El regreso de Venezuela al mapa petrolero mundial
EE.UU. y el chavismo firmaron un acuerdo que otorga a Washington el control, no la propiedad, del 20 % de las reservas probadas de petróleo de Venezuela, las más grandes del mundo, durante 25 años. Un pacto con fuertes implicancias económicas y geopolíticas.

La firma de un acuerdo entre Estados Unidos y el gobierno interino de Venezuela, que otorga a Washington el control mayoritario de casi una quinta parte de las reservas venezolanas y participación como socio principal en proyectos para operar 17 campos de crudo en el lago de Maracaibo y la faja del Orinoco durante 25 años prorrogables, ha generado una fuerte repercusión internacional, que combina expectativas, críticas y dudas sobre su implementación e impacto político.
A cambio del convenio, el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez consigue inversiones millonarias destinadas a ayuda humanitaria, pago de deudas y estabilidad económica.
El entendimiento revela la desigualdad en las condiciones de negociación y los objetivos de las partes .
Mientras Caracas busca oxígeno financiero y avanzar en reformas políticas que le den seguridad, el gobierno de Donald Trump pretende asegurar el suministro energético, reducir los precios de la gasolina y desplazar la influencia de Rusia y China en la región.
No obstante, el convenio ha despertado fuertes críticas en el país caribeño porque genera dudas sobre la soberanía nacional y mantiene abiertas numerosas dudas sobre su implementación, transparencia y efectos sobre la transición política.
Por otra parte, el entendimiento es seguido de cerca por los actores principales del negocio petrolero, ya que plantea un nuevo escenario de abastecimiento y competencia para proyectos regionales como el de Vaca Muerta en Argentina.
Para el profesor Luis Zambrano-Sequín, Investigador, Universidad Católica Andrés Bello, “el Gobierno estadounidense se asegura el acceso y el control sobre 65. 000 millones de barriles de petróleo y el gas natural asociado, durante un período de al menos 25 años. Un logro notable considerando que las reservas probadas de petróleo en EE. UU. son de 46. 000 millones de barriles y sus reservas estratégicas ascienden a 727 millones de barriles” señaló en un reciente informe para el sitio The Conversation.
Por el lado venezolano, los beneficios no están tan claros. Si bien el acuerdo traerá al gobierno recursos, respaldo político y una mejora económica que fortalece su estabilidad en el poder, pareciera que el camino de la democratización será más lento.
Mientras elogiaba el acuerdo, el presidente Trump dijo que el país caribeño todavía “no está preparado” para elecciones , aunque sí espera que “puedan celebrarse pronto”. Según el republicano, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, “quiere” que tengan lugar y él también.
“No creo que estén preparados todavía. Es (un gobierno) muy nuevo, los sacamos de una dictadura y nos llevamos muy bien. Delcy, como saben, está haciendo un trabajo muy, muy bueno. Es muy respetada y nosotros queremos eso (elecciones) y ellos también lo quieren. Delcy lo quiere, pero todavía no están preparados”, dijo el mandatario a la prensa.
Petróleo y presos políticos
Familiares de presos políticos se manifestaron el martes en Caracas para reclamar a Washington el incumplimiento en la liberación de sus allegados, mientras se concreta este entendimiento.
“Donald Trump: Usted negocia nuestro petróleo con los delincuentes que destruyeron a Venezuela”, reza un texto pegado sobre un cilindro de cartón pintado de negro, que simboliza un barril de petróleo.
“¿Cuánto petróleo vale un preso político?”, cuestionaron los manifestantes vestidos con camisas blancas, mientras marchaban hacia el ministerio de Servicios Penitenciarios.
El analista político Daniel Zovatto destaca la dimensión política interna estadounidense. “De cara a las elecciones legislativas de noviembre, Trump pretende presentarlo como una herramienta para contener los precios energéticos, aunque sus efectos sobre la gasolina no serán inmediatos. En Venezuela, el chavismo apuesta a que una recuperación económica derivada del petróleo mejore sus posibilidades ante eventuales elecciones presidenciales”, señaló en su informe más reciente.
Esto es lo que se sabe sobre este nuevo “deal” de Donald Trump.
Miles de millones de barriles
El presidente estadounidense afirmó el viernes que Estados Unidos “ha obtenido el control mayoritario (…) de más de 65 mil millones de barriles de reservas petroleras probadas en Venezuela”. Eso representa alrededor del 20% de las gigantescas reservas del país, las más importantes del mundo.
Y reforzaría ampliamente la capacidad de producción de Estados Unidos, cuyos subsuelos albergan 46.000 millones de barriles de petróleo, según los últimos datos de la Agencia de Información sobre Energía (EIA) de ese país.
