OPINIÓN: En favor de la vida



Vuelve a la memoria el rostro marmóreo. Huesudo. Bello. Willy Brandt está arrodillado. El canciller de la entonces Alemania Federal, el gestor de la “Realpolitik”, mira una corona de flores. Blancas, muy blancas. Las depositó segundos antes en el monumento que en Varsovia recuerda a los polacos muertos en la Segunda Guerra. Homenaje a una tierra desgarrada por los nazis. Tierra de Lager.

Cuenta una crónica de aquel lejano día que Willy Brandt se paró. Giró. Miró a la multitud. Y bajo un silencio pétreo, se mezcló entre cientos de polacos. Algunos -pocos lo lograron- sobrevivientes de la Shoá. Y reza la crónica que bajo un cielo plomizo, Willy Brandt caminó y caminó sin decir palabra. Mirando a ojos cargados de dolores.

Años después, en la Buenos Aires de comienzo de la transición, ante una pregunta sobre aquel día de Varsovia, Willy Brandt recordaría:

– Siempre me vuelve aquel momento largo. Hablaban las miradas más que las palabras?

Y vuelve a la memoria un día de un año atrás. Angela Merkel, canciller de la Alemania unificada, frente al Parlamento israelí. Verbo suave. Sentido. Transpirando sinceridad.

– Siento vergüenza de lo que Alemania hizo con el pueblo judío…

Y vuelve a la memoria Primo Levi. Y su resistencia a la coartada de la ignorancia de millones de alemanes frente al Holocausto.

Y viene a la memoria Ely Wissel: “¿Dóndes estabas Dios en Auschwitz?”

Pero la vida sigue. Y la lucha en favor de ella se redobla día a día. Con miedo. Con incertidumbre, pero se redobla.

Como en la linda Bariloche por estas horas. Con alemanes, judíos de distintas nacionalidades y no judíos. Todos reunidos en favor de la vida.

 

CARLOS TORRENGO carlostorrengo@hotmail.com


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