Pechén es la nueva rectora y el MPN puso un pie en la Universidad

Se impuso en la segunda vuelta cuando Calderón retiró su candidatura. Los abstencionistas juntaron 31 votos y le aguaron el festejo a la ganadora.

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- Se sabía que Ana Pechén de D»Angelo corría con el caballo del comisario. En segunda vuelta y con el apoyo del MPN, de sectores del Justicialismo e independientes, esta licenciada y doctora en bioquímica de 52 años alcanzó ayer el sueño que se le escapó de las manos en 1998, cuando el saliente rector Jorge Rabassa la venció y se quedó con el poder en la Universidad Nacional del Comahue.

La flamante rectora, que asumirá la semana próxima, tenía fuerza, pero no la suficiente como para imponerse en primera vuelta. Sólo cuando el ex decano de la facultad de Humanidades Carlos Calderón retiró su candidatura y le cedió los votos, Pechén pudo gritar el triunfo. Eran las 18.42 y en el Aula Magna se escucharon gritos de bronca por el resultado. Los abstencionistas, que se quedaron con 31 votos, el mayor de la historia electoral de la UNC, le impidieron a la rectora festejar como Dios manda. «Se va a acabar, se va a acabar, el movimiento popular» y «que se vayan todos», decían desde sus enrojecidas gargantas.

Esos 31 votos que sumaron algunos graduados, estudiantes de agrupaciones de izquierda e independientes y muy pocos no docentes, fue un claro mensaje de descontento, similar al del voto castigo que salió de las urnas en las últimas elecciones generales.

Pechén finalmente se quedó con 85 votos de la asamblea universitaria que comenzó a sesionar a las 11.45 en el Aula Magna. Su principal competidor, el decano de la facultad de Ingeniería, Daniel Boccanera, identificado en el ambiente universitario con la continuidad de la gestión del aliancista Rabassa, cosechó 44 sufragios. La primera vuelta fue reñida. Para acceder al cargo de rector se necesitaban 83 votos y nadie los obtuvo. Pechén había logrado a primera hora de la tarde 52 votos, Boccanera 37 e igual número Calderón y los asambleístas que se abstuvieron.

A la luz del resultado final, está claro que Calderón, al retirar su candidatura, pactó con D»Angelo y buena parte de su caudal electoral fue en apoyo de la nueva rectora. En el Aula Magna ya se sabía de antemano que el ex decano de Humanidades era el factor que inclinaría la balanza. No es la primera vez que lo hace: en 1998, Rabassa le ganó a Pechén con el apoyo de Calderón.

Aún eufórica por el triunfo, Pechén le dijo anoche a «Río Negro» que su objetivo consiste en «recuperar el prestigio de la universidad». La nueva rectora promete trabajar para terminar con uno de los problemas «más serios» de los estudiantes: un índice de deserción del 75% en los primeros años de las carreras.

En el diálogo que mantuvo con este diario, Pechén dio dos definiciones: no comparte el arancelamiento y tampoco apoya la ley de Educación Superior. Dijo que si el ministerio de Educación de la Nación la obliga a tarifar la enseñanza superior renuncia al cargo. Sobre la delicada situación financiera y sus posibilidades de superarla, la flamante rectora no tiene una respuesta contundente. «No va a mejorar porque cambie el rector», dijo. Sin embargo, intentará cobrarle en «especies» la deuda que tienen Río Negro y Neuquén con la UNC.

D»Angelo se reconoce como afiliada al MPN, pero asegura que su postulación recibió apoyo multipartidario. «Mi candidatura no pertenece a ningún partido político», fueron sus primeras palabras al presentarse. Aunque intentó despegarse del partido que gobierna Neuquén por los pasillos se vieron ayer caras conocidas del sobischismo a su lado.

