"Okupas" de la realidad argentina

Bruno Stagnaro debutó como director de tevé con una propuesta original.




La ficción tardó en llegar a Canal 7 Argentina. Era una cuenta pendiente de la nueva administración que parecía estar cada vez más lejana por los costos, pero finalmente el mes pasado salió al aire "Okupas".

No es un ciclo más, es la apuesta a una nueva forma de ver la tevé, que está emparentada con lo que están mostrando en sus producciones los nuevos realizadores cinematográficos argentinos.

La miniserie de 13 capítulos es totalmente diferente a lo que los canales nos tienen acostumbrados, tanto en lo estético como en la temática que presenta. Ya desde el primer capítulo marcó la diferencia al presentar con imágenes similares a las que se pueden ver en cualquier noticiero el desalojo de una casa tomada.

Definir el ciclo que dirige Bruno Stagnaro sólo como una mirada al mundo de la marginalidad es acotar el espectro que presenta. El, junto a los otros dos guionistas Alberto Muñoz y Esther Feldman, dan también su visión sobre las relaciones entre un grupo de jóvenes, señalando sus códigos y vivencias comunes y opuestas, en un presente nada alentador para ellos, donde zafar el día ya es suficiente.

El ciclo gira alrededor de Ricardo, encarnado por Rodrigo de la Serna, un muchacho de clase media confundido, que abandonó la facultad y acepta la propuesta de una prima para cuidar una casa que había estado ocupada.

La primera noche un grupo salteños que vive en la pensión lindera trata de invadir la casa. Asustado busca ayuda en la calle, donde contrata a un paseador de perros, Walter, para tratar de espantarlos. En medio del enfrentamiento aparecerá el "Pollo", un amigo, y "Chiqui" y lograran echarlos.

Así quedó presentado y formado el cuarteto que de ahí en más recorre en un deambular sin rumbo y desesperanzado un ambiente marginal urbano, que hasta ahora no había sido abordado por la tevé, salvo para dar una "pincelada" policial a alguna tira. Sin alegatos moralistas ni intenciones de denuncia social, Stagnaro pone la cámara con un tratamiento casi documental, dejando que sus personajes hablen por ellos mismos y que los televidentes saquen sus propias conclusiones.

Esta producción de Ideas del Sur, la empresa con la que Marcelo Tinelli se permite experimentar nuevos rumbos en su faz de productor, abrió un camino que quizás otros recorran, dándole lugar en la pantalla a actores, ideas y directores nuevos que apuestan a ver más allá de las fórmulas hechas.


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