de Fidel Castro se niega a otorgarle el permiso para salir del país desde 1994, a pesar de los numerosos pedidos de gobiernos y organizaciones de derechos humanos.
«Pensar que yo ya no voy a poder cargar a mis nietos, porque cuando los vea ya serán jovencitos… Y sólo porque Fidel Castro y su camarilla no me perdonan que haya dicho lo que pienso…», señaló ayer Hilda Molina al diario «La Nación».
Molina es una de las médicas más prestigiosas de Cuba y entre sus pacientes figura, entre otros, el fallecido ex diputado radical César Jaroslavsky, quien viajó a la isla a recuperarse de una afección que le impedía caminar. «Cuando vino a rehabilitarse Jaroslavsky yo dirigía el centro. Pero hace 10 años renuncié por no compartir la política de salud. Yo era diputada en aquel momento, como todo el que se destaca en algún ámbito en Cuba.», relató la mujer a Radio 10.
Molina «desde muy joven abrazó la Revolución Cubana», según señala su hijo Roberto Quiñones, que vive en Argentina. La prensa local la presentaba como «la sensación de la medicina cubana» y la mostraba en fotos junto con a Fidel Castro.
Pero sus quejas públicas contra una decisión del gobierno cubano de disminuir el número de camas en los centros de rehabilitación para pacientes nacionales y aumentar los servicios a los extranjeros que los pagaban en dólares le valió a Molina transformarse en una disidente: tuvo que dejar la dirección del Centro Médico Internacional de Restauración Neurológica y renunció a su banca.
Desde entonces, Molina, de 60 años, no pudo obtener la visa para salir del país, a pesar de que había participado en numerosos congresos internacionales. Al poco tiempo, su hijo se casó con Verónica Scarpatti, una ciudadana argentina y se radicó en nuestro país, donde también trabaja como médico. Desde Argentina, Quiñones comenzó una verdadera cruzada para lograr que su madre pueda venir a visitarlo y conocer a sus nietos.
«Cuando supe que iba a nacer mi primer nieto, solicité permiso al gobierno . Estuve varios años haciendo las solicitudes formalmente y no me respondían» recuerda la mujer. Luego de años sin obtener respuestas, un militar cubano le explicó por qué no podía abandonar la isla: «Usted no puede salir de Cuba porque su cerebro es patrimonio del país».
La mujer digirió al gobierno más de 500 documentos. «Ya pasaron 10 años sin ver a mi hijo, sin conocer a mis dos nietecitos, y además de encontrarme en Cuba, mi madre es una anciana moribunda, yo también estoy muy enferma «, añadió.
Hilda también comentó que no se murió «de hambre» porque su hijo la mantiene desde Argentina. «Aquí, si usted no tiene dólares, no come», lamentó. Respecto de las posibilidades de utilizar Internet para comunicarse, explicó que está prohibida. «Yo no me puedo comprar una computadora. A mí no me la venden, aunque tenga los dólares. Tampoco puedo tener correo electrónico».
Pese a todo, mantiene la esperanza. «Confío en la gestión de la Argentina, y en Dios «, señaló.
Una cruzada desde Argentina
El neurólogo Roberto Quiñones realiza desde hace varios años una verdadera cruzada para lograr que su madre pueda venir a visitarlo y conocer a sus nietos de 8 y 2 años.
Envió cartas a decenas de funcionarios argentinos y de gobiernos extranjeros, contó su historia a la prensa, realizó gestiones ante autoridades científicas de todo el mundo, logró el apoyo del Vaticano, hizo una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
«Esto tiene un carácter netamente humano y familiar. Nadie puede oponerse a que una abuela venga a conocer a sus nietos. No queremos un enfrentamiento con Castro», dice Quiñones en su consultorio de Almagro, donde desarrolla las técnicas que aprendió de su madre.
El gobierno nacional analiza en estos días solicitar a Cuba que le otorgue a Molina el permiso para abandonar temporariamente la isla para poder visitar a su único hijo y a sus dos nieto La representante especial para los Derechos Humanos de la Cancillería, Alicia Oliveira, recibió días atrás a Quiñones y le prometió «hacer todo lo posible» para lograr la reunificación familiar. «Este es un tema humanitario; yo no puedo aceptar que ocurra algo así», dijo Oliveira, aunque aclaró: «Pero ésta no es la única razón que el Estado va a considerar».
Quiñones dijo que para apoyar su pedido, se puede enviar un mail al ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Roque Pérez (cubaminrex@minrex.gov.cu) o llamar a la embajada de Cuba en la Argentina: 4782-9049.
El gobierno argentino estudia mediar en estos días para que Cuba le otorgue a una médica cubana el permiso para viajar a nuestro país y así poder visitar a su hijo, Roberto Quiñones y conocer a sus dos nietos. Según revelaron ayer varios medios porteños, el gobierno de Fidel Castro se niega a otorgarle el permiso para salir del país desde 1994, a pesar de los numerosos pedidos de gobiernos y organizaciones de derechos humanos.
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