Pensarnos como sociedad en tiempos de covid-19



Comité de Bioética Hospital de Roca*


La primera lección del mundo era: la única forma de cuidarse es que nos cuidemos unos a otros. A tres meses nos preguntamos: ¿habremos aprendido esa consigna?


Desde diciembre del 2019 leímos que en un país lejano en un pueblo o aldea Wuhan había un brote de una nueva especie de gripe y empezábamos a ver personal de Salud con equipos de protección personal EPA. Parecían astronautas.

La suspensión del año nuevo chino, celebración casi hegemónica para el gigante asiático, dio la magnitud de gravedad. Pero estaba allí del otro lado del mundo, y en los últimos días de febrero se expandió a Italia, tan unida a nosotros, próxima.

Ver colapsar su sistema médico, uno de los mejores del mundo, es una imagen que pocos olvidaremos. La plaza San Pedro desierta. Si así le fue a Italia, ¿qué nos esperaba a nosotros?

En una semana España comenzó a presentar la implosión de su sistema de salud. La prensa y la inmediatez de las redes sociales nos acercaron a esos escenarios con una crudeza inusitada y en tiempo real.

Sabían que en una comunidad de circulación viral todos somos casos sospechosos? Usá barbijo o protección facial, lavate las manos, respetá la distancia entre uno y otro. Y aun así puedes ser amable

Distintas opciones de cómo enfrentar la pandemia dividieron el mundo. Si los líderes mundiales asesorados por inmunólogos, epidemiólogos y economistas tomaban caminos opuestos. ¿Cuál sería la mejor estrategia? El tiempo fue decantando las posibilidades. Hoy, descartada la inmunidad de rebaño, nos habla de tres: una exposición controlada evitando el colapso de la salud, la reclusión total esperando una vacuna o continuar las actividades con apertura consiente, sabiendo que podemos recaer y volver al aislamiento. Todas son conductas colectivas.

Somos como sociedad una suma de conductas responsables o irresponsables.

El 7 de marzo surgió la primera acción del ministerio que recomendaba la permanencia aislada de los que ingresaron al país provenientes de países con circulación. El 10 de marzo el presidente Fernández anunció la cuarentena. El sistema de salud comenzó lentamente a ponerse en marcha intentando armarse lo mejor posible con lo que había. Mientras las imágenes de otros países golpeaban con mucha intensidad y preparaban el espíritu social a guardar aislamiento total: si no nos quedábamos en casa en unos días colapsaría nuestro sistema de salud.

Esta sensación de pánico a lo desconocido y el bombardeo de noticias, caló hondo en nuestro país y el sistema de salud no es ajeno. La prensa médica sabía poco, el sentido común y la experiencia con la gripe A era la primera herramienta.

Así comenzaba esto, con recomendaciones que cambiaban con frecuencia. Del virus se sabe todavía poco.

La primera lección del mundo era: la única forma de cuidarse es que nos cuidemos unos a otros. Hoy a tres meses nos preguntamos: ¿habremos aprendido esa consigna que es la que permanece?

¿Estaremos aprendiendo a cuidarnos y a cuidar como si todos tuviéramos Covid-19, sin estigmatizar ni descalificar a quien el análisis le dio positivo?

¿Estaremos aprendiendo a valorar a cada uno en su esfuerzo diario por hacer lo mejor?

¿Estaremos tomando conciencia y colaborando amablemente en que todos podamos hacerlo respetando los procesos, con aciertos y errores de todos como personas?

¿Estaremos respondiendo cada uno desde nuestro rol y responsabilidad a la altura de las circunstancias?

¿Estaremos dejando a un lado nuestras aspiraciones personales y económicas en pos de un bien común?

En la fecha que redactamos este escrito se lanza un proyecto con apoyo del área cultura (IUPA) de concientización para la prevención de contagios. Queremos rescatar la iniciativa. Todo suma, el pedido amable de un niño solicitando que el mayor use el barbijo, la sociedad en general aportando ayuda económica e ideas para cuidar también al equipo de salud, esa persona agente de salud que te va a cuidar si te toca a vos; y la voz de una de ellas tiene este mensaje: ”Veo al otro en mí y a mí en el otro (Deepak Chopra).

“Sabían que en una comunidad de circulación viral todos somos casos sospechosos? Usá barbijo o protección facial, lavate las manos, respetá la distancia entre uno y otro. Y aun así puedes ser amable”.

“Y cuando atiendo a un paciente positivo de Covid… siento que la mejor herramienta de acercamiento es, en definitiva, la mirada, el tono de voz amable y calmo, algún chiste y sin dudas tomar la mano o tocar su hombro. Ya que no hay máscara facial que pueda ocultar una sonrisa en los ojos, ni barbijo que silencie un tono amable y aún menos doble guante que disminuya el calor de dos manos que se juntan”.

*El Comité de Bioética del Hospital Francisco López Lima, CE 00026, creado en abril de 2009, con integrantes de la institución y la comunidad. Desarrollando funciones de capacitación, análisis de casos, evaluación de estudios clínicos y asesoramiento de deberes y derechos de los pacientes y del equipo de salud.


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