Para no olvidar

Por Redacción

“Es preciso recordar que en el siglo XVIII, como antes Descartes, como antes Bacon, se pensó que se podía practicar una tabla rasa y reemplazar todo a foja cero casi a “piacere”. Una loca ilusión.

“De eso se trata, de la herencia o las herencias que los argentinos hemos venido recibiendo o acumulando, o desacumulando, de las últimas tres o cuatro generaciones. Herencias, por otra parte, que cada generación y yo hemos vivido o vivimos con determinadas diferencias dentro de similitudes, según la edades que tenemos y los sectores sociales a los que pertenecemos. Similitudes y diferencias y entrecruzamientos, también, que son herencia, afiliación, parte de una biografía y marca de una identidad. Las poblaciones somos herederas y a la vez actoras: actoras en gran medida condicionadas por nuestra progenie. Y lo que aquí y ahora interesa es lo que ello tiene que ver con la democracia argentina, el capítulo nacional que esto compone en cuanto a lo que es y termina por ser, concretamente, la democracia real contemporánea entre nosotros”.

(Carlos Strasser en “La razón democrática y su experiencia. Temas, presente y perspectiva”, Editorial Prometeo, Bs.As. 2014. Carlos Strasser es considerado uno de los más rigurosos estudiosos del sistema democrático. Tiene 78 años. Se recibió de abogado en la UBA en 1961 y se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad de Berkeley, California, cuando ésta se convertía lentamente en bastión contra la intervención de los EE. UU. en Vietnam. Fue miembro de la Fundación Bariloche, investigador del Conicet y hoy es profesor emérito en Flacso. Entre sus libros figuran: “La razón científica en política y sociología”, “El orden político y la democracia”, “Democracia y desigualdad” y “La vida en la sociedad contemporánea”.