Alejandro Díaz: “Las decisiones de inversión se toman con horizontes de 10 ó 20 años”
El referente de AmCham cree que los resultados de estas legislativas en EE.UU. no implicarán cambios de fondo para las empresas norteamericanas que trabajan en Argentina.

Para Alejandro Díaz, referente de AmCham (American Chamber of Commerce, una organización no gubernamental, independiente y sin fines de lucro que nuclea a más de 700 empresas estadounidenses, argentinas y de otras nacionalidades con presencia y negocios en el país), los cambios en el Congreso de EE.UU. después de estas legislativas no implicarán cambios de fondo para las empresas norteamericanas que trabajan en Argentina.
Pregunta: ¿La nueva composición del Congreso de EE. UU. puede implicar algún cambio significativo en el flujo de inversiones hacia Argentina?
Respuesta: Desde la perspectiva económica no visualizamos ningún cambio de fondo. Las decisiones de inversión realizadas por las empresas se toman con un horizonte de diez o veinte años y, en ese sentido, quien evalúa un proyecto en la Argentina mira aspectos como contar con una macroeconomía ordenada, acceso a mercados y seguridad jurídica, oportunidades de integración, etc.
Esas condiciones se construyen desde nuestro país. El desafío, en definitiva, es la capacidad de nuestro país para sostener el rumbo, estabilizar la macroeconomía, simplificar y desregular las normas. Eso implica preservar el equilibrio fiscal, avanzar con la agenda de modernización y darles continuidad a herramientas como el RIGI, que ya están promoviendo proyectos de gran escala.
Hay sectores donde la Argentina tiene una ventana de oportunidad única. El agro, que puede dar un salto de competitividad si se actualiza el marco de propiedad intelectual y se aprovechan los mercados que abren el ARTI y el acuerdo con la Unión Europea.
La energía, donde Vaca Muerta ya cambió la balanza del sector y pone al país en camino de convertirse en un exportador a gran escala. Y la minería, donde los minerales críticos nos colocan en el centro de las cadenas de suministro que Estados Unidos busca diversificar. Ninguno de esos procesos se define en una elección legislativa. Se definen en la consistencia de las decisiones que tomemos localmente.
P: Distintos actores políticos sostienen que en estas elecciones es clave la incidencia de los cambios en la matriz energética global y los conflictos relacionados con ella, como las guerras en Irán y Ucrania. ¿Qué opinión tiene sobre ese punto?
R: Está claro que los conflictos de los últimos años cambiaron la forma en que el mundo piensa en la energía. Hoy, la confiabilidad del proveedor es clave. En este nuevo mapa, la Argentina tiene una oportunidad concreta al estar lejos de las zonas de tensión, compartir hemisferio con Estados Unidos y contar con los recursos que el mundo está demandando.
Para aprovecharla hacen falta infraestructura de transporte, capacidad de exportación y un marco estable que haga viables inversiones de largo plazo. El RIGI fue un paso importante en esa dirección, y buena parte de los proyectos presentados son del sector energético.
Si consolidamos ese camino, la energía puede convertirse en uno de los grandes motores de crecimiento de la próxima década. Generaría divisas, empleo y desarrollo en las provincias productoras, y le daría a la Argentina un lugar propio en un mercado global que hoy busca exactamente lo que el país puede ofrecer.

Para Alejandro Díaz, referente de AmCham (American Chamber of Commerce, una organización no gubernamental, independiente y sin fines de lucro que nuclea a más de 700 empresas estadounidenses, argentinas y de otras nacionalidades con presencia y negocios en el país), los cambios en el Congreso de EE.UU. después de estas legislativas no implicarán cambios de fondo para las empresas norteamericanas que trabajan en Argentina.
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