Obras argentinas para un trío atípico
La segunda función del ciclo Armonicus ofreció música de compositores argentinos.
La música de compositores argentinos, de diversos géneros y épocas, fue la propuesta de la segunda función del ciclo musical de Armonicus de Neuquén, con la actuación del trío que integran Fernanda Morello en piano, José Araujo en violonchelo y Gabriel Said en percusión. La justeza rítmica del grupo que se escuchó articulado en perfecta unidad sonora, logró la elevación de temas populares, algunos emblemáticos de la música nacional. El concierto se efectuó el pasado jueves 28 en el aula magna de la Universidad Nacional del Comahue, con el patrocinio de Fundación Diadema Capex, y se recordó el centenario del nacimiento de uno de los autores más destacados de nuestro país, el santafesino Carlos Guastavino. Perfección rítmica Ya al escucharlos desgranar con perfección rítmica y fraseo “Nocturna” de Julián Plaza, el deleite fue grande, porque con las fantasías de una improvisación, fueron dibujando una partitura de indudable calidad académica. El concierto tuvo desde el primer momento el atractivo adicional de la percusión, que con la unión del piano y el chelo, hace que se transforme en un posible sendero para nuevos grupos, que estén tan monolíticamente unidos por el ritmo, los matices y las atmósferas. Así con sencillez y refinamiento, fueron exhibiendo , ya sea en dúo, sólo de piano y a trío, las virtudes de otros tantos temas, como “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramírez, “Escualo” de Astor Piazzolla, “Toccata” de Antonio Tauriello, “Rubias de New York” de Carlos Gardel o “María” de Aníbal Troilo. Las dos perlitas del concierto para destacar, la romántica melodía de Guastavino en “La rosa y el sauce” y la fuerza rítmica criolla del “Malambo” de Alberto Ginastera. La más aplaudida “Señor Jones” de Charly García, y el bis que logró que el público los aplaudiera de pie fue “Rubias de New York”, de Gardel y le Pera.
Juan C. Tarifa
La música de compositores argentinos, de diversos géneros y épocas, fue la propuesta de la segunda función del ciclo musical de Armonicus de Neuquén, con la actuación del trío que integran Fernanda Morello en piano, José Araujo en violonchelo y Gabriel Said en percusión. La justeza rítmica del grupo que se escuchó articulado en perfecta unidad sonora, logró la elevación de temas populares, algunos emblemáticos de la música nacional. El concierto se efectuó el pasado jueves 28 en el aula magna de la Universidad Nacional del Comahue, con el patrocinio de Fundación Diadema Capex, y se recordó el centenario del nacimiento de uno de los autores más destacados de nuestro país, el santafesino Carlos Guastavino. Perfección rítmica Ya al escucharlos desgranar con perfección rítmica y fraseo “Nocturna” de Julián Plaza, el deleite fue grande, porque con las fantasías de una improvisación, fueron dibujando una partitura de indudable calidad académica. El concierto tuvo desde el primer momento el atractivo adicional de la percusión, que con la unión del piano y el chelo, hace que se transforme en un posible sendero para nuevos grupos, que estén tan monolíticamente unidos por el ritmo, los matices y las atmósferas. Así con sencillez y refinamiento, fueron exhibiendo , ya sea en dúo, sólo de piano y a trío, las virtudes de otros tantos temas, como “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramírez, “Escualo” de Astor Piazzolla, “Toccata” de Antonio Tauriello, “Rubias de New York” de Carlos Gardel o “María” de Aníbal Troilo. Las dos perlitas del concierto para destacar, la romántica melodía de Guastavino en “La rosa y el sauce” y la fuerza rítmica criolla del “Malambo” de Alberto Ginastera. La más aplaudida “Señor Jones” de Charly García, y el bis que logró que el público los aplaudiera de pie fue “Rubias de New York”, de Gardel y le Pera.
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