“Patagonia, la madre tierra reclama”

Redacción

Por Redacción

El 22 de abril reciente más de 170 países se reunieron en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, para firmar el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Este acuerdo, llamado Del Cambio Climático, fue aprobado por más de 196 Estados con el compromiso de tratar de que el calentamiento global no supere los dos grados centígrados. El día de esa firma, dada su importancia, es el Día de la Tierra.

El mundo, desesperado por la avalancha ambiental y esperando que no sea tarde, se compromete para mitigar o evitar sus letales efectos.

Y qué hacemos acá, en la Patagonia argentina, y en particular en las provincias de Río Negro y Neuquén: contaminamos el hermoso y vital sistema hidrográfico de las provincias de Río Negro y Neuquén, que comprende desde los lagos cordilleranos (ver reciente foto de tapa en diario “Río Negro” sobre contaminación cloacal en el Nahuel Huapi) y los ríos Limay, Neuquén y Negro (de Bariloche a Viedma).

Esta nota pretende destacar como, mientras el mundo se agrupa y esfuerza para evitar las consecuencias del flagelo ambiental (calentamiento global, contaminaciones varias, destrucción de recursos naturales, etc., etc.) en nuestra zona la contaminación esta a la orden del día. Es vox populi desde hace años, los medios lo informan. Las causas son: explotación petrolífera, deficiente manejo de los residuos, plantas de tratamiento de efluentes inexistentes o insuficientes, etc., etc.

Y la víctima principal es lo que da vida a esta zona esteparia: los lagos y ríos. Ellos son los receptores de los detritos de casi un millón de habitantes. En un relevamiento pueblo por pueblo del diario “Río Negro”, hace un par de años, se verificó que el 65% de los efluentes cloacales de toda la zona se vertían sin tratar a los acuíferos. El vertido crudo de residuos cloacales en el Nahuel Huapi y el río Chimehuin (¡dos joyas!) son noticias de estos días. En el 2015, el DPA rionegrino informó que Cipolletti volcaba el 50% de sus cloacales, crudos.

Recientes análisis han comprobado, en aguas del río Negro, zona de Cipolletti, residuos de metales, el peligroso naftaleno, presencia de nitritos, grasa y aceites; bacteria Escherichia coli en varias veces lo permitido. Datos estos de fuentes inobjetables: Prefectura Naval Argentina, Cuerpo Forense de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación, etc.

Y frente a esto, ¿qué hace usted?, ¿qué hacemos nosotros?, ¿qué hacen nuestros gobiernos?, ¿qué hace la Justicia? Vistos los resultados, muy poco o nada.

Es que la contaminación es un reptil que se arrastra, o sea muy poco visible, pero a la larga o a la corta ataca y mata.

Y por no quedarnos sólo “en el problema, damos nuestra opinión. Dada la envergadura del problema, creemos que la solución sólo está en manos de los gobiernos provinciales. Ellos, a más de ser los principales contaminantes (v.g. insuficiencia de plantas de tratamiento), son por ley los responsables de evitar que “otros” contaminen. Son además los únicos con capacidad fáctica y económica de construir las obras de saneamiento que el crecimiento poblacional demanda y de ellos dependen los entes de control y sanción de los delitos ambientales.

Adhiriendo al Día de la Tierra, 22 de abril, tratamos de “poner sobre la mesa” un tema por demás preocupante: evitemos la degradación ambiental de una de las zonas privilegiadas, la Patagonia argentina. Nuestros descendientes lo agradecerán.


El 22 de abril reciente más de 170 países se reunieron en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, para firmar el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Este acuerdo, llamado Del Cambio Climático, fue aprobado por más de 196 Estados con el compromiso de tratar de que el calentamiento global no supere los dos grados centígrados. El día de esa firma, dada su importancia, es el Día de la Tierra.

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