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El fin del patriotismo económico deportivo

La Federación Alemana de Fútbol acaba de acordar con Nike que sus selecciones luzcan su indumentaria de 2027 a 2034, tras más de 70 años de lazo indisoluble con Adidas.

ARCHIVO – El delantero alemán Lukas Podolski se retira de la cancha con el trofeo de la Copa Mundial tras vencer a Argentina en la final, el 13 de julio de 2014, en Río de Janeiro. (AP Foto/Martin Meissner)

Que el dinero no tiene patria, es algo ya poco discutido, si no fuese por raras excepciones que parecen ir desapareciendo cual fósiles de otros tiempos.

Tremendos monstruos que alguna vez se identificaron con un país que los cobijó y sirvió de cuna, hoy son desconocidos por conducciones federativas que prescinden de todo sentimentalismo.

Es lo que ha sucedido con la Federación Alemana de Futbol (DFB) quien acaba de acordar con Nike para que sus selecciones luzcan su indumentaria de 2027 a 2034, luego de más de 70 años en que la DFB mantuviera un lazo indisoluble con su archirrival Adidas.

Una afrenta a la gruesa emocionalidad de los alemanes, quienes siempre concibieron a la marca de las tres tiras como un símbolo identitario de su nacionalidad.

Tan es así que voceros del gobierno y del Ministerio del Interior germano, intentaron aplacar la polémica al considerar que se trata de: «una decisión autónoma de la federación nacional».

Esta no es la primera vez que sucede ya que, en 2008, la Federación Francesa de Fútbol (FFF) abrió un plazo de presentación de ofertas y la marca de la pipa no dejó pasar la oportunidad. Con una propuesta de 320 millones de euros para siete años, le arrebató a Adidas el contrato que tenía con les blues desde 1972 y a partir de 2011 pasó a vestir a los galos.

Así, a la par de la competencia deportiva, se desarrolla otra por la cual las marcas lideres sin cuartel, intentan copar el mercado a la vez de postergar a sus principales oponentes. Algo que Nike entendió muy bien al comprar a Umbro en 2008 y así lanzarse a buscar el liderazgo global en su rubro.

Actualmente Nike tiene contrato con: Francia, Brasil, Inglaterra, Países Bajos, Estados Unidos, Croacia, Portugal, Grecia, Polonia, Turquía, Nueva Zelanda, Canadá, Corea del Sur, Noruega, Australia, China y Nigeria, entre otros. Y Adidas con Argentina, Colombia, Chile, México, Perú, Venezuela, Bélgica, España, Gales, Italia, Suecia, Argelia, Túnez, Arabia Saudita y Japón.

La decisión asumida por la DBF para muchos hinchas significa una afrenta ya que Adidas y Puma tienen su origen en tierras alemanas y constituyen una parte significativa de su historia habiendo ganado con dicha vestimenta 4 mundiales (1954- 1974-1990 Y 2014) y 3 Eurocopas (1972,1980 y 1996). Incluso cuenta la leyenda que fue el propio Adolf Dassler uno de los hermanos creadores de Adidas, quien sirvió de utilero en la primera conquista mundial del equipo teutón.

“Adidas y Alemania son para mí parte de un todo. Hubiera deseado un poco de patriotismo económico», dijo el ministro de Economía Robert Habeck .

En tanto el presidente de la DBF Bernd Neuendorf, se limitó a sostener: «Esperamos trabajar con Nike y la confianza depositada en nosotros. La futura asociación permitirá a la DFB continuar realizando tareas claves para al desarrollo integral del fútbol en Alemania».

Con más de 7,3 millones de euros, la casa del fútbol alemán es una gran asociación. A pesar de ello, el atravesar un momento económico crítico la ha llevado a tomar una decisión controvertida.

Cabe preguntarse si no sería desde lo aspiracional, lo más conveniente que una empresa extranjera invierta en el deporte nacional y con ello venderle un producto propio.

Sin embargo, esta no parece ser la inteligencia que impregna a los alemanes, que sienten a la tela que vistieron sus futbolistas durante más de siete décadas como parte de su ser.

Algo que deberán deconstruir forzosamente a partir de 2027 y que por otra parte ya han comprendido muy bien en otros aspectos, como el de reclutar deportistas de raza negra para formar sus distintos seleccionados deportivos. Como en el básquet (último campeón mundial), el fútbol (con recientes triunfos frente a Francia y Países Bajos que parecen insinuar una levantada) y el atletismo.

También en la confección de las prendas, que, a fin de abaratar costos, se elaboran en los países más recónditos del planeta.

El pragmatismo y la necesidad de hacer caja parece ser el norte con el que se conducirán las federaciones en esta materia. Algo sobre lo cual el ex pope de la AFA Julio Grondona dio cátedra en su momento al conseguir jugosos contratos, justamente con Adidas, cuando la Scaloneta ni siquiera insinuaba a asomar en el firmamento y el único as bajo la manga era un tal Lionel Messi.

El patriotismo económico deportivo ha llegado a su fin. Probablemente el episodio en cuestión sea su réquiem.

Quizás la pasión de algunos deportistas consagrados a la tierra que los vio nacer, aún perdiendo dinero por ello, sea el último bastión dispuesto a resistir a tan inconmovible verdad.

*Abogado. Prof. Nac. De Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com


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