Opinión
<i>En medio de los escándalos por los casos de brutalidad de distintos cuerpos policiales de Estados Unidos contra minorías raciales, ahora se suma una investigación que revela que en los últimos seis años más de 1.000 agentes de policía fueron castigados administrativamente por casos de violación, otros abusos sexuales, contratar prostitutas o acceder a pornografía infantil durante las horas de trabajo. La faceta más preocupante de los datos es que la mayoría de los involucrados sólo recibió sanciones administrativas, cuando en casos similares a los ciudadanos comunes se les abre un expediente en la Justicia penal. Algunos, incluso, logran eludir los laxos controles y son recontratados en cuerpos policiales de otros estados alejados de donde cometieron los delitos. Organismos de derechos civiles reclaman una reforma en el país más rico del planeta. </i>