Plantas bajo techo

Aunque sean resistentes al frío, en las macetas sus raíces pueden dañarse. Formas de protegerlas.

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Macetas con material aislante como trozos de poliestireno, arena o bollitos de papel. Cuidar que no se moje.

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Las cajoneras se aíslan por debajo y los costados con planchas de telgopor o nailon de burbujas y se cubre la parte aérea.

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Si hubiese nieve, se puede proteger con totora la parte aérea, colocando las macetas en aserrín o viruta de madera.

Jardinería

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legaron los fríos y afrontamos el problema común a todos los “locos por las plantas” ... cómo hacer para que nuestras plantas, que hemos cultivado en macetas durante todo el período de crecimiento, pasen este trance sin mayores daños. DOS SITUACIONES “Aclaremos, dijo un vasco y le echó agua a la leche”. Tenemos dos tipos básicos de plantas en macetas. Por un lado aquellas –mayoritariamente de hoja caduca– que son resistentes a frío, y las otras con las cuales no estamos seguros... el tratamiento será por fuerza diferente. También tenemos que tener en claro que la incidencia del frío es variable según la ubicación del jardín. En las chacras del Alto Valle –por ejemplo– pueden hacer fácilmente entre 8 a 10ºC bajo cero y en el centro de una ciudad apenas 1 a 2ºC bajo cero... eso va a depender de la densidad de cemento y calefactores dentro de esa ciudad o población. “DEDÓMETRO” En cuanto al riego, como van a estar en “piloto”, no necesitarán absorber agua y por lo tanto los riegos deberán ser escasos. En este sentido, el “dedómetro” será el mejor indicador. Si el sustrato se mantiene apenas húmedo el frío penetrará mucho menos. Por otro lado, nos garantiza que los delicados pelos radicales no sufrirán daños por deshidratación. Para evitar el frío del piso, las macetas se colocan sobre ladrillos o planchas de poliestireno expandido y sumergidas en aserrín y viruta, evitando por supuesto que este material se moje. BAJO UNA GALERÍA Cultivamos un buen número de plantas que aquí en el Alto Valle son tradicionalmente resistentes a las heladas, como por ejemplo rosales, y por lo tanto no necesitarían cuidados especiales. Pero hay que tener en cuenta que, por el solo hecho de estar creciendo en macetas, con poca tierra y amplias superficies laterales expuestas al frío, sus raíces pueden sufrir serios daños. La parte que va a ser más afectada son los delicados pelos radicales, que son los que realizan la absorción de agua y nutrientes y por lo tanto son fundamentales para un buen “arranque” primaveral. Plantadas en suelo, estarían obviamente mucho más protegidas y alcanzaría con una capa superficial de hojas secas, aserrín o viruta de madera. Estando en macetas, es conveniente ser precavido y colocar ésta dentro de otra de mayor tamaño, rellenar el espacio con material aislante y, si tuviera follaje, proteger también la parte aérea. EN LUGAR CERRADO La mayor preocupación nos la van a causar aquellas plantas de las que tenemos dudas o la experiencia nos dice que el frío las va a afectar mucho o incluso matar. En ese caso optaremos por llevarlas bajo techo cerrado. Tengan o no follaje en otoño, se les da luz tenue y temperaturas de alrededor de 10 grados para que se mantengan en “piloto” por pocos meses. La temperatura óptima de crecimiento se ubica entre los 15 a 25 grados y con ello aumenta la necesidad de luz para fotosintetizar alimentos, como sería para las que comparten nuestros hogares y oficinas. Estas plantas, a las que obligamos a compartir nuestro techo cotidiano, serán motivo de la próxima nota sobre cómo ubicarlas para que reciban suficiente luz.

Teodorico Hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar


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