Otra ablación en Roca permitió dar vida a tres personas

Los órganos de un joven roquense fueron trasplantados a pacientes en lista de espera.

Por Redacción

ROCA (AR).- José Luis Figueroa, un chico de 15 años con capacidades diferentes, fue accidentalmente atropellado en la ruta 22 y murió por los fuertes golpes que sufrió en su cabeza el jueves pasado. Pero gracias a la decisión que tomaron su hermana mayor y su padre, varios órganos de José Luis fueron trasplantados a personas que se encontraban en lista de espera.

«Los protagonistas de esta historia fueron los familiares, no nosotros, que trabajamos en silencio», fueron las primeras palabras de médica Cristina Orlandi, la coordinadora del INCUCAI en esta ciudad y cirujana del Hospital Francisco López Lima, quien relató con mucha emotividad lo ocurrido.

La vicedirectora de la Escuela Especial Nº1, María del Carmen Ulla, y la maestra de pre taller, Olga Carrera, concurrieron al nosocomio local para conocer algunos detalles del operativo de ablación, llevado a cabo el sábado último por los especialistas del INCUCAI, del Sanatorio Austral de Buenos Aires y médicos del hospital local.

«Fue un héroe», dijo la cirujana con ojos llorosos, y las maestras agregaron: «Creemos que José Luis en algún momento lo había charlado con su familia, porque durante este año y el otro estuvimos interiorizando a los chicos en este tema, ya que una de las docentes fue trasplantada el año pasado».

Y parece que sin darse cuenta, este joven conoció, más que algunos de sus pares adolescentes, el significado de la vida más allá de la muerte. Fue su padre, un peón de chacra, que crió solo a sus dos hijos discapacitados, quien expresó la voluntad de donar sus órganos.

«Un policía reginense de 38 años, con tres hijos, recibió uno de los riñones. Durante la mañana de ayer, recibí dos llamamos de la médica que lo está atendiendo para agradecernos el mantenimiento del órgano», comentó Orlandi.

Una niña de 13 años de la provincia de Buenos Aires, que se encontraba en lista de emergencia y que necesitab un hígado, fue otra de las vidas salvadas por José Luis.

Finalmente, un nene de 11, también de Buenos Aires, fue trasplantado de riñón. Las córneas están siendo verificadas en la capital argentina, para luego ser derivadas a la persona que las necesite.

«En este caso no vuelven a la provincia de la ablación, pero hubiera sido diferente si algún paciente de Río Negro las hubiese necesitado», aclaró Orlandi a este medio.

Tal como contaron la vicedirectora y la maestra de José Luis, «la familia Figueroa ha sufrido mucho, sin embargo tuvieron la fuerza y la decisión de llevar adelante lo que tal vez consideraron que el chico, solidario y colaborador, hubiese querido».

Por su parte, la cirujana agregó que «fueron casi dos días de espera hasta que todas las cuestiones legales fueron resueltas, y los especialistas arribaron a Roca, durante ese tiempo ellos podrían haber cambiado de opinión. Pero no fue así y por eso José Luis pudo ayudar a tanta gente».