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Parados 83 días, los gimnasios ya preparan la reapertura

La inactividad los puso en una difícil situación económica. La nueva categorización presidencial de “distanciamiento” empuja y alienta a varios municipios para programar la vuelta al trabajo.



Los gimnasios podrían reabrir en Viedma después de casi tres meses de inactividad. Foto: Marcelo Ochoa.

Los gimnasios podrían reabrir en Viedma después de casi tres meses de inactividad. Foto: Marcelo Ochoa.

La reapertura de los gimnasios empieza a tomar forma en Río Negro.

La categorización de “distanciamiento social” para la mayoría de las intendencias empuja el reinicio de las actividades, siempre enmarcado en los protocolos sanitarios.

Con 83 días cerrados, los propietarios de los gimnasios peregrinaban en los municipios con pedidos de flexibilización, pero las autoridades locales se aferraban a las restricciones nacionales. Ahora, el presidente Alberto Fernández estableció una apertura para los espacios cerrados –con un límite de 10 personas y no ocupar el 50 % de la capacidad del lugar– en aquellas ciudades que no tengan circulación viral.

San Antonio abrirá desde el lunes mientras Regina y Viedma se encaminan en igual sentido, tal vez, requerirán algunos días más para las autorizaciones provinciales. El jueves, el intendente Pedro Pesatti recibió a propietarios y ya remitieron las propuestas de protocolos al ministerio de Salud para el funcionamiento de gimnasios y los natatorios.

En la capital, el diseño de una veintena de establecimientos se centra en reorganizar el espacio físico, disminución de la ocupación y horarios, firma de declaración jurada sobre número de ocupantes y otra del usuario que no regresó del exterior, higienización del calzado y manos, desinfección del establecimiento, denuncia de violación de cuarentena, uso de barbijos, entre otras.

Ayer, la expectativa era distinta, aunque la preocupación y el reclamo acumulado ya era manifiesto. “La mayoría de los gimnasios están armados por profesores que alquilan un lugar, por lo tanto su habilitación municipal es comercial, y los impuestos son más altos que los de una vivienda”, se quejan Cecilia Faroux y Darío Hernández.

El natatoro de la familia Scoli en Viedma. Foto: Marcelo Ochoa.

Mencionan que “el gobierno nacional prometió créditos a los monotributistas a los que no accedimos por no contar con empleados y no tener los impuestos al día”. Lamentan que “la realidad que vivimos es muy difícil sin poder trabajar y sin un crédito que nos respalde para afrontar nuestros compromisos. El gimnasio es nuestra única fuente laboral” con lo cual “necesitamos en forma inmediata un protocolo que nos autorice a trabajar”.

Matías Scavo coincide con sus colegas de la actividad física. Pone como ejemplo que el local de propiedad de su familia “posee casi 2.000 metros cubiertos, y bien se podría respetar el distanciamiento y los protocolos”.

En su opinión “hay mucha gente que necesita moverse” y también “se habla de la pandemia del sedentarismo que debe estar matando más personas que el coronavirus” en el mundo.

El único ingreso proviene del alquiler de equipos, lo que no alcanza a cubrir las demandas del funcionamiento, y los vídeos en redes sociales no le sirven de mucho como para ofertar un segundo servicio adicional.

Los responsables de natatorios presentaron sus correspondientes pautas, basándose en una propuesta redactada por la Cámara de Natatorios de Buenos Aires. Ofrecen la posibilidad de extremar las medidas de higiene en vestuario, sobredimensionar el suministro de cloro a las piletas, horas más cortas, no acumular gente, y utilizar el tapabocas en todo momento que una persona esté alrededor de la pileta.

En ese sentido, la familia Scoli exhibe una triste realidad con una millonaria inversión en un natatorio que inauguraron el año pasado, y por el cual están devolviendo varios créditos. “Estamos colgados con mi señora Sandra, tengo dos chicos estudiando y apenas tenemos para comer. Nosotros cerramos el 15 de marzo, hay un montón de chicos que trabajan acá, el gobierno nos dio un crédito a tasa cero que usamos para pagar los servicios, pero aparte de todo esto tiene alto costo”, explica Claudio Scoli.

Este emprendimiento abona facturas de $ 40.000 de gas en virtud de que por exigencias sanitarias y usuarios de todas las edades, el edificio debe mantenerse a 29 o 30 grados. “El natatorio es seguro, lo que inyectamos de cloro, mata cualquier bicho”, asegura. Dice estar “peleándola” porque “el banco te intima con los créditos y los servicios también”. No tiene empacho en que los tachen de “anticuarentena”. Esgrime como argumento que antes de “desafiar a la muerte” prefiere “desafiar el bolsillo” porque “tengo que salir a ‘laburar’ y no puedo quedarme encerrado en la casa, es muy triste… se nos cayó todo”.


Un lugar de estímulo para muchos


Como entre los usuarios hay una colonia de niños y adolescentes que padecen trastornos, los padres están desesperados.

Suelen llamar a diario, por lo menos a uno de los natatorios, tratando de averiguar cuando se reabre. En la casa no los pueden contener. Claudio cuenta que en la pileta habían encontrado un lugar porque algunos chicos no podían ir solos a ningún lado, y en el natatorio se sienten estimulados, sin embargo por ahora tendrán que esperar.

Esta crisis social provocada por la pandemia deja al desnudo algunas necesidades. Algunos gimnasios han evaluado la posibilidad de copiar la iniciativa de alquilar equipos como opción de pequeños ingresos, pero muchos se han echado para atrás.

