“Otra perspectiva de la erupción del Copahue”



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Mis padres me enseñaron que no debía mentir y que la verdad siempre es la mejor opción. Me dieron estudios y eso me ayudó a tener una visión más amplia de las cosas, por eso ahora hay muchas que “hacen ruido” en todo esto de la evacuación del volcán. Vivo en Caviahue desde el 2003, hace ya diez años. Llegué con una mochila y una caja de comida a hacer una suplencia de tres meses en el colegio secundario y ahora estoy casada y con casa propia (luego de muchas dificultades: estafa del constructor, incendio del obrador lleno de materiales…), todo trabajando mucho y con esfuerzo, como me enseñaron y aprendí de mis padres. Al día de hoy trabajo como secretaria en el colegio secundario siete horas diarias y luego en una hostería cuatro horas más; después doy clases particulares de inglés de una a dos horas diarias más, dependiendo del día –es decir, trabajo 12 horas diarias de lunes a viernes–. La mayoría de los habitantes de Caviahue son empleados públicos; muchos no han alcanzado el nivel primario, pocos son los que completaron el secundario y profesionales, bueno, hay muy pocos. Pero la capacitación no importa si lo que se requiere es sólo su capacidad para votar. Y ahora, ¿por qué la evacuación masiva? En diciembre, el 22, el volcán hizo erupción y ni nos avisaron, no evacuaron ni nada… sólo una gran columna de cenizas, ruido como rugidos de motores y espectáculo de fuegos artificiales (léase rocas incandescentes expulsadas por el volcán, los famosos piroclastos) sólo esa noche. Luego, lo de siempre: emisiones de vapor y cenizas, a veces más, a veces menos, e inclusive algún que otro temblor de uno a dos segundos de duración. Pero, esta vez, ¿qué cambió? Quizás que estamos próximos a la apertura de la temporada invernal y si fracasa muchos van a recibir subsidios como en el 2000, cuando los empleados municipales recibieron subsidios por… ¿por qué, si no tenían emprendimientos turísticos? Las fuerzas de seguridad (léase Gendarmería y Ejército) no subieron a Caviahue (Gendarmería sólo lo hizo el lunes 27 y el martes 28 de mayo, con una docena de hombres), permanecieron en Loncopué… ¿por qué, si son ellas las que tienen que estar en el lugar? También me llamó la atención cómo crece la población de Caviahue en poco tiempo: al principio éramos cerca de 600 (que es el número habitual en temporada baja), luego 800 y llegué a escuchar que hablaban de 900. ¿Será que luego van a cobrar por dar de comer y, si son más, más será el dinero? Ni hablar de que sólo concurrían al comedor armado en el gimnasio de Loncopué donde se cocinaba para aproximadamente 100 personas cerca de 20 de Caviahue y el resto era de Loncopué. ¿Cuánto pasarán las camionetas oficiales (AFIP, BPN, Municipio, Eproten, etcétera) por el combustible para llevar y traer a los pobladores en las caravanas diarias? También me asombró cuando vi por el canal de noticias chileno que los evacuados no eran 2.500 como dijeron los medios argentinos sino que al viernes 31 sólo sumaban 650. No me gusta. Me niego a creer que están intentando sacar beneficio de algo así, pero los hechos me indican otra cosa. Sólo quiero volver a mi casa a seguir conviviendo con el volcán y sus manifestaciones a las que muchos, los que elegimos vivir ahí, estamos acostumbrados. Andrea Fabiana Tourn DNI 22.235.206 Caviahue

Andrea Fabiana Tourn DNI 22.235.206 Caviahue


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