D»Angelo nació en Bahía Blanca y llegó a esta provincia en 1975. Justamente su ciudad de origen hizo trastabillar ayer su candidatura cuando organizaciones defensoras de los derechos humanos desempolvaron una resolución del ex interventor de la Universidad del Sur, Remus Tetu, que la designaba como secretaria Académica «ad honorem» del departamento de Biología. Tetu luego fue rector en la UNC durante la última dictadura militar.

Desde el estrado donde todos los candidatos a rectores expusieron sus propuestas, Pechén se defendió. Dijo que cuando fue nombrada en marzo de 1974 se encontraba en uso de licencia por maternidad.Y calificó de «infamia» a la difusión de ese polémico nombramiento. La asamblea se interrumpió cuando este tema entró en debate. En medio de gritos y reproches se escuchó por allí un pedido de cuarto intermedio por una semana. Rabassa abrió la jornada con un mensaje breve, frío y sin mucha autocrítica. «Los errores cometidos son de mi exclusiva responsabilidad», fue la frase más fuerte que se escuchó. La Asamblea lo aplaudió con un tibio y efímero aplauso.

La elección en los pasillos

NEUQUEN (AN).- Por los pasillos y el hall central de la sede central de la Universidad Nacional del Comahue desfilaron ayer referentes de distinto signo político. Desde reconocidos funcionarios de la administración sobischista hasta referentes de la CTA y de la CGT-disidente se acercaron para interiorizarse de los azares de la elección del nuevo rector.

A los sobischistas se los vio durante toda la jornada muy apegados a la candidata y flamante rectora, Ana Pechén de D»Angelo; mientras los gremialistas en voz baja se alineaban con los operadores de la candidatura del decano de la Facultad de Ingeniería, Daniel Boccanera. D»Angelo estuvo acompañada en todo momento por su esposo, el ex presidente de la desaparecida línea aérea de la provincia, TAN, y ex subsecretario de Obras Públicas de la provincia, Ricardo D»Angelo, quien se mostró muy activo en el festivo grupo de apoyo a la candidatura de su esposa, que coqueteó durante gran parte de la extensa jornada deliberativa con el tercero en disputa, el ex decano de la Facultad de Humanidades, Carlos Calderón.

Desde la otra vereda, el taxista de la CGT-disidente, Darío Lucca, ratificaba el apoyo de la organización a la candidatura de Boccanera con el guiño de los gremialistas de la CTA.

El más alto nivel histórico de abstenciones

NEUQUEN (AN).- La elección del rector de la UNC cosechó ayer un nivel histórico de abstenciones, sobre todo, entre los representantes de los estudiantes, que expresaron de esa forma su descontento con las tres candidaturas que disputaron el máximo cargo de la casa de altos estudios.

Las abstenciones alcanzaron su pico en la primera votación con 37 representantes, que representaron más del 22% del total de la Asamblea Universitaria. Los abstencionistas igualaron el caudal de votos que obtuvieron los candidatos Daniel Boccanera y Carlos Calderón.

La sorpresiva situación dejó mal parada la candidatura de Boccanera, cuyos operadores no lograron torcer el brazo de los abstencionistas, que criticaron con intensidad a todos los aspirantes al sillón de rector porque no se sienten representados por ellos.

Argumentaron que ninguno planteó una pelea firme contra el ajuste implementado por los distintos gobiernos nacionales que mantienen en riesgo la continuidad de la UNC.

Los abstencionistas fundamentaron su posición en un duro documento que leyó el consejero superior Daniel Gómez a la Asamblea Universitaria.

La posición de los estudiantes dejó desconcertados a los allegados de Boccanera que intentaron mediar a último momento para revertir la intención de los abstencionistas, pero sin éxito.

Sobre ese escenario, llegó pasadas las 18 el segundo llamado y esta vez fueron 31 los asambleístas que se abstuvieron de votar a un candidato. De todos modos, la decisión de Carlos Calderón de declinar su candidatura, dejó el camino allanado a Pechén de D»Angelo.


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