En épocas normales estaba la posibilidad, sobre todo con sofisticadas bicicletas, cintas o vibradores, el problema es que a veces se devuelven deteriorados y en la comarca Viedma-Patagones no hay ni siquiera un técnico electromecánico que haya visto esa situación como oportunidad laboral.

Como muchos deben trasladar los equipos a Bahía Blanca, prefieren que se llenen de telarañas hasta tanto se habiliten nuevamente esos centros.


En San Antonio y Las Grutas ya abren desde el lunes


San Antonio y Las Grutas abrirán sus gimnasios a partir del lunes, según adelantó el intendente Adrián Casadei.

Los protocolos están preparados y la provincia ultima su aceptación final. Pero, la decisión está tomada. El anuncio presidencial empujó la decisión local, después que el jefe comunal recorrió gimnasios en la semana.

En SAO funcionan 9 gimnasios y otros 4 en Las Grutas. Foto: Marcelo Ochoa.

Según el protocolo armado, los asistentes tendrán la obligación de registrarse, con su documento y su número telefónico frente a la necesidad de contactarlo ante la aparición de un caso.

También figuran medidas de prevención, como “humedecer la suela del calzado con hipoclorito diluido o lavandina”, y el “uso obligatorio de barbijo antes y después de la actividad”.

Anteriormente, el municipio había autorizado deportes náuticos y las disciplinas deportivas que se realizan al aire libre (excluyendo las que impliquen contacto).

Cabe destacar que entre San Antonio y Las Grutas los gimnasios suman 13, en la primera planta urbana hay 9 y el resto está en el balneario.

Cada uno de ellos tiene una situación puntual, ya que, aunque todos sienten la inactividad, algunos lo padecen más porque no son propietarios y deben afrontar el alto costo de los alquileres, o amortizar inversiones recientes.

Para contrarrestar la parálisis comercial varios de ellos optaron por la modalidad de ofrecer clases virtuales, aunque la ganancia obtenida a través de ellas no puede equipararse a la que se obtiene con sus locales trabajando a pleno.

Las canchas de paddle era otro rubro con permanente petición de apertura por parte de sus propietarios. Desde el pasado lunes, el 1 de junio, esta actividad ya reabrió aunque se fijaron fuertes exigencias ya que las canchas para esta disciplina que funcionan en la ciudad son cerradas.

Sus titulares tuvieron un alto protagonismo con reclamos, especialmente en las redes sociales, ya que su situación quedó marginado cuando anteriormente se autorizaron la práctica de tenis, justificada porque se juega en espacios abiertos.

(Agencia San Antonio Oeste)


En Bariloche, la apertura es todavía una opción alejada


La ciudad andina –como Cipolletti y Roca– seguirá inicialmente en la categoría de aislamiento. Por eso, en Bariloche no se vislumbra una apertura inmediata de los gimnasios.

Y ellos están en crisis. Como una de las tantas actividades con problemas para subsistir y con un grave riesgo de desaparecer, en muchos casos.

En Bariloche hay 55 emprendimientos habilitados entre gimnasios, clubes con actividades deportivas o escuelas de disciplinas específicas.

En Bariloche no hay fecha para la posible reapertura. Foto: Marcelo Ochoa.

La inactividad de hace más de dos meses no resiste mucho tiempo más si quieren sobrevivir, por eso algunos apelaron al alquiler de equipamiento mientras esperan una eventual reapertura progresiva.

Para el municipio falta mucho para que los gimnasios vuelven a operar debido a que es una actividad de concentración de personas y manipulación compartida de materiales como el uso de bicicletas fijas, mancuernas, pesas y otro equipamiento.

Los referentes de los gimnasios comenzaron a agruparse en busca de una salida y de un posible protocolo que permita su habilitación, con una modalidad diferente, pero la reapertura al fin.

“El entrenamiento personalizado, manteniendo la distancia, es una actividad que se va a poder hacer”, dijo con expectativa Fernando Aparo, propietario del gimnasio Equilibrio, ubicado en el kilómetro 5 de la Avenida de los Pioneros que cuenta con una amplia clientela de casi 200 personas al mes.

Para Aparo, es factible el regreso a la actividad “no con clases masivas ni grupales grandes, limitando la cantidad de asistentes para respetar distancias. Podrían ir menos de 10 personas por hora y hacer una buena rutina de entrenamiento”, destacó.

En esa línea irá el protocolo que diseñan de manera conjunta los gimnasios, pero deberá pasar el filtro del Comité de Emergencia y las autoridades sanitarias provinciales que por ahora no tienen en agenda de manera primordial esta actividad.

Aparo, al igual que muchos propietarios, durante esta cuarentena alquiló bicicletas, cintas para caminar y materiales de entrenamiento. “Le alquilamos a los socios para que sigan con el entrenamiento en sus casas”, explicó. Hoy tiene el 50% de su equipamiento en los domicilios de los socios del gimnasio.

Con ese alquiler, una modalidad que antes de la cuarentena no estaba en su análisis, se cubrieron “gastos básicos y hasta ahí nomás”.

Pero además Aparo señaló que más allá de generar algún ingreso, se optó por el alquiler de equipos por una “necesidad de la gente de hacer actividad física porque después de toda una vida de estar en movimiento es necesario, es una hábito muy saludable a nivel físico y psíquico”, valoró.

(Agencia Bariloche)


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