Peripecias principescas con mucha champaña

Por Francisco N. Juárez

Desde Arenales 1665 -el 23 de febrero de 1931- Enrique Saint y señora (Luisa Martínez de Hoz) partieron en automóvil a Bariloche para recibir a los príncipes. Saint, empresario en chocolates que cargó cajas para varios barilochenses y para Rosa Schumacher y el goloso Emilio Frey-, presidía el Automóvil Club Argentino.

El príncipe de Gales estaría el1 de marzo en la frontera y Bariloche se alistaba. Asociados del Touring Club llegaron el 22 para verlo y la gente del ACA local comandaba Primo Capraro, Hans Hildebrandt, secretario y Andrés Festa, tesorero, esperaba a Saint.

Le precedió el fundador del Touring, ingeniero Darío Horacio Anasagasti, de la comisión Pro Parque Nacional del Sur. Alistaba en Pichi Mahuida su lancha Gualicho y Aarón Anchorena lo hacía con la Huillín en Puerto Sábana de la estancia Huemul, el hospedaje de los príncipes (propiedad de Anchorena y sus sobrinos Ortiz Basualdo).

Siempre Bressler

Al quinto día de raid, Saint llegó al lago y el Touring acababa de fundar su sucursal delegada a Ryno Bressler, comerciante de artículos de radio y corresponsal de La Razón. Se había ido el embajador norteamericano Roberto Woods -y su secretario Uvoston- fascinado por las truchas que les mostró en piscicultura Frank Brophy.

De la estancia de Aarón Anchorena en Uruguay llegaron ciervos para una cacería principesca que no se realizó. Hacía 30 años, a Anchorena lo retrató Telmo Braga, el fotógrafo de su expedición al Nahuel Huapi (que arribó el 11 de marzo 1902). Posó -rifle en mano- con un huemul abatido en lago Fontana y el cacique Kankel. (foto)

Desde el 25 de febrero el coronel Roberto Mac Claymont, agregado de la embajada británica y con el comisario de policía de Buenos Aires Francisco J. Ruiz Manzano, asignado como custodia del príncipe de Gales, recorrían la zona. Los enviados de La Prensa y La Nación competían en anticipar noticias desde la oficina telegráfica de Moreno y Rolando reforzada con el inspector José Baquerizas. Les ayudaban los corresponsales locales José de García (La Prensa) y Pedro Alcoba Pitt (La Nación). Además de Bressler de La Razón, escribían Hans Hildebrandt para El Mundo y La Nueva Provincia y Lola Pita de Agundez para La Nueva Era de Viedma. El periódico local Nahuel Huapí de Pedro Ichazo Blanco, no tenía urgencias.

La Prensa, el 28 de febrero, señaló que el 27 el gobernador rionegrino Federico Uriburu y su jefe de policía Carlos Montaña marcaron los apostaderos de los policías, se decretó feriado el lunes 2 en Bariloche y el 3 en Pilcaniyeu. La banda policial de Viedma dio un concierto de ensayo la noche del 26 ante autoridades y notables, el coronel Mac Clymont y vecinos. El municipio arregló las calles como pudo, encaramó banderas y gallardetes de los dos países en muelles, barcos y el sendero de Frías a Blest. Primo Capraro alistó su flota completa –el Cóndor, Nahuel Huapí, Comodoro Rivadavia, Gutiérrez y Correntoso- para flanquear al Patagonia en la travesía real.

Después de la noche del 1º en Huemul, los príncipes navegarían a Bariloche, tendrían un acto en Banco Nación y otro (finalmente frustrado) en la Escuela 16 Perito Moreno, cuya directora Marta Verón de Mora pidió a los chicos que llenaran de flores la escalinata.

El sábado 28 el corresponsal de La Prensa le ganó de mano al de La Nación y partió en el Patagonia con el gobernador y comitiva hacia Huemul, donde embarcó Carlos Ortiz Basualdo y dio un lunch. Siguieron a Blest y al Hito, ya adornado con un arco, guirnaldas y banderas.