Si bien los expertos dudan de que la producción se dispare a corto plazo, Donald Trump aseguró el lunes que podría “ir rápido”, y mencionó un periodo de “dos años”.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, precisó que el acuerdo se aplicará durante 25 años. Según ella, abarca 17 campos petroleros y aportará al país más de 100.000 millones de dólares de inversión, así como alrededor de 19 dólares por barril producido.
“Una de las cosas que deseo hacer con todo este petróleo del que disponemos ahora es llenar las reservas estratégicas”, cuyo nivel es el más bajo en más de 40 años, dijo Trump.
Acusaciones de “neocolonialismo”
Las reacciones en Venezuela, fuera del ámbito gubernamental y sus aliados, han sido en general negativas. Para el ex ministro y responsable de la petrolera pública venezolana (PDVSA) Rafael Ramírez se trata ante todo de “neocolonialismo estadounidense”. Se trata de “un acuerdo de espaldas al país, evidentemente inconstitucional, que cede el control del territorio y del petróleo a una potencia extranjera”.
“Hay algo que debe quedar absolutamente claro: Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos”, aseguró Delcy Rodríguez, que gobierna bajo fuerte presión estadounidense.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, negó que Estados Unidos “robe” los recursos petroleros de Venezuela. “He visto esos titulares. ‘Estamos robando el petróleo venezolano’, ¡Por supuesto, eso no es cierto en absoluto! Los recursos, el petróleo de Venezuela, pertenecen efectivamente al pueblo venezolano”, declaró Chris Wright a la AFP, que formó parte de un reducido grupo de periodistas en la pista del aeropuerto de Maiquetía.
Washington se quedaría con el 55% de la producción de la empresa conjunta recién creada. Más sorprendente, para algunos analistas, es la implicación del Pentágono, que respaldaría la operación a través de una poco conocida oficina de inversiones en el exterior, conocida como Oficina de Capital Estratégico.
Trump aseguró que el acuerdo no costará ni un centavo al contribuyente estadounidense, sin explicar, no obstante, cómo se estructurará.
Francesco Sassi, investigador en geopolítica de la energía dentro del grupo de reflexión RIE, también destaca el carácter “inédito” de una implicación semejante del gobierno estadounidense, dado que Washington no dispone de ninguna compañía petrolera pública.
La empresa venezolana encargada del expediente podría ser la del polémico Alejandro Betancourt, revela la prensa estadounidense. Inversor y empresario, presidente de una petrolera ya presente en Venezuela (NABEP), Betancourt ha sido objeto de investigaciones por sospechas de blanqueo de dinero en España y Suiza. Este ejecutivo de 46 años formó parte en 2017 del grupo de empresarios venezolanos conocidos como “bolichicos” que se enriquecieron durante los gobiernos de Hugo Chávez (1999-2013) y su sucesor Nicolás Maduro. Y en específico, con un grupo de ellos vinculado a una trama de corrupción en la estatal PDVSA.
Impacto sudamericano
Si Venezuela consigue efectivamente recuperar una parte significativa de su producción, América Latina volvería a tener un productor de enorme escala, l que podría afectar estrategias e inversiones de otros países productores vecinos, como Brasil, Colombia o Argentina, tendría que competir por atraer capital y mercados con un vecino quere cuperaría capacidad productiva y exportadora. En el caso de Vaca Muerta Vaca Muerta tendría que competir no solamente por capital sino también por mercados internacionales.
El efecto, sin embargo, para los expertos no sería necesariamente dramático porque el petróleo venezolano es predominantemente pesado, mientras que el shale de Vaca Muerta es más liviano. Son crudos que pueden tener mercados y refinerías diferentes. Por otra parte, el acuerdo significa que Estados Unidos busca recuperar una posición dominante sobre una de las mayores reservas petroleras del planeta, mientras reduce la presencia de China y Rusia en el sector venezolano. Eso puede producir una reorientación geopolítica de la energía latinoamericana, donde Washington puede pasar a considerar a América Latina no solamente como un proveedor de alimentos y minerales críticos, sino también como una plataforma estratégica de abastecimiento energético.
¿Qué dicen las compañías ?
Contactadas por la AFP, las principales compañías petroleras no han reaccionado a estos anuncios. Desde la captura de Nicolás Maduro a principios de enero, Trump busca relanzar la explotación de los recursos petroleros y gasíferos del país bajo su propio patronazgo.
Pero se topa con la reticencia de las empresas -con la excepción de Chevron- frente a las fuertes inversiones necesarias para rehabilitar las infraestructuras venezolanas y las políticas de expropiación llevadas a cabo por el régimen venezolano en el pasado.
“Es difícil saber si este acuerdo seguirá vigente después de Trump, si será modificado o incluso derogado”, lo que enfría el apetito de los productores, estima Andy Lipow, analista de Lipow Oil Associates.
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