Malestares en la capa estatal

Comenzaron a detectarse malestares sectoriales en el mundo estatal que cuestionan la capacidad de gestión del equipo de La Neuquinidad. En el 2023, sin embargo, hubo una alternativa de menú con similares ingredientes provincialistas que no estará el año que viene si el MPN no compite.

Por Andrea Durán

El gobierno de Rolando Figueroa que comenzó en diciembre de 2023 se ha caracterizado, hasta el momento, por una baja conflictividad en la calle que no habían podido gozar sus antecesores como Jorge Sapag u Omar Gutiérrez. Haciendo a un lado la bastante prolongada huelga docente tras la sanción de la ley de presentismo, en su primer año de gobierno, la firma anticipada de acuerdos salariales logró mantener a la gestión alejada de los paros generales.

Pero, en los últimos meses, comenzaron a detectarse algunos malestares sectoriales en el mundo estatal que cuestionan la capacidad de gestión del equipo de La Neuquinidad.

En Educación, un frágil acuerdo tras el conflicto con auxiliares de servicio por el sistema de Salud Ocupacional que se implementó en esta gestión, podría terminar de deshacerse esta semana. “Los ministros no se animan a resolver y los mandos medios hacen cualquier cosa”, reclaman en el sector gremial.

Otros focos de presión están localizados en organismos como el EPAS y en los registros civiles que son, además, lo más expuestos a la demanda de servicio por parte de la ciudadanía.

El de mayor notoriedad esta semana fue, sin embargo, el que enfrentó a la dirigencia de ATE con el exdiputado nacional del PRO y ahora presidente de la ADI-NQN, Leandro López.

El gremio reclama que se permita la afiliación de trabajadores, mientras que la sociedad estatal se opone bajo el argumento de que se trata de una empresa que se rige por el derecho privado. López se enorgulleció en redes de su enfrentamiento con el líder de ATE, Carlos Quintriqueo. “Si quiere gobernar la provincia tendrá que ganar las elecciones”, publicó.

No hace falta aclarar que una bravuconada similar ya salió mal en la historia reciente argentina. Es cierto que el secretario general de la agrupación ya armó un partido, al que llamó Más por Neuquén, pero no ganó las elecciones el año pasado. Eso no quita que el sector, que por supuesto agrupa a un vasto sector de la dirigencia estatal, pueda incrementar su capacidad de daño en las que vienen, que son las que verdaderamente importan.

Quintriqueo inauguró alianza con Mariano Gaido, su otrora rival de negociaciones cuando el intendente ejercía como ministro de Gobierno de Sapag. Por ahora, asegura que lo acompañará en la campaña municipal de 2027 porque la ciudad de Neuquén “es lo primero por lo que van a venir” los sectores libertarios. En cambio, no se imagina un apoyo a La Neuquinidad para la provincial, como sí se supone que haría su aliado de Primero Neuquén. “Veremos en el momento”, asegura.

Ayer el líder gremial, que también viene fortaleciendo sus vínculos con iglesias evangélicas de la ciudad, se reunió con el secretario general de los Petroleros Privados, Marcelo Rucci, quien también se hizo de un sello propio, Fuerza Neuquina y Federal, para estrenar en las elecciones del año que viene. Ambos compartieron la foto del café en sus redes sociales y dejaron rodar las versiones de un acuerdo electoral para el 2027.

Los aliados políticos de Figueroa, aliados a su adversario sindical. Una ecuación extraña.

En las subcapas estatales de Neuquén se agita un malestar que no es tanto salarial, sino de capacidad de gestión. “Peor que en la elección de Marcos Koopmann”, dicen, que fue la que llevó al triunfo de Figueroa.

En el 2023, sin embargo, hubo una alternativa de menú con similares ingredientes provincialistas que no estará el año que viene si es que, efectivamente, el MPN no compite. Surge entonces como pregunta hacia quién iría el voto estatal disconforme con La Neuquinidad si no parece, a priori, un terreno fértil para que La Libertad Avanza salga a cosechar.


El gobierno de Rolando Figueroa que comenzó en diciembre de 2023 se ha caracterizado, hasta el momento, por una baja conflictividad en la calle que no habían podido gozar sus antecesores como Jorge Sapag u Omar Gutiérrez. Haciendo a un lado la bastante prolongada huelga docente tras la sanción de la ley de presentismo, en su primer año de gobierno, la firma anticipada de acuerdos salariales logró mantener a la gestión alejada de los paros generales.

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