Naufragan los del Caupolicán

Quizá no fue casual en esta región austral de colonos alemanes, que los príncipes prefirieran hospedarse en la península El Centinela, cerca de Puerto Octay del lago Llanquihue, propiedad de las pitucas familias chilenas Larraín Claro, Izquierdo y Barceló Lira, y no en Puerto Varas. Tampoco dormirían en Bariloche sino en Huemul. Llegaron en tren a las 18:20 del sábado 28 a Osorno y arribaron a El Centinela a las 20. Después de tocar en la cena real, la banda del regimiento Caupolicán de Osorno, se embarcó y naufragó en la lancha de Baldomiro Martín (no llevaba luces) chocada por el vapor Chile de Cristino Haas. Martín quedó grave y se ahogaron 12 de los 18 músicos. Al día siguiente (1 de marzo), cuando los príncipes cruzaron el lago rumbo a Ensenada en el vapor Santa Rosa –de 70 toneladas- ya se habían rescatado 4 cadáveres y los huéspedes estaban acongojados. Siguieron en automóviles por el camino de lava hacia Petrohué, embarcaron en el casi flamante vapor Esmeralda y llegaron a Peulla (14:50) para el almuerzo en casa de Ricardo Roth. A las 16:37 salieron para el Hito. Lo recibió la comitiva argentina con banda policial de 40 músicos y otros 40 policías territoriales uniformados con carabinas y «a media gala». Se cantaron los himnos y se brindó con champaña –mucha- (el príncipe de Gales se empeñó en accionar su filmadora cuando uno de los hidroaviones chilenos de apoyo arrojó flores). Vestía traje gris, sobretodo claro y boina vasca azul, mientras Jorge, además de un traje igual, llevaba un sombrero claro blando (bajo el brazo apretaba un libro: El Paralelo Norte 42, de Jao Doss Passos). En laguna Frías el príncipe Eduardo filmó el Tronador y el Righi y se detuvieron en El Eco. En Blest el párroco Honorio Fausto Calveria bautizó al Patagonia y Eduardo de Windsor rompió la botella de champaña –una sola- para firmar el acta inaugural ya a bordo donde no quiso periodistas embarcados, salvo al enviado de La Nación (Camilo Bertorini). Entre pitadas náuticas y ovaciones, el Patagonia, la flota Capraro y muchas lanchas, pusieron proa a Huemul. El enviado de La Prensa volvió en el Gualicho de Anasagasti que desvió a Puerto Pañuelo, y él corrió al telégrafo de Bariloche. Pero el enviado de La Nación Bertorini consiguió la única charla con el heredero real (fue tapa del diario). Se extendió una hora y media en cubierta -con whisky compartido- donde el entrevistado príncipe de Gales «recordó con cariño al director de La Nación Dr. Jorge A. Mitre». Dijo que era su amigo personal desde 1925 en Buenos Aires y que Mitre lo visitó 3 veces en Londres. Recordó a Adolfo Bullrich que vendió en Buenos Aires toros Shorton de una cabaña de su abuelo el (ex) rey Eduardo. Hablaron castellano, que el príncipe leía y escribía bastante (hizo el viaje con un fonógrafo y discos españoles). Deploraba no dominar los verbos irregulares. Dio apenados detalles del accidente en el Llanquihue pero volvió al humor para recordar dos noches de juego en Viña del Mar (una perdió y Jorge ganó las dos). Hablaron de Patagonia y le sorprendió que hubiera bóers (derrotados por Gran Bretaña en Sudáfrica).

El Patagonia atracó en Puerto Sábana a las 21:45 de ese domingo 1 de marzo. Con un cóctel en el hall del casco Huemul recibieron Carlos Ortiz Basualdo y su esposa Eleonora Hughes, el Dr. Luis Ortiz Basualdo, su esposa Susana Rodríguez Alcorta y don Aarón Anchorena. La comitiva argentina presidida por el gobernador de Río Negro –Federico Uriburu y el teniente Ramón Ubieto, jefe de la guarnición- retornó a Bariloche (atracó a la 00:30 del lunes 2) y en Huemul siguió cena y baile.

Badano capeó la tormenta

A la mañana siguiente el príncipe de Gales no despegó de los brazos de Morfeo. Su hermano Jorge plantó un fito californiano y fue madrina Eleonora Hughes de Ortiz Basualdo. El Patagonia volvió a Huemul con la comitiva oficial y presagio de mal tiempo. El príncipe Jorge y comitiva embarcados a las 15:50 se sacudieron a bordo por el oleaje y un fuerte tormenta que se desató «dos millas antes de llegar» y puso miedo. Los mojados barilochenses del muelle, a falta del principal heredero aclamaron al seductor Jorge pero se desilusionaron al saber que Eduardo de Windsor viajaría directamente a Pilcaniyeu al día siguiente (en lancha a Puerto Americano y luego auto). Ovacionaron también a Walter Badano, patrón del Patagonia por Ferrocarriles del Estado (su jefe Eckhardt preparaba el tren en punta rieles) y fueron hasta el Banco Nación donde brindaron con el gerente Carlos Chapman, el contador Luis Maggiora y la comitiva oficial. En la puerta lo aclamaron algunos galeses y luego, por Mitre, los automóviles arrancaron hacia «Pilca». Se detuvieron en la estancia El Cóndor de Conrado V. Molina donde estaban las familias del gobernador (esposa e hija Emma) y Carmen, la esposa del jefe de policía Montaña. Más champaña y un autógrafo para el administrador Marchesini cerró la visita. En la tranquera de la estancia Pilcañú los británicos Norris y Pain de la Cía Inglesa de Tierras dispusieron 10 cabalgaduras (el duque de Kent tomó la punta y cuando los demás llegaron al casco, los aguardaba junto a una estufa).

Sociales de esta semana

* El 4 de marzo de 1903 comienza en Nahuel Huapí la construcción de la primera estación de piscicultura.

* El 10 de marzo de 1904, según La Nación salió para Buenos Aires el agrimensor Mario Emmel con poderes de pobladores para tramitar adjudicaciones de parcelas.

* El lunes 4 de marzo de 1940 en el Hotel Italia se ofreció un té danzante a Nelly Frey de Neumeyer con motivo de concluir su larga tarea educacional en la Escuela Nº 16 Perito Moreno. Habló el director Claudio Agüero.

* El miércoles 6 de marzo de 1940 el Club Andino obtuvo su personería jurídica, tuvo sedes provisorias en la calle Mitre, en el Centro Cívico y finalmente en su sede social (1942) que costó 20.068 pesos y se erigió en terreno donado por Rosa Meier de Capraro.


Desde Arenales 1665 -el 23 de febrero de 1931- Enrique Saint y señora (Luisa Martínez de Hoz) partieron en automóvil a Bariloche para recibir a los príncipes. Saint, empresario en chocolates que cargó cajas para varios barilochenses y para Rosa Schumacher y el goloso Emilio Frey-, presidía el Automóvil Club Argentino.

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