Drill, baby, Neuquén: cuánto petróleo sacar y cuánto queda
Neuquén produce cada vez más petróleo y gas, pero la discusión de fondo es cuánto de esa riqueza logra capturar la provincia en tanto recurso no renovable.
La titular del FMI visitó Vaca Muerta el 28 de julio (@KGeorgieva)
“Drill, baby, drill!”. La frase parece hecha para Vaca Muerta. Valeria Meiller la toma como síntesis de una época en su texto incluido en Imaginar Vaca Muerta: una consigna asociada al Partido Republicano de Estados Unidos y que Donald Trump volvió a instalar como bandera de su política energética. La reprodujo en Frackibacter vaccamortensis. Ficciones sobre el petróleo.
Pero conviene hacer una precisión histórica. La expresión no nació con Trump. Fue utilizada por primera vez por Michael Steele, entonces vicegobernador de Maryland, durante la Convención Nacional Republicana de 2008, y rápidamente se incorporó al discurso de la campaña republicana. Sarah Palin contribuyó a instalarla masivamente y Trump la recuperó años después como consigna de su política de expansión de los hidrocarburos.
En Neuquén podría ensayarse otra traducción: drill, baby, pero ¿para quién?
Porque una cosa es aumentar la producción de petróleo y otra es determinar cómo se distribuye la renta que genera ese recurso. El debate también es fiscal y político.
La distribución de la renta petrolera
El cuadro sobre la distribución del valor de un barril permite ponerle números a esa discusión. El 31% corresponde a los costos de la empresa y el 32% a su ganancia. Neuquén recibe el 13% —el 12% de regalías y el 1% de coparticipación federal—. El resto lo recibe Nación por impuestos nacionales y retenciones a la exportación.
Neuquén produce cada vez más petróleo y gas, pero la discusión de fondo es cuánto de esa riqueza logra capturar la provincia en tanto recurso no renovable.
El dato ayuda a entender la política de Figueroa: la provincia busca otros mecanismos para capturar parte del valor que genera Vaca Muerta.
La estrategia aparece en distintas decisiones. Las becas Gregorio Álvarez buscan convertir renta hidrocarburífera en educación. El fideicomiso para rutas, financiado mediante un adelanto de regalías futuras, transforma ingresos que llegarían durante años en infraestructura disponible desde ahora. El bono por la venta de concesiones no convencionales busca capturar parte de ese valor.
Infraestructura, economía y relación con Nación
También se suman el Instituto Vaca Muerta en el Polo Tecnológico, para formar recursos humanos; el aumento del cobro por el agua utilizada en los yacimientos; y el Compre Neuquino.
Son instrumentos diferentes, pero tienen una lógica común: convertir la renta de un recurso finito en capacidades e infraestructura que permanezcan.
La idea adquiere otra dimensión por el lugar que ocupa hoy Neuquén en la economía argentina. Mientras el país busca consolidar la recuperación, la provincia aparece en verde en empleo y consumo. Y es la energía uno de los sectores que explica el crecimiento de las exportaciones argentinas.
Un recurso no renovable para construir futuro
Eso genera una relación particular con la Nación. Neuquén necesita del país para que Vaca Muerta tenga mercados, infraestructura y capacidad exportadora; la Argentina necesita de Neuquén para mejorar su balance energético y conseguir divisas. Hay una convivencia política asentada sobre una necesidad mutua.
La pregunta de fondo no es si Neuquén debe producir más. La cuestión es qué hace la provincia con la renta que genera un recurso que no puede reproducirse.
Un barril vendido hoy puede financiar una ruta, una beca, capacitación, empresas proveedoras o infraestructura. Puede convertirse en patrimonio. O puede simplemente transformarse en gasto y desaparecer.
El verdadero “drill, baby, drill” neuquino debería tener una segunda parte: extraer mientras exista demanda y rentabilidad, pero capturar, invertir y transformar la renta para cuando ya no haya petróleo que extraer. Una provincia petrolera no debería medirse solamente por los barriles que saca de la tierra, sino también por lo que consigue construir con ellos.
“Drill, baby, drill!”. La frase parece hecha para Vaca Muerta. Valeria Meiller la toma como síntesis de una época en su texto incluido en Imaginar Vaca Muerta: una consigna asociada al Partido Republicano de Estados Unidos y que Donald Trump volvió a instalar como bandera de su política energética. La reprodujo en Frackibacter vaccamortensis. Ficciones sobre el petróleo.
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