“Nunca quise matar, defendí a mis compañeros”

Redacción

Por Redacción

Cecilia Maletti

NEUQUÉN (AN).- Sobre el final de su declaración de 42 minutos, que solo se detuvo para contener el llanto en dos o tres oportunidades y para beber agua, el oficial Claudio Salas les habló directamente a los jueces Florencia Martini, Fernando Zvilling y Héctor Dedominichi, mirándolos. “Uno sabe que quienes evaluarán lo incorrecto o correcto son ustedes. Ustedes son los encargados de determinarlo. Por eso es que quiero que me escuchen a mí y no se guíen solo por lo que leen en un papel. Porque se sabe que puede haber una interpretación, un error…”, les dijo en su planteo. Y añadió: “No voy a eludir ni un gramo mis responsabilidades. No le tengo miedo a la sentencia, ustedes son los especialistas, los que saben (juzgar). En la calle, el que sabe qué se siente cuando le apuntan con un arma, soy yo”. Con firmeza, siempre dirigiéndose al tribunal, dijo: “No soy un asesino. Nunca quise matar a nadie, defendí a mis compañeros. En todo momento hice lo que tengo incorporado como correcto”. Uno de los argumentos centrales de su defensa fue sostener que en todo momento actuó priorizando la integridad de María Mardones y Fabio Portal, que lo acompañaban en el momento del hecho. “Vi cómo a menos de un metro le apuntaban a mi compañera. Esperaba ver caer a mi compañera por los disparos. Defendí a una nena de 20 años, porque ella también es una nena”, sostuvo. Sobre el momento de disparar, cuya justificación fue el eje de su declaración, hizo un detallado relato: “Venía la Fuego de los jóvenes a alta velocidad; aminoraron la marcha, no para detenerse, y me aparté del medio. A mi altura hace como un esquive, ahí veo el arma apuntándome por la ventanilla. Apenas subió a la vereda y empezó a acelerar. Al ver el arma –en el interior de la cupé–, saqué mi arma y la cargué”. Respecto de la decisiva acción de disparar explicó que “no hay un solo factor por el que uno dispara, hay un montón de factores. Al ver el auto pasando por el lado de mis compañeros, veo que hace un destello. Lo veo –al auto– adelante, en el momento que termino de cargar el arma. Y disparé. No vi donde le pegué, ni siquiera si le había pegado. Sólo veía el arma, apuntando por la ventanilla”. Agregó: “Entiendo que es cuestionable dispararle a un auto. Pero lo que sabía era que había un arma apuntándole a mis compañeros, a un metro. Eso es un peligro inminente y por eso disparé”.


Cecilia Maletti

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