Ordenan que siga abierto un camino alternativo

El fallo de una jueza civil favorece a los "antipeaje" de Centenario. Es una medida provisoria mientras se analiza la cuestión de fondo. El desvío existía, pero en 1995 fue bloqueado por la concesionaria.

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- Una medida cautelar de la justicia civil le ordenó a la empresa Caminos del Comahue -la concesionaria del peaje sobre la ruta 7- que se abstenga de volver a bloquear la calle rural que un grupo de vecinos de la ciudad de Centenario despejó el sábado.

La Policía provincial fue notificada ayer a la madrugada y al cierre de esta edición cientos de automovilistas se movilizaban por esa vía alternativa, que esquiva las cabinas de peaje.

La medida cautelar fue definida por la jueza civil Julia Buissón de Baggio el sábado a las once de la noche. La magistrada, que estaba de turno ese día, falló luego de la presentación que unas horas antes realizó un periodista de Centenario llamado Eduardo Serralunga, que es uno de los referentes del Movimiento Antipeaje (MAP) de la colonia.

En una conferencia de prensa realizada ayer junto a la ruta 7, el MAP difundió el fallo que ahora -muy posiblemente hoy a la mañana- deberá ser ratificado por el denunciante.

El grupo que defiende los caminos alternativos se consolidó en los últimos meses, lapso en el que consiguió mantener libre una picada que trepa a las bardas y que permite a los automovilistas ir desde Centenario hasta Neuquén evitando las barreras de la empresa Caminos del Comahue.

Por eso, desde el sábado, con la recuperación del camino -que en realidad es la calle 1- el MAP completó un circuito que les permite ir y venir sin pagar peaje.

El fallo judicial alentó ayer a los autores de la iniciativa a subirse a la ruta para promocionar el camino que, en realidad, tiene 74 años de existencia; es decir casi tantos como la colonia agrícola.

La arteria, según se explica en la presentación, está a la altura del kilómetro 7,9 y de acuerdo a la documentación oficial de la dirección provincial de Catastro es el enlace de la calle 1 con la ruta 7.

La calle 1 fue cerrada con un guarda rail en 1995 por Caminos del Comahue que por entonces argumentó necesidades de obra y el sábado luego del trabajo de camiones y máquinas viales fue reabierto. El costo de las tareas de reacondicionamiento del camino rural fue asumido por los antipeaje que recolectaron 230 pesos.

En diálogo con «Río Negro», Serralunga recordó en su momento la comisión vecinal del barrio Nueva España avaló el cierre de la calle 1 luego de que Caminos del Comahue se comprometiera a construir un playón polideportivo y a otorgar pases libres a todos los vecinos de ese asentamiento. El acuerdo no fue ratificado por ordenanza, el playón no colmó las expectativas de los vecinos y son muy pocos los que conservan el pase libre.

«Creemos que tenemos derecho a transitar libremente y que la empresa no tiene derecho a cerrar las vías alternativa. Esperamos que la justicia nos de la razón», indicó Serralunga, que pidió la medida cautelar con Mariano Mansilla, Juan Kairúz y Asunción Miras Trabalón como abogados.

El grupo inició una ofensiva contra Caminos del Comahue cuya única cabeza visible es Alejandro Colella, el jefe de explotación de la firma de la que no está muy claro cómo se conforma el directorio.

La multitrocha fue construida en 1995 con un aporte de 15 millones de pesos que otorgó la anterior gestión sobischista.

Promocionan el desvío sobre la multitrocha

NEUQUEN (AN).- Parado en la banquina, Fredy Urrutia hace señas con sus dos manos. Y con un movimiento similar al que hacen los toreros y una sonrisa pintada en el rostro invita a los automovilistas a bajar por el camino alternativo.

Es el camino que el grupo antipeaje reabrió el sábado. Es la vía que permite el tránsito de sur a norte sin pagar los 75 centavos (la tarifa para un vehículo común) que cobra Caminos del Comahue.

Detrás del joven de pelo largo hay un cartel que dice «no al pillaje», «no al peaje». Un poco más lejos del lugar donde está Fredy, en un camino lateral, están los demás » antipeaje», sentados dentro y fuera de un tráiler metálico, de donde salen los cables que alimentan un porta lámparas portátil que sirve de guía nocturna a los esquivadores.

Con el aire cargado por el humo del asado que compartieron al mediodía, el grupo dice que «no hay que bajar los brazos y que ya es tiempo de que haya un poco de justicia. Nos vamos a quedar para que la gente sepa que no está obligada a soportar que le metan las manos en el bolsillo». Esa fue la explicación que dieron José Urrutia y su esposa, dos conocidos vecinos de Centenario. La pareja, con buena parte de su familia, permaneció casi todo el día en ese lugar junto a la ruta.

En el ínterin de la charla que mantenía este diario con los «antipeaje», un hombre con su familia, en indisimulable paseo dominguero, pregunta sobre cómo está el camino.

La respuesta se adivina en las señas que hace un joven corpulento que se arrima al Fiat 128 que carga a cinco personas. El conductor del auto saluda y encara por la popular calle.

En el primer tramo del camino rural se destaca nítidamente un cartel luminoso que cruza por encima de la calle. En ese cartel hay gatos negros que promocionan un albergue transitorio que ahora, con la obra vecinal, tiene un acceso directo. Después, el camino cruza por delante del predio donde un «country» reemplazó a una chacra y enseguida a lo lejos se ven las coquetas casas del barrio 11 de octubre. Desde allí, por varios lugares se puede retomar la ruta.